8. El mismo exquisito gusto y la misma buena eleccion, que tenia en las Súmulas, mostraba en lo perteneciente á la Lógica. Aunque sabia muy bien, que esta no es mas que un arte, que ayuda á la razon natural á discurrir con penetracion y con solidez, enseñándola el modo de buscar y descubrir la essencia de las cosas, de formar diferentes idéas de una misma, segun los diversos respetos, nociones, ó formalidades, con que se presenta al entendimiento; y que estas diferentes formalidades, nociones, y respetos le dan bastante fundamento, no para que de una sola cosa haga dos, sino para que conciba, como si fueran dos, la que en realidad es una sola; y que, supuesta esta penetracion y esta division ideal, pueda ir despues raciocinando y discurriendo acerca de ellas, hasta llegar muchas veces á la demonstracion, y casi siempre á un prudentíssimo assenso: repito, que, aunque el buen P. Lector no ignoraba, que esta, y no otra, era la verdadera Lógica, de nada ménos cuidaba, que de instruir á sus discípulos en lo que conducia para esto, y de los nueve meses del Curso gastaba los siete en enseñarlos, lo que de maldita la cosa servia, sino de llenarles aquellas cabezas de idéas confusas, de representaciones impertinentes, y de idolillos, ó figuras imaginarias. Si consiste en un único hábito, qualidad, ó facilidad científica, ó en un complexo de muchos, correspondientes á la variedad de los actos logicales? Si es ciencia práctica ó especulativa? Si la docente se distingue de la utente, esto es, si la instruccion en las reglas se distingue del uso de ellas? Si su objeto es un entecillo duende, enteramente fingido por el entendimiento, ó una entidad, que tiene verdadero y real ser, aunque puramente intelectual? Si la Lógica artificial es tan necessaria para aprender otras Ciencias, que sin ella ninguna pueda aprenderse ni bien ni mal? Y assí de otras questiones proemiales, que de nada sirven, y para nada conducen, sino para perder tiempo, y para quebrarse la cabeza lo mas inútilmente del mundo.
9. Esto es, por paridad, como si un Maestro de obra prima (que assí se llama, no se sabe por qué, á los Zapateros), con un aprendiz, que quisiesse instruírse en el oficio, gastasse un mes en enseñarle, si la facultad zapateril era arte ó ciencia; y si arte, si era mecánico ó liberal? Otro en instruírle, si era lo mismo saber cortar, que saber coser, saber coser, que saber desvirar, ó si para cada una de estas operaciones era menester un hábito, ó instruccion científica, que las dirigiesse? — Señor, que yo quiero aprender á hacer zapatos. — Espérate tonto, como has de saber hacerlo, si no sabes si el objeto del arte zapateril es el zapato, que realmente se calza, ó aquel, que se representa en la imaginacion, como idéa del que despues se ha de hacer? — Señor, que yo no quiero hacer zapatos imaginarios, sino estos, que se palpan, se tocan, y se calzan. — Eres un Orate: por ventura sabrás nunca hacer essos zapatos, no estando bien enterado de si las reglas, que se dan para hacerlos, son ó no son diferentes del uso y práctica de ellas? — Señor, qué se me da á mí, que lo sean, ni dexen de serlo? Enséñeme usted essas reglas, pues ha quatro meses, que estoy en su casa, y hasta ahora ni siquiera una me ha enseñado. — Ven acá, idiota: como te las he de enseñar yo, ni como las has de aprender tú, miéntras no estés pleníssimamente instruído en que esta Arte, que llamamos de Obra prima, es en parte práctica, y en parte especulativa? Práctica, porque su fin es enseñar á hacer zapatos, ajustados, ayrosos y duraderos; especulativa, porque las reglas, que da para esso, es menester, que dirijan primero á la razon, sin lo qual no se gobernarian bien las manos. — Por vida de... (y echóle redondo), que Vm. matará á un Santo. Y dígame, señor, para que yo aprenda essas reglas, qué me importará saber, si el Oficio es plático, ó culativo, ó la perra, que me parió?
