22. «Con igual libertad finge todo quanto atribuye al Dómine Zancas-largas, sacando de su phantasía un Preceptor imaginario, que no ha existido in rerum natura. No se puede negar, que muchas de las sandezes que se ponen en su boca, se encuentran repartidas entre innumerables pedantes, que se meten á Maestros de Gramática, Preceptores ó no Preceptores; pero no es verosímil, que todas ellas se encuentren solas en uno solo, porque no necessitaria de mas prueba para que le tuviessen por orate.»

23. «La ficcion mas perjudicial de todas en la Religion Cathólica que vuestra Merced professa, (que en la nuestra no tendria inconveniente,) es aquella con que el bribon del tunante hace á su Gerundio del estado religioso. No hay ni el mas leve rasgo de esso en todo lo que he registrado, porque al Predicador de que se trata no se le señala estado ni profession: por esso, todo quanto se dice de su vocacion, noviciado, estudios, empléos, etc., se lo regaló de su bella gracia el Ilustríssimo Señor Isaac-Ibrahim Abusemblat, co-Epíscopo del Gran Cayro.»

24. «El mismo concepto se ha de hacer de su inseparable amigo y compañero Fray Blas, del qual no se halla ni la mas leve mencion en todos estos papeles. Solo se da una noticia vaga y general de otro Compañero del Predicador anónymo, que con su mala doctrina y peor exemplo contribuyó mucho á estragarle. Por tanto, aunque todos los razonamientos del ex-Provincial y del Maestro Prudencio son graves, macizos y ponderosos, debo prevenir á vuestra Merced para su govierno, que no se encuentran en los documentos originales.»

25. «Mucho ménos se lee en ninguno de ellos el nombre de Bastian ni el apellido de Borrego, ni puedo discurrir el motivo que tendria el Señor Tunante para poner en boca del sesudo Labrador Bastian Borrego las graciosas, pero solidíssimas reflexiones que hizo en la granja con el Maestro Prudencio. Solamente congeturo que, haviendo hecho Campesino á su Gerundio, aplicó á los interlocutores aquellos apellidos que son freqüentes en esta Provincia, escogiendo quizá los que á su modo de entender le parecian ridículos; pero, si tuvo por tal el apellido de Borrego, acreditó igualmente su malicia que su ignorancia. No tiene mas de ridículo el apellido de Borrego que los de Carnero, Vaca, Mula, Leon, Osorio (de Oso), y entre las aves Aguila, Paxarillo, Paxaron, Gallo, Palomo y otros muchos, con que se honran tantas familias distinguidas, y algunas de la mas elevada nobleza. Aún vuestra Merced mismo no pierde nada por llamarse Lobon, siendo tan conocida en la Historia Eclesiástica de España desde el primer siglo de la Iglesia aquella famosa Matrona Lupa ó Luparia, que algunos hacen Reina y todos suponen Señora nobilíssima; y, en fin, allá en Inglaterra todos tenemos mucha noticia de la gran casa de Villalobos

26. «Los documentos, que vuestra Merced tuvo presentes para componer la segunda parte, no son mas fieles que los que le guiaron para formar la primera. El Señor Abusemblat le vendió á vuestra Merced gato por liebre, y le puso delante todo lo que á él se le antojó. Aquellos Apuntamientos sobre los vicios del estilo son un bello trozo de rhetórica, que me acuerdo haver leído no sé donde; pero bien sé, que en estos papeles Syriacos, Arábigos y Caldéos no he leído ni una sola palabra de tales apuntamientos. La carta que el Estudiante Rhetórico de Villagarcía escrivió á su Padre, la tengo por apócrypha; pero, pues vuestra Merced está en el mismo lugar, le será facil averiguar la verdad ó la suposicion de esta noticia.»

27. «Una pintura que hace vuestra Merced de no sé qué convite en un Convento de Monjas, allá en el capítulo 3º del libro 4º, bien sé que la sacó á la letra del instrumento traducido, que está notado con el número 97; pero el original á que se remite no habla mas de Monjas que de berengenas. Es una relacion Arábiga de la toma de Damasco en tiempo de las cruzadas. Sin duda que al tunanton le debieron de tratar mal algunas Monjas, conociendo quien era y no dexándose engañar de sus embustes, y él para vengarse fingió de su cabeza todos aquellos absurdos, que no caben ni se pueden creer del recogimiento y modestia que dicen professan las Religiosas; que yo, aunque he viajado mucho por payses Cathólicos, no las he tratado mucho, pero siempre he oído hablar de ellas con estimacion y respeto.»

