y áun blanquean al sol en la llanura
las osamentas de cien mil soldados
que asesinó su bárbara locura;
el paso de la fiera muchedumbre
áun destroza la miés de la campiña,
y cadáveres mil ensangrentados
alimentan las aves de rapiña.
¡Arte!... Tal vez tan sólo ese deseo
es en él verdadero y grande y puro...
Tal vez... Mas, ese mismo sentimiento,