Candidus insuetum miratur lumen Olimpi.

(Y note V. Paternidad de passo el modo de traher los textos, ni mas ni ménos como yo los traygo). Y mas abaxo... En el hermoso Cielo de esta magnífica Capilla, brillan soles en número distintos, Christo y nuestro glorioso Santo:

fulserunt quondam candidi tibi soles;

pero los identifica afectivamente la fineza; porque Christo con los igneos destellos de su amor al amante corazon de San Andrés: Lampades ignis: in me manet, et ego in illo. (Cosa divina! y luego me condenará V. Paternidad el Trinitatem in unitate veneremur). Con esta constelacion hermosa, ya no hay que temer fascinaciones de la esfera; porque las luces, que podian recomendar propios resplandores, gloria stellarum (ay, qué gloria! como quien dice, vultum tuum deprecabuntur), emplean hoy sus brillos en obsequiar de San Andrés glorias: Et opera manuum ejus annuntiat firmamentum. (Mire V. Paternidad si yo mismo pudiera traher texto mas al caso?)»

14. «Padre nuestro, por ahora no quiero cansar mas la atencion de V. Paternidad con alegarle mas cláusulas, no solo de este Sermon, sino de otros treinta y uno, que están impressos con él y se contienen en un gran libro de á folio, los quales todos toditos están en este mismíssimo estilo, que es un pasmo, es una admiracion, es una borrachera.» — «Ahora lo dixo todo, replicó el Provincial, sin saber lo que se dixo; porque no puede haver epítheto, que quadre ni explique mejor lo que es esse género de estilo, pues solo un hombre embriagado con el vino de la ignorancia, de la insensatez, y de la presuncion, puede gastarle; y digo, que tiene muchíssima razon, que esse estilo y el de su Salutacion, essas cláusulas y las suyas, son tan parecidas como una castaña á otra castaña. Pero es possible, que me diga, que hay un libro de Sermones impressos en esse estilo? No lo creo, porque quien lo havia de permitir? Qué Tribunal havia de dar licencia para esso? Como havia de tolerar, que una obra como essa nos expusiesse á la risa, á la burla, y aun al desprecio de los extrangeros, que no nos quieren? Y al Autor, que sériamente pretendiesse imprimir semejantes locuras, como podian ménos de declararle por falto de juicio y de llevarle por charidad á la Casa de la Misericordia de Zaragoza, ó á la de los Orates de Valladolid?»

15. — «Con que V. Paternidad no quiere creer, que ande impresso tal libro, y con todas las licencias necessarias, y con aprobaciones rumbosas, y de muy elevado coturno?» — «Digo, que no lo quiero creer, respondió el Provincial, y que, aunque lo vea, pensaré que lo sueño.» — «Pues, espere un poco V. Paternidad, que yo haré, que lo vea y que lo palpe»: y, diciendo y haciendo, sale Fray Gerundio precipitadamente de la Celda del Provincial, vase corriendo á la suya, vuelve volando, trahe un libro de á folio muy manoseado y ajado, porque no le dexaba de la mano el bueno del Fraylecito, y casi le sabia todo de memoria; preséntasele al Provincial y le dice: «Está impresso este libro?» — «Sí, impresso está», respondió su Reverendíssima. — «Pues lea V. Paternidad, continuó Fray Gerundio, el primer Sermon de San Andrés.» Hízolo, y leyó á la letra las cláusulas arriba citadas, ni mas ni ménos como las havia recitado Fray Gerundio. Quedóse pasmado; y viendo Fray Gerundio, que triunfaba, añadió: «Pues ahora ábrale V. Paternidad por qualquiera parte, y verá si se desmiente el Autor, y si no es todo semejantíssimo á sí mismo.»

16. Abrióle por el Sermon, que se seguia de la Concepcion, y tropezó luego con esta cláusula: Veamos, pues, en aquellas occidentales fabulosas sombras dibujadas estas orientales Marianas luces, que no es improperio á las soberanas luces el brillar entre las sombras: lux in tenebris lucet; pues consta, que entre la primordial tenebrosidad brilló la Concepcion de la luz: tenebræ erant super faciem abyssi: et facta est lux. Y mas abaxo: Rosas, que, siendo tymbre de su original pureza, carecen de las espinas de la troncal mácula; ex spinis sine spina, que puso el Symbólico; porque á estas espinas preocuparon gyros de radiantes estrellas: in capite ejus corona stellarum. Y para acabar la Salutacion: Para ponderar la gloria, que resulta á nuestra Soberana Reyna de su original gracia, pidamos la gracia, que la comunica su gloria. Aquí se paró un poco el juicioso Provincial, y dixo: «este Predicador sabia tanta Theología como Fray Gerundio, pues, por aprovechar un insulso retruecanillo, encajó un error theológico. La Gloria á ningun Bienaventurado comunica gracia, ni le añade un solo gradito mas á la que tenia, quando entró en ella. Pero vamos adelante.»

