donde áun despide claridad liviana,

murió el fuego sagrado,

la actividad eterna y sobrehumana

que Dios me dió al nacer? ¿No hay en la tierra

nada capaz de enaltecer mi canto?

La patria amada, la nefanda guerra,

la dulce libertad, la ciencia ignota,

de Dios el pensamiento sacrosanto,

del despotismo inícuo la derrota,

la virtud, el valor, la santa idea