13. «Teneo te, terra! dixo entónces Fray Gerundio, mas alegre que si huviera hallado una mina: de Patroba á Padrino no va un canto de un real de á ocho de diferencia, y con decir que el Padrino antiguamente se llamaba Patroba y que, corrumpido el vocablo, se llamó despues Padrino, está todo ajustado. Si alguno me replicare, (que él se guardará bien de esso,) le responderé, que con mayores corrupciones que esta nos tienen apestados los Etymologistas, y trampa adelante. Pues ahí, es decir que no dará golpe el salutate Patrobam, haciendo reflexion sobre el salutate, diciendo que hasta el Apóstol se acordaba del Padrino en la salutacion!»
14. Bien quisiera él encontrar tambien algun textecillo oportuno, para encaxar el apellido Quixano, no dexando de conocer que esse seria el non plus ultra del chiste y del ingenio, porque el texto de Padrino en general se podia aplicar á qualquiera Pastor que sacasse de pila á un hijo de Juan Borrego; pero túvolo por caso desesperado: no obstante, despues de haver andado batallando largo tiempo en su imaginacion, sin ofrecérsele cosa que le quadrasse, le ocurrió el pensamiento mas disparatado que se podia ofrecer á hombre mortal.
15. «Quixano, se decia él á sí mismo, sale de quixada; esto no admite duda: pues ahora, de las quixadas se dicen cosas grandiosas en la Sagrada Escritura, porque, dexando á un lado si Cain mató ó no mató á su hermano Abel con la quixada de un burro, que esta circunstancia no consta, á lo ménos de la Vulgata, y, aunque constara, no podria yo ajustarla bien para mi cuento; pero consta ciertamente, que Sanson con la quixada de un asno quitó la vida á mil Philistéos; consta que, haviendo quedado muy fatigado de la matanza y estando pereciendo de sed, sin haver en todo aquel campo ni contorno una gota de agua, con que poder aliviarla, hizo oracion á Dios, para que le socorriesse en aquella extrema necessidad; y del diente molar de la misma quixada brotó un copioso chorro de agua cristalina, con que apagó la sed y se refociló Sanson. Consta, finalmente, que en memoria de este prodigio se llamó el lugar donde sucedió, y se llama el dia de hoy la fuente del que invoca desde la quixada: Ideirco appellatum est nomen illius loci fons invocantis de maxilla, usque in præsentem diem.»
16.[3] «Qué cosa mas divina para mi assunto! Aquí tenemos una mysteriosa quixada, que con agua celestial y milagrosa da nuevo espíritu á Sanson y le restituye la vida, á lo ménos se la conserva. El agua es sýmbolo del agua del bautismo, cuya virtud es milagrosa y celestial; y la quixada que la suministró, sombra muy propria del Padrino que la administra, cuyo apellido de Quixano está haciendo clara alusion á aquel mysterioso orígen. Que la quixada fuesse de un burro ó fuesse de un racional, esse es chico pleito para la substancia del intento, y mas quando á cada passo leemos en la sagrada Escritura, que los brutos y las fieras symbolizan á los mayores hombres.»
17. Ajustada tan felizmente esta circunstancia, por todas las demas se le daba un pito; pues para los danzantes tenia la danza de David delante del arca del Testamento, que sale en todas las danzas del Córpus, y, si no queria echar mano de esta por demasiadamente vulgar, tenia la danza de los de las melenas largas, como él lo construía, de la qual hace mencion el Propheta Isaïas, quando dice: Et pilosi saltabunt ibi; y mas que se acordaba muy bien de que los danzantes de su lugar siempre llevaban tendidas las melenas, cosa que los agraciaba infinitamente, y lo de pilosi saltabunt venia para ellos á pedir de boca.
