19. «Tambien se llama estilo escolástico el de aquellos Oradores tan supersticiosamente aligados á las leyes y reglas de la oratoria, que ántes quebrantaran todos los preceptos del Decálogo que faltar al mas mínimo cánon de la rhetórica. Estos tienen gran cuidado de que todo el artificio se descubra de par en par: el exordio, la proposicion, la division, las pruebas, la exornacion, el epílogo, y de ir midiendo las figuras como con un compas, distribuyéndolas y repartiéndolas en sus caxoncillos y quadrados, como tablero de damas. No hay cosa mas insufrible ni mas fastidiosa que una composicion tan arreglada: hasta el gesto y el tono de la voz, el movimiento del cuerpo y las acciones de las manos, ponen el mayor estudio en que salgan á nivel. Con mucha gracia se burlaba de ellos Demósthenes, quando decia, que no creía pendiesse la fortuna de la Grecia de que la mano se moviesse hacia aquí ni hacia allí: fortunas Græciæ ex eo non pendere, an manum in hanc vel in illam partem inflexeris. Este es aquel estilo que por otro nombre se llama tambien pedantesco

20. «Séptimo Vicio: Estilo poético. Dice Theophrasto, y ya convienen todos en ello, que es sumamente útil al Orador exercitarse en la lectura de los mejores Poetas, especialmente cómicos y trágicos, y aún añade Dionysio Halicarnasseo que no puede ser perfecta una oracion, si no es muy parecida á un buen poema.»

21. «La verdadera inteligencia de esta regla, que tambien la adoptan Ciceron y Quintiliano, es la que dan ellos mismos. Dice Ciceron, que el Orador ha de aprender del Poeta á hablar con número y con medida; pero no con aquella medida que hace el verso, porque esse es vicio de la oracion, nam id quidem orationis est vitium, sino con aquella medida que causa en los oídos cierta harmonía llena y numerosa, siendo cierto, que es numeroso todo lo que suena bien; por esso dixo un discreto, que para hacer buena prosa era menester tener buena oreja.»

22. «Quintiliano explica mas la materia y dice, que el Orador debe aprehender de el Poeta la elevacion del concepto, la viveza de la expression, el imperio y la mocion de los efectos, la propriedad y el decoro de las personas, pero advierte, que no ha de passar de aquí y que no debe imitar al Poeta ni en la arrogancia y libertad de las palabras, ni en la licencia de las figuras, ni en la forzosa medida de los piés: Meminerimus tamen non per omnia Poetas Oratori esse sequendos, nec libertate verborum, nec licentia figurarum, nec pedum necessitate

23. «Por no entender bien esta regla ó por entenderla al rebés, han caído tantos Historiadores y tantos Oradores en el intolerable vicio de el estilo poético, tomando de los Poetas lo que debieran huir, y huyendo de lo que debieran tomar: de la sublimidad del pensamiento, de la valentía y magestad de la expression, y de el divino fuego con que inflama los afectos, nada absolutamente; pero de sus enthusiasmos, de sus frases floridas y pomposas, de sus figuras arrebatadas, y de las medidas de sus piés, absolutamente todo, sin faltarles mas que las rimas ó los consonantes.»

24. «Quien ha de tener paciencia para oir á un Orador sagrado, que desde toda la grave magestad del púlpito pinta á un leon de esta manera: Mirad esse coronado monstruo de la selva, dominante terror de la campaña; atended como eriza la melena, como afila el acero tajante de las uñas, como furioso acomete, como estremeciendo ruge!Da pedes, et fient carmina: no le faltan mas que los piés para ser verso; pero ni aún los piés le faltan, porque aquello de coronado monstruo de la selva, dominante terror de la campaña, atended como eriza la melena, son tres piés cabales de verso heróico, y lo otro de como furioso acomete, como estremeciendo ruge, son dos piés muy ajustados de verso lýrico.»

25. «Amiano, Enodio y Sidonio Apolinar fueron los que introduxeron esta peste, y con ella inficionaron las quatro partes de el mundo: para decir Amiano que una injusta y cruel guerra abrasó á toda la ciudad, se explica con estas poéticas frases: Cumque primum Aurora surgeret, universa quæ videre poteram armis stellantibus coruscabant ac ferreus equitatus campos opplebat et calles; sæviens per urbem æternam urebat cuncta Bellona, ex primordiis minimis ad clades duda luctuosas, quæ obliterasset utinam juge silentium: Apénas la Aurora havia dexado el lecho y pude con su luz descubrir lo que passaba, quando ví, que toda la campiña resplandecia con las armas centellantes y que la cavallería, cubierta de hierro azerado, llenaba campos y calles; Belona, cruelmente enfurecida, todo lo reducia á pavesas en aquella ciudad interminable, passando de los menores daños á estragos tan lastimosos, que oxalá los huviera borrado de la memoria el silencio ó el olvido!»

26. «Pero esto no tiene comparacion con la pintura, que hace del suelo helado y resbaladizo en tiempo de invierno: Hieme vero humus crustata frigoribus et tanquam levigata ideoque labilis incessum præcipitantem impellit, et patulæ valles per spatia plena glacie perfide vorant nonnumquam transeuntes: Encostrada en invierno la tierra al rigor de frios y de escarchas, passa de desigual y consistente á lisa y resbaladiza, y assí impele con violencia al que quiere caminar con passo precipitado, de manera que, ofreciéndose á la vista los valles mas espaciosos, tal vez tan llenos de perfidia como de hielo, se tragan al mismo caminante.»

27. «No se trahen mas exemplos de el estilo poético, porque no hay cosa mas de sobra en los libros, ni apénas se oye otro en los púlpitos, con tanto dolor de los zelosos como risa de los verdaderos críticos.»

28. «Octavo Vicio: Estilo metaphórico y alegórico. Tiene mucho parentesco con el poético en lo hinchado de las frases, y solo se diferencia de él en que este huye de aquellas voces proprias y naturales, que se inventaron para la sencilla explicacion de las cosas, y busca estudiosamente las que solamente significan los conceptos por alguna semejanza ó analogía. La metáphora se puede exercitar en una sola palabra, como quando de un hombre fiero se dice que es un leon, ó de un empedernido que es una piedra, es un mármol. La alegoría se ha de seguir ó continuar en una ó en muchas cláusulas, sin perderla de vista ni abandonarla hasta que llegue á hacer completo y perfecto sentido de la oracion, como quando decimos que, embarcada el alma en la nave del cuerpo, se hace á la vela por el mar de este mundo y, surcando piélagos de miserias, entre borrascas de contradicciones, escollos de fortunas peligrosas, y bagíos de adversidades, ya zozobra, ya naufraga, hasta que, soplando el viento favorable de la gracia, llega feliz al puerto de salvamento