la adoracion inmensa que en mí siento,

que, aunque el cielo me dió el dolor por vida

y sé lo que es sufrir desde muy niño,

volveria contento

á empezar esta lucha maldecida,

si, al ligarme á la tierra nuevos lazos,

me arrullara tu acento

al dormirme tranquilo entre tus brazos.


Todos aman la gloria;