10. Si alguno fuera al Padre Lector con este quento, bien sé yo, que no lo havia de contar por gracia; porque, sobre abundar de un humor escolástico flavo-bilioso, que, hiriendo en un momento las fibras del celebro, se comunicaba rápidamente al corazon por el nervio intercostal, con movimiento crispatorio, y de aquí, por una instantanea repercussion, volvia al mismo celebro, donde agitaba con igual ó con mayor crispatura las fibras, que se ramifican en la lengua, estaba tan furiosamente posseído de todas estas vanas inutilidades, que era capaz de chocar con el mismo Sol, si pretendia alumbrarle en este punto. En primer lugar, luego daba en los hocicos con aquella prodigiosa multitud de hombres grandes, que se han ocupado loablemente en estas materias, y eran tenidos de todo el mundo por hombres sapientíssimos. Si alguno le replicaba, que los hombres mas sabios y los hombres mas grandes al fin son hombres, y que no se havian acreditado, ni de grandes, ni de sabios, por haver gastado el tiempo en essas fruslerías, sino por haver escrito grave y doctamente otras materias utilíssimas; y, si se havian empleado en aquellas impertinencias, no era por no conocer, que lo fuessen, sino porque la obediencia ó la política los havia precisado á no desviarse del camino carretero, y á seguir el uso comun: le faltaba poco para romperle los cascos, y, si lo dexaba de hacer, era de pura compassion, despreciándole como á un pobre mentecato. Despues echaba mano de aquel otro lugar comun, con que se defienden los que no tienen bastante valor ni bastante generosidad para confessar, que estas son impertinencias, diciendo, que sirven de mucho, aunque no sirvan de otra cosa, que de materia para aguzar los ingenios, y para exercitarlos en la disputa.
11. No havia que reponerle lo primero, que, siendo la Lógica la que enseña á discurrir y á disputar, parecia cosa ridícula comenzar á aprenderla arguyendo y disputando. Porque, ó ya se sabian las reglas de la disputa, ó se ignoraban: si se sabian, era ociosa la Lógica; si se ignoraban, como era possible, que se disputasse, sino diciendo en la materia y en la forma quatrocientos disparates? Y assí vemos, que las Artes mas mecánicas y los Oficios mas fáciles no se comienzan á aprender por el exercicio, sino á lo ménos por aquellas reglas generales, que son necessarias para saber imperfectamente exercitarle. No hay oficio mas fácil, que el de Aguador, porque en sabiendo echar al burro la albarda, y el camino del rio ó de la fuente, está aprendido el oficio: con todo es indispensable, ántes de ir por agua, saber echar la albarda al burro, y saber el camino. Si á un Aprendiz de Herrero le dixessen desde el primer dia, que hiciesse una sarten, se reiria del Maestro. Primero es menester darle una noticia general de todos los instrumentos del oficio, del uso particular de cada uno, del modo de manejarlos y de disponer la materia, para recibir la forma artificial, que se pretende darla; despues irle exercitando en lo mas fácil. Pues ahora: hay cosa mas graciosa, que comenzar disputando, si la Lógica docente se distingue de la utente, y empedrar por precision la disputa de toda la doctrina, que se da acerca de los hábitos naturales, infusos, y adquiridos, suponiendo ya sabido el modo, con que estos se engendran, y en que consiste la virtud, que tienen, para producir despues unos hijos, enteramente parecidos á sus abuelos, esto es á los actos, que engendraron á los hábitos; siendo assí, que el pobre niño no tiene idéa ni noticia de otros hábitos, que de los Hábitos largos de los Curas, ó de los Hábitos de los Frayles, que vió predicar la Quaresma y pedir el Agosto en su Lugar? Qué concepto formará de toda aquella algaravía de hábitos, de actos, de semejanza específica, de semejanza genérica, que es indispensable entienda, aun solo para penetrar los términos de la question, si nada de esto se le ha de explicar, hasta que estudie la Metaphýsica, ó la Animástica?
12. No havia que reponerle lo segundo, que tolerado, y no concedido, que, para exercitar el entendimiento en la disputa, fuesse conveniente excitar algunas questiones Proemiales, seria razon tomarlas de aquellos puntos históricos, que pertenecen al fin, invencion, progressos, y estado actual de la misma Lógica. Como v. gr. para qué fin fué inventada la Lógica, si solamente para enseñar á discurrir bien, ó para evitar, que otros no nos alucinassen con sofismas y con paralogismos? Si la Lógica es mas antigua ó mas moderna que la Philosophía en todas sus partes? Y aquí entraba naturalmente un curioso resúmen historial del orígen de la Philosophía, y de su division en tanta variedad de Sectas, la Iónica, la Itálica, la Cyrenaica, la Eliaca, la Megárica, la Cýnica, la Estoyca, la Académica, la Peripatética, la Eleánica, la Pyrrhónica ó Scéptica, la Epicuréa, y finalmente la Ecléctica, ántes de hablar de los diversos systemas de la Philosophía moderna. Hallaríase, que la Lógica, respecto de unas Sectas havia sido muy posterior, muy anterior respecto de otras, y respecto de algunas sýnchrona ó coetanea.
