4. — «Y qué me dice Vm., le preguntó Fray Gerundio, de lo que añade poco despues el mismo Barbadiño: Que el primer perjuicio ó la primera preocupacion, que saca el Estudiante del méthodo de las Escuelas, es persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo: y el segundo es estar en la persuasion de que no hay otra Theología en el mundo, sino quatro questiones de especulativa, y que todo lo demas son harengas y ociosidades de Extrangeros... siendo esta en efecto la preocupacion general de todos los Theólogos de este Reyno, y no rapaces ó ignorantes, sino Maestros y hombres de barbas hasta la cintura?»

5. — «Qué quiere Vm. que me parezca? respondió el Beneficiado; que, como el Barbadiño escribió la carta donde estampó estos disparates (y es la 14ª. del segundo tomo), quando acababa de padecer ciertos vertigos, ó vertígenes, ó vahidos, ó como quisieren llamarlos, segun él mismo dice al principio de ella, y debia de ser muy acosado de este accidente, por lo que se reconoce en sus cartas; todavía parece, que le duraban algunas reliquias del vertigo, quando afirmó dos proposiciones tan disparatadas con aquella osadía, que es tan natural al hombre. Yo Estudiante he sido, y con Estudiantes he tratado en las tres Universidades de Salamanca, Alcalá, y Valladolid, donde se estudia la Theología Escolástica, punto mas, punto ménos, con el mismo méthodo que en Cohimbra y en Ebora; pero hasta ahora no encontré Estudiante tan zopenco que de dicho méthodo sacasse la preocupacion de persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo. Ni como es possible, que alguno la sacasse, á ménos que padeciesse vertigos, viendo con sus mismos ojos, que en la Theología Escolástica no hay question alguna, por especulativa, por abstrahida, por metaphýsica, por sútil, ó por inútil que sea ó que parezca, la qual, bien ó mal, no se procure probar con la Escritura? Y si no, señale siquiera una el Barbadiño. Aun la que él pone repetidas veces por verbigracia de las que llama puerilidades Theológicas, conviene á saber, si el principio quo generativo ó productivo en el Padre y en el Hijo consiste en predicado relativo ó absoluto, todos los Autores, que siguen diferentes opiniones, procuran fundar la suya en Textos de la Escritura. Pues qué Estudiante ha de persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo, quando sin Escritura no encuentra siquiera una question de Theología.

Esto es saber hablar mal,

Por no saber hablar bien;

Y esto es mentir Magistral,

Por siempre jamas, Amen.»

6. «El otro testimonio, que levanta el Barbadiño, no ya á los Estudiantes rapaces, sino á Maestros con barbas hasta la cintura, de que están en la persuasion de que no hay otra Theología en el mundo, que quatro questiones especulativas, no le va en zaga al primero. Aquí donde Vm. me ve, sepa, que tambien corrí mi cachico de Portugal, donde traté con Lentes y Mestres de Theología, que regentaban as primeiras Cadheiras del Reyno: en España he rodado mucha bola, y aunque indigno, pecador, y vil gusano, he conversado silla á silla, y facha á facha, con muchos Padres Cathedráticos, y hasta algunos Padres Lectores de la legua; quiero decir, aquellos Lectores in partibus, y como de burlas, que son Lectores titulares de Conventos semi-pinzochas, los quales suelen ser mas fieros y mas entonados, que los mismos Cathedráticos de veras; digo, que hasta algunos de estos Padres Lectores de honor se han dignado darme puerta y silla, tratándome con cariño, y casi con amistad. Pues certifico, y en caso necessario juraré in verbo Sacerdotis, que á ninguno, á ninguno he encontrado tan boto de entendimiento, que no supiesse muy bien, que ademas de la Theología Escolástica ó Positiva, como la llama siempre el Padre de las barbas largas, hay la Dogmativa, la Expositiva, y la Moral, á las que algunos añaden, como Theología aparte, la Ascética ó la Mýstica, y que todas estas quatro ó cinco Theologías se dan la mano unas á otras, de manera que tienen cierta dependencia ó conexion entre sí, y tanta que ninguno puede llamarse Theólogo consumado, si no está versado mas que medianamente en todas ellas. Es verdad, que suponen nuestros Maestros (y por mí la quenta, si se engañaren en esta suposicion), que sin entender mas que á media rienda á la Theología Escolástica, hay grande peligro de desvarrar mucho en la Dogmática, de dar de hocicos en la Expositiva, de no entender bien la Moral, y de escribir cien disparates en la Ascética, salva siempre la iluminacion sobrenatural, que lo suple todo. Esto es lo que he oído constantemente á todos nuestros Maestros, no solo á aquellos, que tenian barbas hasta la cintura, pero aun á muchos, que apénas los apuntaba el bozo del Magisterio, y aun tal qual que parecia capon en el fuero externo, aunque delante de la cara de Dios seria lo que su Magestad fuesse servido. Pues donde encontró el señor Padre Barbadiño essos Maestros con barbas hasta la cintura, que estaban persuadidos á que no havia otra Theología en el mundo, que quatro questiones especulativas

