á su cielo de luz me ha conducido,
y ora desesperado,
ora preocupado ó divertido,
al ver el hombre desde allí he llorado,
y volviendo á mirarle, me he reido.
Envidia ó egoismo; ese es el hombre
por más que luche en disfrazar su anhelo
con un hermoso nombre.
Llama amor al deseo disoluto