Qui legis ista, tuam reprehendo, si mea laudas
Omnia, stultitiam; si nihil, invidiam.
Y porque temo, que el Latin, que enseñó á Vm. el Dómine Zancas-largas, no alcanza á que entienda de repente este Epigramma, allá va su traduccion en esta quarteta, que se me antojó hacer ahora, para alegrar un poco la conversacion.
Desde luego te declaro,
Lector de estos Epigrammas,
Por necio, si alabas todo,
Por embidioso, si nada.»
20. «Pero me hace lástima acabar esta conferencia, sin que Vm. me ayude á reír del méthodo, que propone el Barbadiño para estudiar la verdadera y provechosa Theología, despues de haver hecho tan solemne burla del que se observa para estudiar la que él llama inútil y perjudicial.»
21. «Dice, pues, que el primer prolegómeno de la Theología ha de ser la Historia Eclesiástica y Civil, ántes de Christo y despues de Christo; que, consiguientemente, la primerita cosa, que ha de hacer el Estudiante, que entra en la Theología, es estudiar en breve la Historia del Testamento antiguo; despues la de Christo para acá; despues la de los Emperadores Romanos, por lo ménos hasta el sexto Siglo, y que esta se ha de estudiar muito bem. Que, como no se puede estudiar ni entender bien la Historia sin la Chronología y la Geographía, ante todas cosas debe buscar una tabla Chronológica, de estas que se encuentran en un pliego de papel de marca, y encajar bien en la cabeza las principales Epocas de la Historia Civil, observando el órden y la serie de los tiempos. Que, una vez metida bien en los cascos la Chronología, debe tener siempre á la vista el tal Estudiante ó Theólogo Cathecúmeno una Carta Geográphica, esto es, un mapa general, ó muchos particulares, en los quales, siempre que se habla de algun successo particular, ha de buscar la Provincia y el Lugar donde sucedió, y de esta manera irá aprendiendo facilíssimamente la Geographía sin trabajo, y como por entretenimiento.»
22. «Y, por quanto el pobre Theólogo Neóphito no puede tener noticia de adonde caen estos Mapas, ya el charitativo Barbadiño toma el trabajo de darle razon de los que, á su parecer, fueron los mejores Autores Geográphicos, aprovechando esta bella ocasion de lucir su vasta erudicion en la Geographía, siendo assí, que ciertamente no le costó mas que abrir el primer Catálogo de alguna famosa Librería, que tuvo mas á mano, buscar el título de los Autores Geógraphos, y trasladar al papel los primeros, que se le vinieron á la pluma.»