7. — «A lo ménos, replicó Fray Gerundio, no me negará Vm., que tiene razon, en lo que añade mas abaxo: Que todos los Theólogos Escolásticos están tan satisfechos de su especulativa, que dan al diantre á los extrangeros, porque se desviaron de ella... y que no vió hasta ahora Theólogo alguno de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, haviendo de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo moderno, tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se fundan los contrarios.»

8. — «Pobre Fray Gerundio (respondió el Beneficiado), y qué bellas tragaderas que tiene! Si assí engulle todo lo que encuentra en los libros, morirá de replecion de disparates. Muchos ensarta el Barbadiño en esse par de cláusulas, que le copia. Supone, lo primero, que todos los Extrangeros se desvían de la Theología especulativa, pues esso, y no otra cosa, quiere decir aquella proposicion indefinida y absoluta, de que los Theólogos Escolásticos dan al diantre á los Extrangeros, porque se desviaron de ella. Pero quien le ha dicho á su Paternidad Barbadiña, que todos los Extrangeros se desviaron, ni se desvían de la Theología Escolástica? Gonet y Contenson, Dominicos, fueron Portugueses ó Andaluces? Rodes, Lesio, Tanero, Jesuítas, fueron Asturianos ó Estremeños? El Cardenal de Norris y la Martiniere, Augustinos, fueron Gallegos ó Campesinos? Mastrio y Wigant, Franciscanos, fueron Babazorros ó de las Batuecas? Y estos se desviaron de la Theología Escolástica, quando muchos la comentaron toda, y los mas una gran parte de ella? No quiero alegarle mas exemplos, porque seria negocio de formar una Biblioteca. Los únicos Extrangeros, que se desvían de la Theología Escolástica, son aquellos, á quienes incomoda esta, para delirar á su satisfaccion en la Dogmática, en la Moral, y en la Ascética, sin reconocer otra regla para la inteligencia de la Expositiva, que el capricho y la bodoquera de cada uno. Quienes sean estos Monsiures, no es menester declarárselo al Barbadiño, porque en sus escritos, y aun sin salir de esta carta, da fieros indicios de mantener gran correspondencia, ó á lo ménos de professar mucha devocion á los principios, y tener gran fé con las noticias, que gasta cierto gremio de ellos. Y aun de estos, no todos tienen tanta ogeriza con la Theología Escolástica, como graciosamente quiere suponer su merced Barbadiña. Y si no, ahí está el Doctor Jorge Bull, Professor de Theología y Presbýtero de la Iglesia Anglicana, que murió Obispo de San David el año de 1716, cuyas Obras Theológico-Escolásticas, en folio, nada deben á las mas alambicadas, que se han estampado en Salamanca y en Cohimbra; y como los puntos, que por la mayor parte trató en ellas, son sobre los Mysterios capitales de nuestra Santa Fé, conviene á saber, sobre el Mysterio de la Trinidad y sobre el de la Divinidad de Christo, en los quales su Pseudo-Iglesia Anglicana no se desvía de la Cathólica, en verdad que los manejó con tanto nervio y con tanta delicadeza, que los Theólogos Orthodoxos mas escolastizados, como si dixéramos electrizados, hacen grande estimacion de dichas obras. Y aun en los dos Tratados, que escribió acerca de la Justificacion, que es punto mas resvaladizo, en los principios, que abrazó, no se separó de los Theólogos Cathólicos; pero en algunas consequencias que infirió, ya dió bastantemente á entender la mala leche, que havia mamado. Pues, por qué nos ha de querer embocar el Señor Barbon, que los Extrangeros se desvían de la Theología especulativa, y que por esso los dan al diantre los Theólogos Escolásticos de Portugal y de España? Yo sí, que doy al diantre los vertigos, que afligieron á dicho Señor, en fuerza de los quales deliró tanto el coitado Fradiño, y nos quiso embocar tantas parvoizes

9. «Pues ahí es un grano de anis, las que contiene la otra cláusula suya, con que me reconviene Vm.: que no vió ainda Theólogo alguno, de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, haviendo de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo moderno, tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se fundan los contrarios. Tampoco yo ví ainda Escritor alguno de los que abrazaron con todo su corazon la mordacidad, que escribiesse con mayor satisfaccion, ni que digiriesse ménos lo que escribia.»