CAPITULO V.

De una conversacion muy provechosa, que un Beneficiado del Lugar tuvo con Fray Gerundio, si Fray Gerundio huviera sabido aprovecharse de ella.

Havia en aquella Villa (ya conocerá el sagaz y penetrativo Lector, que hablamos de aquella Villa donde estaba el Convento): havia, pues, en aquella Villa un Beneficiado hábil, capaz, despejado, de edad ya madura, porque estaba entre los quarenta y los cinquenta. Havia estudiado la Philosophía, que se usa en España, con aplauso, y la Theología con crédito, tanto que havia sido Opositor en Toledo, y, despues de haverle dado uno de los mejores Curatos, le renunció con pension, porque le probaba mal la tierra, y se havia retirado á su Lugar, donde tenia un mediano Beneficio, con el qual y con la pension lo passaba con mucha decencia. Era de costumbres muy ajustadas, de un porte Eclesiástico sério y grave, pero al mismo tiempo de un genio jovial y festivo, lo que le conciliaba la general estimacion de todos, acompañada de inclinacion y cariño. Dedicábase mucho al exercicio del Confessionario, y de quando en quando predicaba tambien sus Sermones con juicio, con piedad, y con zelo, porque era muy aficionado á las Obras de los Padres Señeri y Bourdalue, á quienes procuraba imitar en sus Sermones, assí panegýricos como morales. Y, como entendia medianamente las lenguas Italiana y Francesa, tenia algunos otros de los mejores Sermonarios que se han impresso en uno y en otro Idioma, sin dexarse llevar tan totalmente del estudio de las Letras Sagradas y sérias, que no hiciesse sus excursiones hácia las mas amenas, especialmente hácia los libros de Crítica, de que tenia algunos selectos en su librería, no copiosa, pero escogida.

2. A favor de ellos, con su natural penetracion y juicio, ni estaba tan encaprichado con todas las opiniones antiguas, como lo suelen estar los que no han estudiado otras, ni tan ciegamente enamorado de las modernas, que no descubriesse la fruslería y la insubstancialidad de muchas. Conocia, y confessaba de buena fé, que en todas las facultades se havian introducido mil inutilidades, preocupaciones, y no pocas extravagancias; era de parecer, que en realidad necessitaban de mucha reforma; pero al mismo tiempo era de opinion, que ninguna estaba mas necessitada de ella, que la Crítica. Juzgaba, que esta se havia remontado con excesso, y que era menester cortarla los vuelos; porque, no contenta con rajar, cortar, y trinchar, algunas veces con razon, otras sin ella, y no pocas por puro antojo, ó capricho por las ciencias naturales, se havia atrevido á escalar hasta el Sagrado Alcázar de la Religion, con tanta osadía, que apénas dexaba costumbre immemorial, tradicion antigua, ni monumento, aun de los mas respetables, que no pretendiesse zapar hasta el cimiento; siendo este el verdadero principio, no solo de tanto error, como ha brotado en el Campo de la Iglesia en estos últimos Siglos, sino de tanta libertad de costumbres, de tanta irreligion, y aun de tanto Atheismo.

3. Sobre todo se reía mucho de la grande presuncion de la Crítica en punto de Phýsica natural, y de aquella intolerable satisfaccion, con que se jactaba de haver arrollado la de Aristóteles, abriendo los ojos al mundo, para que conociesse los grandes excessos, que la hacia qualquiera de las Phýsicas modernas. Aquí se descalzaba de risa el bueno del Beneficiado; porque decia, que, á excepcion de tal qual fruslería de poca consideracion, tan en ayunas se estaba el mundo de las verdaderas causas de casi todos los efectos de la naturaleza con la Phýsica de Descartes, de Newton, y de Gasendo, como con la de Aristóteles; y que para él tan inconcebibles eran los torbellinos ó turbillones y materia ethérea del primero, como la materia primera y las formas substanciales del último, protestando, que ni con una ni con otra explicacion veía gota. «Yo no sé (añadia con gracia) con qué conciencia hacen tanta burla los modernos de los Aristotélicos, porque preguntados estos, en qué consiste, que el fuego queme, responden: porque tiene una virtud ustiva ó quemativa. Convengo en que nada dicen en esto; pues en suma solo vienen á decir, que el fuego quema, porque tiene virtud para quemar. Philosophía tan recóndita, que la alcanzará el mas zafio Sayagués.»

4. «Pero quisiera saber, si dicen mas los moderníssimos señores, quando responden, que el fuego quema, porque es una substancia compuesta de unas partículas pyramidales ó puntiagudas, sutilíssimas, agilíssimas, que, agitadas continuamente con suma rapidez en movimiento vortical, se penetran por los poros de los cuerpos mas consistentes, los taladran, los desunen, los deshacen. En esta respuesta hay sin duda mas aparato de voces; pero, bien reflexionada, tiene ménos substancia, que la otra; porque la Aristotélica siquiera ya dice una verdad de Pero-grullo, con la qual modestamente viene á confessar su ignorancia; mas la de nuestros Phýsicos á la Chamberí, entre un gran follage de palabras, solo nos vende unas puríssimas arbitrariedades. Quien ha hecho el análysis del fuego, para descubrir de qué figura son sus partículas, si pyramidales, cylíndricas, ovales, quadradas, ó globulosas, agudas, ó chatas? Por donde se prueba, que su movimiento es vortical ó arremolinado? siendo assí, que, si son tan ágiles y tan sútiles, como se supone, de necessidad han de ser levíssimas y volátiles, mucho mas ligeras que el ayre, y consiguientemente su movimiento no ha de ser hácia el centro, como lo es todo movimiento vortical, sino hácia arriba, como se observa en la llama; de donde vendria á inferirse el grandíssimo absurdo de que ningun cuerpo estaria mas libre de la actividad del fuego, que el que estuviesse mas dentro de él, y que el remedio mas eficaz para no quemarse uno, era arrojarse en medio de la hoguera.»

