5. Esta entradilla puso en la mayor suspension al gruesso del auditorio, pareciéndole que era impossible encontrar con introduccion mas feliz ni mas oportuna; pero el Magistral, que de propósito se havia metido en el confessonario del Cura (el qual estaba en frente del púlpito,) y havia cerrado la celosía de la parte anterior, para observar á su gusto á Fray Gerundio sin peligro de turbarle, apénas le oyó romper en dos disparates ó en dos blasfemias heréticas tan garrafales, como dudar si era verdad lo que havia dicho el Espíritu Santo por boca de Jesu-Christo, y suponer que muchas verdades del Evangelio eran solo para espantar y poner miedo, de pura vergüenza baxó los ojos, que tenia clavados en su sobrino, y desde luego hizo ánimo á no oir en aquel sermon mas que heregías, atrevimientos ó necedades. De buena gana se huviera salido de la Iglesia; pero, sobre no ser possible penetrar por el concurso sin grande alboroto, se hizo cargo de que no era razon echar un jarro de agua á la fiesta, y assí tomó el partido de dissimular hasta su tiempo y de aguantar la mecha. Miéntras tanto iba nuestro Fray Gerundio prosiguiendo su sermon ó su salutacion, y á pocas paletadas se metió de paticas en lo mas vivo de todas las circunstancias. Aquí me havrán de perdonar los críticos mal acondicionados; porque, cánseles ó no les canse, en Dios y en consciencia, no puedo ménos de trasladar al papel de verbo ad verbum el primoroso artificio con que las tocó todas, ya que no sea possible trasladar á él la valentía, el garbo y el espíritu con que las animó. Dixo pues assí, cansándose del estilo cadencioso, ó mudándole con todo estudio en el hinchado, assí porque la variedad es madre de la hermosura, como porque á este estilo le llevaba mas la inclinacion:

6. «Esta es, Señores, la estrena de mis afanes oratorios; este, el exordio de mis funciones pulpitables; mas claro para el ménos entendido: este es el primero de todos mis sermones. Qué á mi intento el oráculo supremo: primum quidem sermonem feci, o Theophile! Pero, donde se hace á la vela el baxel de mi discurso? Atencion, fieles; que todo me promete venturosas dichas, todas son prophéticas vislumbres de felicidades. O se ha de negar la fé á la evangélica Historia, ó tambien el hypostático Ungido predicó su primer sermon en el mismo lugar, donde recivió la sagrada ablucion de las lustrales aguas del bautismo. Es cierto, que la evangélica narracion no lo propala, pero tácitamente lo supone. Recivió el Salvador la frígida mundificante: Baptizatus est Jesus; y al punto se rasgó el tafetan azul de la celeste cortina: Et ecce aperti sunt cœli: y el Espíritu Santo descendió revoleteando á guisa de pájaro columbino: Et vidi spiritum Dei descendentem sicut columbam. Hola! bautizarse el Messías, romperse el pabellon ceruleo, y baxar el Espíritu Santo sobre su cabeza! A sermon me huele, porque esta divina paloma siempre bate las alas sobre la cabeza de los Predicadores.»

7. «Pero son supervacaneas las exposiciones quando están claras las voces del oráculo; él mismo dice que, bautizado Jesus, se retiró al desierto, ó el Diablo le llevó á él: Ductus est in desertum a spiritu, ut tentaretur a Diabolo. Allí estuvo por algun tiempo, allí veló, allí oró, allí ayunó, allí fué tentado, y, la primera vez que salió de allí, fué para predicar en un campo ó en un lugar campestre: Stetit Jesus in loco campestri. O qué estival paralelo de lo que á mí me sucede! Fuí bautizado en este famoso pueblo, retiréme al desierto de la Religion, si ya el Diablo no me llevó á ella: Ductus est a spiritu in desertum, ut tentaretur a Diabolo. Y qué otra cosa hace un hombre en aquel desierto, sino orar, velar, ayunar y ser tentado? Salí de él la primera vez para predicar; pero, en donde? In loco campestri: en este lugar campestre de Campazas, en este compendio del campo Damasceno, en esta emulacion de los campos de Pharsalia, en este envidioso olvido de los sangrientos campos de Troya: Et campos ubi Troia fuit; en una palabra, en este emporio, en este solar, en este orígen fontal de la provincia de Cámpos: in loco campestri