17. Abrióle en el Sermon siguiente de la Expectacion, y luego incontinenti se halló al principio con esta primera cláusula: Tan complicado genio anima en la comun expectacion la esperanza, que su possession y carencia son inexorables parcas de la vida. «Qué diantres quiere decir aquí?» exclamó el Provincial. — «No sé, Padre nuestro, respondió Fr. Gerundio; pero ahí está el primor de esse inimitable estilo, hablar al parecer en Castellano, y no haver ningun Castellano que lo entienda.» — «Pero tenga, añadió el Provincial, que ya por el latin, que se sigue, saco lo que quiso decir: Nec tecum possum vivere, nec sine te. Sin duda quiso decir, que con esperanza no se puede vivir, y sin esperanza tampoco; que la esperanza mata, y la falta de esperanza tambien.» — «Vaya, que esso es, Reverendo Padre, dixo Fray Gerundio, por esso dice possession y carencia, esto es, esperanza y falta de ella, y por esso tambien concluye, que ambas son inexorables parcas de la vida, esto es, que la quitan. Por el Hábito de mi Padre Santo Toribio, que esto es hablar culto y elevado, y que yo me muero por esto.» Sin hacer caso el Provincial de la sandez de Fray Gerundio, prosiguió leyendo. Complica la esmeralda púrpura flamante con explendor virente... El Evangelio y el assunto enuncian natural incoherencia; porque, si el Evangelio enuncia á Christo en María concebido, el mysterio assunta á Christo de María suspiradamente deseado. (Ya escampa, y llovian necedades)... Aureo, triticeo cúmulo desciende á la Aurora Mariana el Verbo Eterno: Ego sum panis vivus qui de Cœlo descendit: dice el mismo: Frumentum electorum, predixo Zacharías. Amaltéa Sacra nuestra Emperatriz excelsa, á riegos de perlas, á fomentos de suspiros, anima su corazon sacra cornucopia de celestiales flores: Acervus tritici vallatus floribus. «Jesus! Jesus! (exclamó el Provincial), y esto se predicó! y se predicó esto á un Ilustríssimo Cabildo! y no echaron al Predicador el Perrero, en vez de echarle el Organo! Y esto se imprimió con todas las licencias necessarias! Vaya, hijo Fr. Gerundio, que ahora le disculpo.»

18. «Respecto de las cláusulas que he leído, son tortas y pan pintado aquellas cláusulas de su Salutacion, que tanto choz nos hicieron á todos: Y qué te dan, Ana, en retribucion por tus compendios? Qué paralelos podrán expressar mis voces al decir tus alabanzas?... Es Santa Ana aquella preciosa margarita, que, fecundada á insultos del orizonte, dexa ciego á quien la busca... Cesse la energía de los labios, y contemplen mis ojos, como áncoras festivas, un texto muy literal, que me ofrecen los Cantares. Porque, si esta triste y turbulenta avecilla es trono geroglífico de la Castidad, etc., Ea, pues, digámosla aquella acróstica Oracion, que en sus niñeces enseñó á su hija María. Digo, que estas cláusulas no merecen descalzar el pié á las otras, y que, teniendo Fray Gerundio estos modelos, no extraño, que huviesse ensartado tan furiosos disparates. Ya no tengo paciencia para leer mas, porque está bien vista la muestra del paño, y desde luego asseguro, que el Autor de estos Sermones es sin duda algun mozalvetillo barbiponiente y atolondrado, de estos que aun están con el vade en la cinta, que, haviendo leído quatro libros de estilo culti-latino-rumbático, y teniendo media docena de Poetas, de Mythológicos, y de Emblemistas, sin saber siquiera qué cosa es estilo, ni ser capaz de saberlo, se ha formado una idéa de locucion estrafalaria y pedantesca, y encaja ab hoc et ab illo todo quanto se le pone delante.»

19. — «Poco á poco, Padre nuestro, replicó Fray Gerundio, que V. Paternidad padece en esso una enorme equivocacion. El Autor no es lo que V. Paternidad piensa: no es por ahí un Autorcillo como quiera; es mucho hombre, es hombron, y ha hecho tanto ruído en España, que pocos han hecho mas, ni aun tanto. Vea V. Paternidad la primera llana del libro: lea el título de la Obra y los dictados del Autor, y despues me dirá V. Paternidad si es rana.» Aunque ya havia cerrado el libro el Provincial, y aun havia hecho ademan de arrojarle con indignacion por una ventana, oyendo esto á Fray Gerundio, le picó la curiosidad, abrió el fróntis de la Obra, leyó el título, y halló, que decia assí, ni mas ni ménos: Florilegio Sacro, que en el celestial, ameno, frondoso Parnasso de la Iglesia, riega, (mýsticas flores) la Aganipe sagrada, fuente de gracia, y gloria Christo. Con cuya afluencia divina, incrementada la excelsa Palma Mariana (triunfante á privilegios de gracia), se corona de victoriosa gloria. Dividido en discursos panegýricos, anagógicos, tropológicos, y alegóricos, fundamentados en la Sagrada Escritura, roborados con la autoridad de Santos Padres y Exegéticos, particularíssimos discursos de los principales Expositores, y exornados con copiosa erudicion sacra y profana, en idéas, problemas, hieroglíficos, Philos-sóphicas sentencias, selectíssimas humanidades. Su Autor el R. P. Fr. etc.