hincha su piel el sazonado fruto.

Pasó la juventud, y, al tiempo que ella,

sus puras emociones,

flores que ya perdieron su perfume;

santas é inexplicables emociones

que, como la tristeza

que mi vida consume,

ni explicar puede el labio su grandeza,

ni comprender su encanto el pensamiento.

Pasó la juventud; llegó el momento