8. «Aún hay mas en el caso: el lugar campestre, donde predicó el primer sermon el Hypostático, fué á la esmaraldática márgen del argentado Jordan, donde havia sido bautizado. Y quien duda que le oiria Juan, su Padrino de bautismo? Venit Jesus ad Joannem, ut baptizaretur ab eo. Y qué cosa mas natural que al oir el Padrino á su ahijado, y mas si hizo de él feliz reminiscencia en la misma salutacion, salutate Patrobam, que dixo muy á mi intento el Apóstol, saltasse ahora de gozo, como palpitó en otra ocasion de placer en el útero materno: Exultavit infans in utero matris. El caso es tan idéntico, que seria injuriosa la aplicacion para el docto; pero vaya para el insipiente. No se llama Juan mi Padrino de bautismo? Todos lo saben: Joannes est nomen ejus. No me está oyendo este sermon que predico? Todos lo veen: Audivi auditum tuum, et timui. No le están bailando los ojos de contento? Todos lo observan: oculi tui columbarum. Luego no hay mas que decir en el caso.»

9. «Sí hay tal. Gracia y agua es el complexo de la fuente bautismal, y agua y gracia es lo que symboliza su nombre y apellido. Que Juan es lo mismo que gracia, lo saben hasta los Predicadores Malabares: Joannes, id est gratia. Pero que Quixano sea lo mismo que agua, ó fuente copiosa de ella, lo ignoran hasta los mas eruditos; pero presto lo sabrán. Ya tiene entendido el Theólogo, y mucho mas el sabio Escriturario, que la quixada de asno es muy mysteriosa en las Sagradas Letras, ó desde que Cain quitó la vida con una de ellas á su hermano Abel, como quieren unos, ó desde que Sanson magulló con otra las cabezas á mil agigantados Philistéos, como saben todos: In maxilla asini percussit mille viros. Despues de esta hazaña, se moria de sed el fatigado Sanson: no havia en todos aquellos espaciosos estrados de la odorífera Flora un hilo de plata líquida, con que poder apagarla. Quando veis aquí que de la misma quixada, que havia sido la mortal Philisticida, brota un raudal de aljófar derretido, que refrigeró al inhiante forzudo, y quedó el sitio sigilado hasta el dia de hoy con el cognomento de la fuente de la Quixada: Idcirco appellatum est nomen loci illius fons invocantis de maxilla, usque ad præsentem diem

10. «Id ahora conmigo. Sabida cosa es en nuestras Historias genealógicas, que el antiguíssimo y nobilíssimo apellido de los Quixanos deriva su orígen y su alcurnia no ménos que de el tronco de Sanson, cuyos hijos y nietos, desde esta gloriosa hazaña, comenzaron á llamarse los Quixanos, por no equivocarse con otra no ménos antigua, aunque ménos noble y mucho mas extendida familia de los Quixotes. No es ménos cierta la noticia, que desde entónces las armas de los Quixanos son una quixada de un burro en campo verde, brotando un chorro de agua por el diente molar, como lo afirman quantos tratan del Blason. Assí mismo es cosa muy averiguada que los Quixanos, en las batallas con los Moros, no usaban de otras armas que de la quixada de un jumento, cubiertos con piel del mismo asno, siendo tan hazañosos con esta arma rebuznable como á cada folio se refiere en los anales. Dígalo, si no, aquel Heroe Gonzalo Sanson Quixano, que con una maxilla de jumento, in maxilla asini, quitó la vida por su propia mano en ménos de media hora á treinta y cinco mil Sarrazenos en la famosa jornada de San Quintin, debaxo de Julio César, Capitan General del Rey Don Alfonso el de la mano horadada; proeza que premió el agradecido Monarca, mandando que en adelante se pintasse la quixada del escudo de los Quixanos con treinta y cinco mil dientes, y en cada uno de ellos, como si fuera una escarpia, clavada una cabeza de Moro; cosa que hace una vista que embelesa. Y de passo quiero añadir ó, diré ménos mal, quiero acordar á todos la erudicion tan sabida de que el primer escudo, que se gravó con toda esta multitud de cabezas y de dientes, no era mayor que la mas menuda lenteja; siendo lo mas admirable que quixada, dientes y cabezas, con todos sus pelos y señales, se distinguian perfectamente á mas de cien passos de distancia. O assombro de la invencion! o prodigio de la habilidad! o milagro de los milagros del arte! Miraculorum ab ipso factorum maximum, que dixo á este intento Cassiodoro.»