13. Despues se podia preguntar, si la Lógica se inventó por casualidad, ó de propósito? Y suponiendo, como suponen todos, que se inventó por casualidad, haciendo algunas observaciones para descubrir y para desembarazarse de los sofismas, se seguia la pregunta de quien fué el primero, que hizo estas observaciones y formó una coleccion de ellas, para enseñar y para abrir los ojos á los demas? Si Zenon Eleátes, si Sócrates, si Platon, si Aristóteles, ó si Speusippo? Y constando por la historia, que Zenon hizo algunas observaciones, Sócrates otras, y Platon otras, todos tres anteriores á Aristóteles, de quien Platon fué Maestro, preguntar, por qué, no obstante esso, se tiene comunmente á Aristóteles por inventor de la Lógica ó de la Dialéctica? A lo qual se ha de responder necessariamente, que porque fué el primero, que hizo una Coleccion de todas las observaciones de aquellos tres Philósophos, añadiendo él otras muchas de suyo, disponiéndolas en estilo didascálico ó instructivo, y dándolas un méthodo seguido, claro, conexo, y natural. Assí como Pedro Lombardo, por otro nombre el Maestro de las Sentencias, se llama regularmente el Inventor de la Theología Escolástica, no porque lo fuesse de los Tratados, de que se compone, sino porque los que estaban esparcidos y sin órden en las Obras de los Padres, especialmente Latinos, los reduxo á un méthodo uniforme en los quatro Libros de los Sentenciarios, disponiéndolos de manera, que formassen un cuerpo bien repartido de facultad y de doctrina; añadiendo de suyo, ademas de esso, el poner en estilo de Escuela y de disputa algunos puntos, que en las Obras de los Padres se leen en estilo puramente doctrinal.
14. Despues de todas estas questiones, se concluía naturalíssimamente con las pertenecientes á los progressos y estado actual de la misma Lógica: si Aristóteles la concluyó, ó la dexó imperfecta? si la que hoy tenemos es la misma, que enseñó aquel Philósopho, ú otra diferente? si la misma, aunque muy añadida, qué partes son las que se añadieron? quando? por quienes, y con qué ocasion ó motivo? y de estas partes añadidas, quales son necessarias, quales útiles, y quales impertinentes? Ve aquí unos Proemiales de mucha utilidad, de mucha curiosidad, y de muchos y bellos materiales, para que los entendimientos se exerciten en disputas históricas y críticas, pertenecientes á la misma Lógica, con tanto gusto como aprovechamiento. Pero ve aquí tambien lo que oía nuestro Padre Lector Fray Toribio, unas veces con una cólera espantable, y otras con una risa falsa y despreciativa, que le caía muy en gracia. Decia por toda respuesta, que todos eran tiquis-miquis, fruslerías de entendimientos superficiales, y que essos Proemiales eran buenos para una Lógica de corbatin ó de sofocante: en una palabra, admirables questiones para aquellos Lógicos, que leían Gacetas y encargaban á un corresponsal de Madrid, que los enviasse el Mercurio.
15. No puede omitir la Historia un caso curioso, que sucedió con nuestro escolasticíssimo Padre Lector. Cierto Padre Maestro de su misma Orden, hombre de vasta erudicion, y de igualmente grave que amena literatura, harto mejor instruído en lo que era verdadera Lógica y verdadera Philosophía, que el bendito Fray Toribio, viéndole tan escolastizado en aquellas vaníssimas sofisterías, y no pudiendo reducir á la razon aquella mollera endurecida y callosa, le dixo por burla cierto dia: «Pues de esse modo, Padre Lector, para usted no havrá en el mundo question mas importante, que aquella, que se defendió en Alemania: Utrum chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones?» Quedóse atónito y como pasmado al oír semejante question el Metaphysiquíssimo Fray Toribio; porque, aunque no havia Curso Thomista, Scotista, Suarista, Okamista, Nominalista, ni Baconista, que, á su parecer, no huviesse rebuelto, no hacia memoria de haver leído jamas aquella question in terminis. Suplicó al Padre Maestro, que se la volviesse á repetir; hízolo este con grande socarronería. Quedóse el Lector suspenso por un rato, como quien repassaba allá para consigo los términos de la question, queriendo penetrarlos; y despues de haver repetido dos ó tres veces en voz inteligible: Utrum chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones? Utrum chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones? dió una gran patada en el suelo, y prorrumpió, diciendo: Por el santo Hábito que visto, que mas quisiera ser Autor de esta question, que si desde luego me hicieran Presentado;[25] y concluído me vea yo en las primeras Sabatinas,[26] si no la defendiere en acto público, llevando la afirmativa. Rióse á su satisfaccion el bellacon del Maestro del fanático Lector, y para echar el sello á la burla, que estaba haciendo de él, le dixo con bufonada: «Hará bien, Padre Lector, hará bien; y muérase con el consuelo de que le podrán poner sobre la piedra este Epitaphio, que se puso sobre la sepultura de otro, que era de su mismo genio y gusto:
Hic jacet Magister noster,
Qui disputavit bis aut ter