EN EL ABANICO
DE
MI HIJA MARÍA.
Hija, ¿qué te diria
que fuera de mi amor vivo traslado?...
Dos palabras no más; oye: ¡hija mía!
—¿Es poco?... Al escribirlas he llorado.
Hija, ¿qué te diria
que fuera de mi amor vivo traslado?...
Dos palabras no más; oye: ¡hija mía!
—¿Es poco?... Al escribirlas he llorado.