11. «Pero atencion, que oigo no sé qué articulado accento en las ethereas campanas: Vox de cœlo audita est. Pero, de quien es esse gutural verbífico sonido? Oigamos lo que dice, que quizá por ello deduciremos quien lo profiere, como por el efecto se viene en conocimiento de la causa, y por el hilo se saca el ovillo. Hic est Filius meus dilectus, in quo mihi complacui: este es mi querido Hijo, dulce objeto de mis complacencias. Hola! dice la voz, que el que está predicando en el lugar donde fué bautizado es su hijo? Luego la voz es del Padre. Sabe el Lógico, que es legítima la consecuencia. Y quien es esse Padre? Pater meus agricola est: mi Padre es un labrador honrado. Ea, que ya vamos descubriendo el campo. Pero, qué tiene el Padre con el sermon del hijo? No es nada lo del ojo, y llevábale en la mano. Qué ha de tener, si él mismo se le encarga? Dícelo expressamente el texto: Misit me vivens Pater: el que me envió, ó el que me traxo á predicar, es mi Padre. Y nota oportunamente el texto mismo que, quando su Padre le embió á predicar, estaba vivo, vivens Pater; la interlineal, sanus, que estaba sano; los Setenta, robustus, que estaba robusto; Pagnino, vegetus, que estaba terete y fuerte. Apelo á vuestros ojos, y decidme si no es idéntico el caso.»

12. «Vamos adelante, que aún no lo he dicho todo. Y como se llamaba esse generativo principio, esse paternal orígen de aquella dichosa prole? Aquí deséo arrecto vuestro órgano auscultativo. El sermon que mi Padre, vivo, robusto, sano y terete, encomendó á mi insuficiencia, no es del Eucharístico panal? Sí. El arca del Testamento no fué el mas figurativo emblema de esse ovalado armiño? Dígalo el docto y el versado en la Theología expositiva. Y por donde anduvo prófuga esta cóncava testamentífera arca? Vamos á las sagradas Pandectas: et asportaverunt eam a lapide adjutorii in Azotum: conduxéronla al país de los a-Zotes. Víctor! que ya tenemos Zotes en campaña. Entra el arca en la provincia de los Zotes? manda un Padre á su hijo que predique de essa arca? pues, qué apellido ha de tener esse Padre, ni qué cognomento ha de distinguir á esse hijo, sino el de los Zotes, principales de la provincia? Et asportaverunt eam in Azotum.»

13. «Es convincente el discurso; pero vaya una interrogacioncilla. Y esse hijo no tenia Madre? Y como que la tenia, pues consta que la Madre y el Padre le buscaron: Ego et Pater tuus quærebamus te. Está bien; y la madre no tuvo parte en el sermon? Fué el todo; pues ya es cosa sabida que, siempre que un Predicador se desempeña con lucimiento, se refunden en la madre sus aplausos. Por esso, al acabarse la funcion, exclaman todas las piadosas mugeres: Bien haya la madre que te parió! dichosas las madres que tales hijos paren! Beatus venter qui te portavit, et ubera quæ suxisti!»

14. «Pero, qué ruido estrepitoso, qué harmoniosa algarabía divierte mi atencion hácia otra parte? qué percibe la potencia auditiva? qué especies visuales se presentan delante de la visiva? Mas claro y mas para el vulgo: qué oigo? qué veo? Qué hé de ver, ni qué hé de oir, sino un choro de danzantes? Quid vides in Sunamitis, nisi choros castrorum? De danzantes! Ea que sí; pues á vista de la Eucharística arca, aún á las mismas Testas coronadas se las bullen los piés. Dígalo el Rey penitente de Iduméa: et David saltabat totis viribus ante Dominum. Nótese la frase: saltabat totis viribus: brincaba con todas sus fuerzas; no se andaba ahora en paspieses pulidos, en carrerillas menudas, en cabriolas ni en vueltas de pechos acompassadas; daba unas vueltas en el aire, echando las piernas con quantas fuerzas podia: saltabat totis viribus. No es esso lo que ahora estamos viendo en essos ocho robustos Atletas y Luchadores á brazo y pierna partida con el viento? Mas: era David un danzante coronado; pues, corona por corona, no le deben nada á David nuestros danzantes. Pero aún descubro en Isaías otras señas mas claras de ellos: et pilosi saltabant ibi: y danzaban allí los que tenian largo el pelo, los de grandes cabelleras, los de las melenas tendidas. No puede ser la vision mas adequada para el caso presente.»