18. Para el Auto sacramental le pareció, que podia acomodar todos los textos que hablaban de alguna figura del Sacramento; porque figura y representacion, discurria él, todo es una misma cosa; con que, si tenemos representacion y Sacramento, qué nos falta ya para Auto sacramental? — Donde iba muy holgado y, á su parecer, literal, era en la circunstancia de los novillos; porque, aunque fuessen menester cien textos diferentes para cien corridas, estaba pronto á sacarlos de la Escritura, aplicando todos los que hablan de vítulos; y si, como eran novillos, fueran toros, por lo ménos para mas de treinta corridas ya tenia provision de textos. Los cohetes y las carretillas que se disparaban, los encontraba él vivíssimamente figurados en aquellos quatro mysteriosos animales que tiraban la carroza de Ezequiel, los quales iban y volvian por el ayre, in similitudinem fulguris coruscantis, como unos rayos, como unos relámpagos y como unas exhalaciones. La hoguera no le daba maldito el cuidado, puesto que tenia en la Escritura mas de cien hogueras á que calentarse, sin mas trabajo que arrimarse á qualquiera de las que se encendian para consumir los holocaustos; y, si se le ponia en la cabeza hacer tambien circunstancia de los muchachos que saltaban por la hoguera sin quemarse, qué cosa mas propria ni mas natural que los tres muchachos del horno de Babilonia?
19. Assí acomodó en sus apuntamientos á todas las circunstancias, que le parecieron precisas y absolutamente indispensables; pero faltábale una, que, aunque no todos los Predicadores se hacian cargo de ella, á él no le sufria el corazon dexar de tocarla. Esta era hacer alguna commemoracion de su querida madre; porque hacerla de su padre y de su padrino, y no hacerla de la madre, que le parió y que le havia tenido nueve meses en sus entrañas, se le representaba una dureza insoportable y que no se componia bien con el tierno amor que le professaba. Ya se ve que, para hablar en general de madre, de hijo, de parir y de vientre, tenia los textos á millares; pero él no se contentaba con esta generalidad, y quisiera un textecillo terminante y peladito, que hablasse de su madre Catanla Rebollo, con sus pelos y señales.
20. Anduvo, tornó, bolvió y rebolvió por mucho tiempo assí las concordancias como los sesos, sin poder hallar cosa que le aquietasse, hasta que al fin se le vino á la memoria el ingenioso medio de que se valió cierto Predicador para salir de semejante aprieto. Llamábase María Rebenga la Mayordoma de cierta cofradía de mugeres, en cuya fiesta predicaba, y, no pudiendo encontrar en la Escritura texto que hablasse expressamente de Rebenga, qué hizo? Dixo, que la esposa havia combidado á el esposo para su huerto con estas palabras: Veniat dilectus meus in hortum, venga mi amado á espaciarse por el huerto; y, como se diesse por desentendido al primer combite, le bolvió á instar con las mismas voces: Veniat dilectus meus in hortum, venga á espaciarse por el huerto mi querido. Ahora noten: dos veces le dice que venga, veniat veniat, como quien dice: venga y revenga. Con cuyo arbitrio salió el discreto Predicador del empeño con el mayor lucimiento, y mas quando añadió que, á la primera instancia, en que la esposa no le dixo mas que venga, hizo como que no queria; pero, quando en la segunda oyó la palabra revenga, veniat veniat, no pudo ménos de rendirse.
21. A este modo le pareció á Fray Gerundio que tambien él podria desempeñarse, haciendo reflexion á que el apellido Rebollo parece que suena dos veces bollo, y tuvo por impossible que no se hallasse algo de bollo en la Biblia, en cuyo caso él se ingeniaria para la aplicacion; pero se quedó yerto, quando en toda ella no encontró siquiera un bollo que llegar á la boca, y, pareciéndole que á lo ménos alguna cosa de Repollo no podia faltar en alguno de tantos huertos, de que se hace mencion en los sagrados libros, ni aún esto pudo encontrar; y, aburrido ya, abandonó del todo el pensamiento de nombrar á su madre expressamente por el apellido, pero apuntó el texto de Beatus venter qui te portavit, et ubera quæ suxisti, para aplicarle quando se ofreciesse buena occasion.
22. Dispuesto assí el plan de la salutacion, por el cuerpo del sermon se le daba un comino, pues en haciendo á Christo en el Sacramento, ó Sol, ó Phénix, ó Aguila, ó Jardin, ó Ametysto, ó Pyropo, ó Cíthara, ó Clavicordio, ó Fuente, ó Canal, ó Rio, ó Azucena, ó Clavel, ó Gyrasol, y despues cargar bien de broza y de fagina, textos, autoridades, glosas, varias lecciones, versos latinos, sentencias, apophtegmas, alusiones, tal qual fabulilla apuntada, aunque no sea mas que para mayor adorno, estaba seguro de componer un sermon que se pudiesse dar á la imprenta.