Animula vagula, blandula,
Hospes comesque corporis,
Quæ nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut soles, dabis jocos!»
14. «Vaya una pintura en el mismo estilo pueril, copiada á la letra de cierto sermon que anda impresso: Quiere el águila, hydrópica de luz, beber al Planeta mas propicio la impetuosa corriente de su raudal fogoso: navega por el mar del viento, sirviendo de seguros remos la ligereza de sus alas. Nunca vuelve los ojos al suelo, porque siempre los tiene fixos en el flamante globo. Si dexó amenidades de los vergeles, domina campos azules; si la tierra con verdores la lisonjéa, el sol con benévolas influencias la halaga. Lleva pendiente de su pico ó prisionera en la estrecha cárcel de sus garras á su prole hermosa y tierna: mírala con desvelo, atiéndela con cuidado, registra sus ojos, repara sus movimientos. Pero si ella, ó embriagada de luces ó ciega de resplandores, vuelve el rostro, encorva el cuello, ó pestañéan sus dos pequeños orbes declinando en cobardes timidezes, la despeña con ira, la precipita con rabia y, arrojándola de las nubes, la destina para pasto de crueles voracidades. Mas, si amante de aquella mayor antorcha, alada Clicia de su incessante carrera, enamorada de su esplendor, apassionada de su brillantez, conserva estable la vista aguantando el tropel de tantas llamas, en plácidos ademanes la expressa mas intensos sus amores, siendo prueba de su legítima filiacion el sympático afecto á la claridad. — Pintura pueril, donde no se encuentra ni un solo pensamiento masculino ni un solo concepto nervioso y varonil, reduciéndose toda ella á figurillas comunes y á metáphoras vulgares; porque, en quitando aquello de llamar al sol el Planeta mas propicio ó la mayor antorcha, á sus rayos corriente de raudal fogoso, al Cielo flamante globo, á los ojos dos pequeños orbes, no queda mas fuego ni mas substancia que clausulillas cortadas, antíthesis ridículas, y repeticion de frases para explicar un mismo concepto. Y, quando el Autor dixo que, si el águila dexó amenidades de los vergeles, domina campos azules, debió sin duda de pensar que las águilas aniden en jardines y en florestas, como los ruiseñores y canarios; porque, si supiera que las águilas tienen siempre su nido en los sitios mas horrorosos de la naturaleza, buscando unas veces la cima, y otras el hueco de algun peñasco escarpado, no diria el disparate de que dexaba amenidades de los vergeles, y huviera buscado otra antíthesis mas propria para acompañar á su dominacion sobre los campos azules.»
15. «Quinto Vicio: Estilo parenthyrso. Llámase assí aquel modo de predicar descompuesto, desentonado y furioso, en que el Predicador mas parece un orate que un Orador: todo gritos, todo exclamaciones, todo ponderaciones intolerables, todo gestos, todo contorsiones del cuerpo, todo movimientos convulsivos, y todo figuras magníficas y grandiosas, para explicar las cosas mas baxas y mas ridículas. Dase con mucha propriedad el nombre de parenthyrso á este estilo, por alusion al thyrso ó garrote nudoso, cubierto de hojas, que se usaba en las fiestas bacanales, con el qual se sacudian de garrotazos unos á otros los que las celebraban, como si estuvieran locos; porque en realidad no hay cosa que mas descalabre ni que mas rompa la cabeza, que este estilo ó este modo de predicar.»
16. «No es menester citar exemplos para conocer este estilo, porque bien freqüentes los tenemos á la vista, especialmente en sermones de Quaresma, que llaman de mission, quando los predican ciertos Predicadores visoños, llenos de zelo, pero faltos de experiencia y no sobrados de juicio. Suélense reducir sus sermones á pasmarotas, á interrogaciones impertinentes, á exclamaciones importunas, á voces descompassadas, y á una continua agitacion del cuerpo tan violenta, que al acabar el sermon quedan mas quebrantados y mas molidos que si huvieran estado cavando todo el dia; y, miéntras ellos se retiran muy satisfechos de su travajo, la mayor parte del auditorio se va riendo de su bobería ó compadeciéndose de su locura.»
17. «Suelen estos en el discurso del sermon llorar, encenderse, enojarse, irritarse, invocar á el Cielo y á la tierra lo mas importunamente del mundo; y lo mas gracioso es que, quando dicen las cosas mas comunes ó mas frias, pareciéndoles que tienen ya al auditorio comovido, dicen con la mayor satisfaccion: Pero ya veo que se os despedazan las entrañas, ya veo que se os parte el corazon, ya veo que corren hasta el suelo vuestras lágrymas. Y lo que hay en el caso es, que miéntras tanto los oyentes están con los ojos muy enjutos, con el corazon entero, y con las entrañas frescas y sanas salvo que se les despedacen de risa.»
18. «Sexto Vicio: Estilo escolástico. Incúrrese de varias maneras: ó quando el sermon mas parece una disputa que una oracion, por las pruebas, por la confirmacion, por los argumentos, por las respuestas y por las réplicas; ó quando en el discurso de él, aunque por lo demas tenga mucho de aire oratorio, se introducen freqüentemente sylogismos formales con su mayor, menor y conseqüencia; ó quando se citan, con excesso y con afectacion de sabios, puntos controvertidos en la escuela, con aquello de: dicen los Philósophos, enseñan los Theólogos, sabe el Maestro, etc. Incurren por lo comun en este vicio tres géneros de gentes: los Predicadores demasiadamente mozos, que aún están, como se dice, con el vade en la cinta; los demasiadamente viejos, encanecidos en las Aulas y en las Universidades; y aquellos, assí viejos como mozos, que por su profession ó instituto no pueden lucir sus estudios escolásticos en theatros públicos, destinados para esso, y escogen el púlpito para hacer importuna ostentacion de ellos.»