28. «No puedo negar, que me cayó muy en gracia todo quanto en esta segunda parte se pone en boca del Familiar, que es mucho y bueno. Se conoce que el Señor co-Epíscopo no era lerdo: assí fuera tan veraz como advertido; pero debo decir á vuestra Merced, para descargo de mi conciencia, que todo esto fué de su invencion, y nada de essos papeles. Aún assí y todo, se descuidó su Señoría en guardar conseqüencia; porque en una parte llama Cuco al hijo del Familiar, y en otro le llama Bertholo. Verdad es que lo podrá componer, diciendo que el muchacho se llamaba Cuco-Bertholo ó Bertholo-Cuco. El terrible razonamiento del Magistral de Leon tambien es lástima que no se encuentre en estos documentos; pero al fin, aunque sea fingido que lo dixo, es cierto que todo quanto en él se dice es muy verdadero.»

29. «Todo el capítulo 8º del libro 4º, en que se trata de aquel Cavallerito mono, ó mona, furioso remedador de los Franceses, es de exquisita sal, y solo por él merece el co-Epíscopo del Gran Cayro, que vuestra Merced dé por bien empleado quanto le agasajó y le regaló, y que le perdone todo lo que le engañó. Fácilmente puede vuestra Merced discurrir, que en estos mamotretos Orientales no se toca ni se puede tocar tal especie; pero, si vuestra Merced se resolviere á publicar su obra, reformándola y poniéndola otro título, le aconsejo que de esse capítulo no mude ni una silaba.»

30. «Lo mismo digo del capítulo 9º del libro 5º, en que se habla del intolerable abuso de las Mugeres Cathólicas, que se visten por gala los hábitos de las Religiones, ú otros de capricho que ellas inventan. Si esto lo hicieran las de mi Religion, las aplaudiriamos mucho, porque sería la mas graciosa invencion para zumbarse de los trages Religiosos, de que hacen tanta burla; pero en Mugeres Cathólicas parece que no se debe tolerar. Como quiera, el Tunante le dexó á vuestra Merced escrita una sátyra de grande importancia, que debe engastarse en oro, y no importa que la huviesse puesto en el estilo zafio del Familiar, ni esto se debe censurar como inverisímil ó como dissonante, pues quiso dar á entender, que para conocer el absurdo de este abuso no era menester ser Cathedrático ni culto; porque su misma dissonancia da en los ojos á qualquiera que tenga medianamente puesta la razon natural.»

31. «Una cosa debe vuestra Merced borrar absolutamente, y es toda la instruccion que se supone da el lugar de Pero-Rubio á los Predicadores de Semana Santa. Yo no sé si con efecto hay en España tal lugar de Pero-Rubio; pero, háigale ó no le haiga, es cierto, que ni de tal instruccion ni de tal lugar se hace mencion en los manuscritos originales, y que fué pura phantasía del Señor Abusemblat. Tengo noticia de que en varias partes de España se toleran, assí en la Semana Santa como en otras festividades, especialmente en la que Ustedes llaman del Córpus, algunas mamarrachadas, que hacen ridículos los mysterios de la Religion Romana, y nos dan grandes materiales á nosotros, á quienes Ustedes nos tratan de hereges, para reírnos de algunos que impugnamos. Por allá nos causa admiracion de que sufran esto los que fácilmente lo pudieran remediar. Los passos de la Passion son buenos para meditados, y tambien para representados en imágenes ó estatuas que aviven la consideracion, en lo qual no me conformo con los de mi secta, que se burlan de todas las imágenes sagradas, al mismo tiempo que hacen tanta estimacion de las profanas, tratando algunas con mucha veneracion. Debo este testimonio á la verdad, porque soy hombre sincero y hablo en país libre; que en Inglaterra yo me guardaria bien de hablar de esta manera. Bien está, pues, que los passos de la Passion, y tambien los demas, que constan assí de la Historia sagrada como de la eclesiástica, se hagan presentes á la vista por el pincel, por la prensa, por el buril y por el escoplo; quanto mayor sea la viveza con que se figuren, contemplo que será mayor la impression que harán en los ánimos piadosos. Pero, que la persona de Christo y la de los Apóstoles en algunos lances de la Historia evangélica se representen al vivo por algunos hombres de la ínfima classe del pueblo, y tal vez no los de mejores costumbres, ignorantes y atestados de vino, perdónenme los que lo sufren, que allá nos disuena mucho.»