pagára ningun hombre con su llanto,

secreto como el génesis del mundo,

grande, amada mujer, como el espacio,

creamos un momento de ventura

de nuestra vida en el trascurso amargo.

Momento que era un mundo... ¡cuán distinto

del mundo miserable que habitamos!

Todo era amor y dicha, saturada

con la miel regalada de tus labios.

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