5. En fin, en esta materia estaba preciosíssimo el bellaco del Beneficiado, y concluía con decir, que, si él fuera hombre de talentos y de chiste, se le havia ofrecido un buen proyecto, con que hacer, por lo ménos, tan ridícula la Philosophía moderna, como la Aristotélica. Havia de formar un Exaplo Philosóphico, á manera de los Bíblicos, ó una Philosophía Polyglota, compuesta de quatro ó de seis columnas, en cada una de las quales, discurriendo por todos ó por los principales tratados de la Phýsica, havia de exponer con sus mismas palabras lo que dicen acerca de él Aristóteles y los Gefes de las principales Sectas Philosóphicas modernas. Por exemplo: Principios ó constitutivos del cuerpo en general. 1ª. columna Aristóteles, 2ª. Descartes, 3ª. Gasendo, 4ª. Maignan, 5ª. Newton, 6ª. Boyle. Principios ó constitutivos de los cuerpos celestes. 1ª. 2ª. 3ª. etc. Principios ó constitutivos del cuerpo sub-Lunar inanimado, del vegetable, del orgánico y sensitivo, del racional, etc. 1ª. 2ª. 3ª. etc. Y descendiendo despues á los cuerpos y efectos particulares de sol, luz, calor, frio, humedad, sólidos, flúidos, opacos, transparentes, colores, sonido, sensacion, etc. trasladar en cada columna con toda fidelidad lo que dice cada Gefe acerca de cada uno de estos entes naturales. Y despues, para amenizar mas la obra, y aun para variarla, añadir por modo de apéndice un breve resúmen de la variedad, de la voluntariedad, del capricho, y aun de la extravagancia, con que en estas y en otras materias philosóphicas han discurrido aquellos modernos mas acreditados, que son nullius Diœcesis, esto es, que no son partidarios de alguna secta particular; y que, aprovechándose de la libertad de conciencia para philosophar, que se han tomado, especialmente en este Siglo, casi todas las Naciones, cada uno ha philosophado segun su fantasía. Asseguraba, que solo con trasladar sus opiniones, con sus mismíssimas voces, explicando las obscuras, y dexando en su tenebrosa incomprehensibilidad á las ininteligibles, se formaria una obra, que en España hiciesse olvidar á los Cervantes, en Francia á los Despréaux, en Italia á los Bocalinis, en Alemania á los Menkenios, y arrinconarse en Inglaterra á los Waltones.

6. Assí que, por lo que toca á todas las Philosophías Systemáticas, tanta burla hacia de unas como de otras, y aun mas que todas se burlaba mucho de la Crítica de ellas. Solo daba algun quartel á la Phýsica experimental, pero no tanto como otros, que eran mas indulgentes; pretendiendo, que de cien experimentos apénas se hallarian dos, hechos con la debida exactitud. En órden á la Phýsica Mathemática, que es hoy la Phýsica de la gran moda, adoptada por casi todas las Academias de Europa, y es aquella, que pretende deducir todas sus conclusiones de principios Mathemáticos y Geométricos, se reservaba el derecho de juzgar, hasta que estuviesse mejor instruído de ella; bien que decia le daba el corazon, que los principios de estas dos Facultades apénas podian servir mas, que para explicar las leyes del movimiento, la mayor ó menor resistencia, gravedad ó levedad de los cuerpos, su elasticidad respectiva, y algunos pocos efectos de la luz. Por lo demas, no concebia de qué utilidad podian ser los principios de la Mathemática y de la Geometría, para explicar las verdaderas causas y constitutivo de todo cuerpo sensible y natural, que es obgeto de la Phýsica; pero al fin suspendia su juicio, hasta que, mejor instruído en autos, se hallasse en estado de pronunciar con conocimiento de causa.

7. En lo que no le suspendia era en el acierto y en la felicidad, con que la Crítica moderna trataba el importantíssimo punto de la Oratoria Christiana, en la evidencia que hacia de que esta no solo estaba adulterada, sino vilipendiada, estragada, despedazada, y lastimosamente corrompida; en las verdaderas y radicales causas, que señalaba de esta lamentable corrupcion; y en las sabias, discretas, é infalibles reglas, que prescribia para resucitarla, para darla nueva vida, y para conducirla al mayor estado de perfeccion, á que puede llegar en lo humano.

8. Por lo que toca á la hedionda corrupcion de la Oratoria Christiana, la Crítica no hace mas, que remitirnos á los Sermones, que oímos. Entre mil Predicadores, apénas se hallarán dos, ó tres, que sepan las partes, de que se compone un Sermon; y entre millares de Sermones, con dificultad se encontrarán otros tantos, que merezcan este nombre. Los mas son un texido de disparates sin órden, ó una sarta de osadias sin juicio, ó un encadenamiento de agudezas sin solidez, ó una chorrera de dichicos sin xugo, y los ménos malos un matorral de verdades trivialíssimas, sin méthodo, sin cultura, sin eficacia, y sin mocion.