Madre de este scientífico repollo,
Eres la Madre mas dichosa
De quantas han parido alguna cosa.
La fama, con su clarin y retintin,
Hará que llegue tu gloria
Desde Campazas hasta Victoria;
Y es lástima, como dicen estos Señores,
Que no paras una camada de Predicadores.
8. Aplaudióse infinito la décima con repique universal de vasos y de platos, siendo como la señal de acometer, pues desde aquel punto todo fué bulla, zambra y algazara, tanto que se atropellaban unos á otros los bríndis y las coplas. El Canónigo Don Basilio, que no deseaba otra cosa para soltar la rienda á su festivo humor y á su admirable facilidad en el decir, tomó el vaso, gritó bomba, callaron todos, y dixo assí:
Yo no he oído sermon tal,