4. — «Los geroglýphicos y los emblemas,» respondió Fray Gerundio. — «Algunos, continuó el Colegial, de essa fuente hacen dos, por la diferencia que hay entre emblemas y geroglýphicos; pero es tan corta, que me inclino á que lo aciertan los que la reducen á una sola. Vuestra Reverendíssima sabrá mucho mejor que yo la diferencia que hay entre geroglýphicos y emblemas.» — «Yo nunca la he conocido ni me he parado á examinarla,» respondió Fray Gerundio. «Para mí las emblemas de Alciato y los geroglýphicos de Picinelo, que son los únicos de que tengo alguna noticia, solo se distinguen en que un libro es mas pequeño y otro es mas grande.» — «Ya está conocido, replicó el Colegial, que Usendíssima por su modestia quiere encubrir lo que sabe, y tomar de ahí ocasion para examinarme acerca de lo poco que yo he estudiado: complaceré á Usendíssima.»

5. «Los geroglýphicos son una explicacion mysteriosa, figurada y muda, de lo que se quiere dar á entender, por medio de alguna ó algunas imágenes, ya realmente dibuxadas en el papel, en el lienzo ó en la tabla; ya abultadas en el mármol, en el bronce ó en la madera, o ya únicamente ofrecidas á la imaginacion por medio de una descripcion verbal, viva, enérgica y expressiva, que imprima bien en la idéa lo que se quiere representar. No se añade á la pintura ó á la descripcion mote, lema, inscripcion ni palabra alguna que sirva de explicacion al pensamiento, dexándose enteramente al discurso ó á la penetracion de el que ve, lee ú oye el geroglýphico, el curioso trabajo de adivinar su verdadero significado. El emblema (y no la emblema, como dicen algunos,) solo añade al geroglýphico el mote, el lema ó la inscripcion en brevíssimas palabras, que declaran lo que se pretende significar por aquel.»

6. «Pondré un verbi-gracia, no para que Usendíssima me entienda, que esso seria presumir yo de maestro de quien no merezco ser discípulo, sino para que Usendíssima se actúe del modo como yo concibo lo que digo, y en caso de padecer equivocacion se digne corregir mis yerros. Los doce signos del Zodiaco, ó las doce casas, que dividen en doce partes iguales aquel espacio de cielo que corre el sol en el discurso de un año, son otros tantos geroglýphicos ó sýmbolos, que representan lo que comunmente passa en la tierra en cada uno de los doce meses, correspondientes á las doce casas. El primero signo es Aquario, y se symboliza con un muchacho que está vertiendo un jarro de agua, para significar lo mucho que suele llover en Henero. El segundo es Piscis, y le representan dos peces pintados, para denotar que en Febrero están en sazon la mayor parte de los peces. El tercero es Aries, representado por un carnero, y quiere decir que en Marzo es la paricion de las ovejas, naciendo entónces los corderitos. El quarto es Tauro, figurado por un toro, para denotar que en Abril nacen las terneras. Síguese Géminis, pintado hoy por los dos hermanos gemelos Cástor y Pólux, y antiguamente por dos cabritillos, como lo afirma Heródoto, en significacion de que las cabras regularmente paren de una vez dos cabritos, para cuyo fin las proveyó la naturaleza con tanta abundancia de leche.»

7. «Bastan estos exemplares para dar á entender la idéa, que yo formo de los geroglýphicos, cuyo orígen comunmente se atribuye á los Egypcios; pero yo tengo para mí, que su principio fué mucho mas antiguo, inclinándome á la opinion de los que se le dan no ménos que en la Torre de Babel, aunque despues fuessen los Egypcios los que conservaron, promovieron y adelantaron mas el uso de ellos, en lo que no cabe duda racional; pero esto no es del intento. A los sýmbolos ó geroglýphicos añadieron despues los Griegos un breve lema, inscripcion ó mote que explicasse su significado, y á este conjunto llamaron emblema. Usaban de él singularmente en los arneses ó escudos, como lo dicen Esquilo, Homero y Virgilio, esmerándose mucho en la brevedad y en el álma del epígraphe, que era como el espíritu de la divisa de cada uno. Sobresalian entre todos los Athenienses, de quienes hace graciosa burla Lycon, fingiendo que en todos los escudos tenian gravada una mosca muy pequeña, con este epígraphe: donec videar: hasta que me vean; dando á entender, que todo Atheniense era tan valeroso, que se acercaba al enemigo hasta que viesse la mosca, en cuyo caso era preciso morir ó vencer.»

8. «No hay duda, que en todos tiempos assí los Oradores profanos como los sagrados usaron alguna vez de los geroglýphicos, sýmbolos y emblemas. Horo Niliaco escrivió un librito de este assunto, donde trahe exemplares de toda especie de oraciones. Los Prophetas usaron mucho de este modo de persuadir emphático y mysterioso. El Apocalypsi es una serie continuada de figuras y representaciones symbólicas; San Agustin, en la epístola 119, dice que, assí como el christal y la gasa añaden no sé qué apacibles visos á las imágenes que se representan ó se registran por ellas, assí deleita mas la verdad quando brilla por entre sýmbolos, geroglýphicos y figuras, poniendo el Santo este exemplo: Si para ponderar las ventajas de la union y las desconveniencias de la desunion dices sencillamente: concordia res crescunt, discordia dilabuntur: con la concordia todo crece, con la discordia todo se deshace; pigrius incitat, no da golpe, y persuade con tibieza; pero, si añades: esto nos quisieron significar aquellos antiguos sabios, quando pintaron una hormiga con un caduceo encima, que creció á elephante, y un elephante con una espada desenvainada sobre las espaldas, que se disminuyó hasta el tamaño de hormiga; nescio quomodo et inventionis subtilitas et imaginis expressio sensus titillat suavius et, dum placet, persuadet efficacius: assí la sutileza de la invencion como la viva representacion de la imágen hacen no sé qué gustosa impression en el alma y en los sentidos, que, al mismo tiempo que los deleita con mucha dulzura, los persuade tambien con mas suave eficacia.»

9. — «Déme Usted un abrazo, Señor Don Casimiro, exclamó Fray Blas interrumpiéndole, que verdaderamente ha estado Usted divino! Yo soy furiosamente apassionado por los geroglýphicos y por los emblemas. Un sermon que comience: pintaban los antiguos Macedonios; otro que dé principio: pinta el docto Pinicelo, no ha menester mas para que yo me coma las uñas tras de él. Pues qué, si despues se añaden diez ó doce citas del Symbólico, otras tantas de Lilio Giraldo y algunas de Pierio, y se escoge tambien media docena del Brixiano! en el mundo hay oro para pagar un sermon tan ingenioso y erudito. Confiesso á vuestra Merced, que despues de los Mythológicos son mis héroes los Symbólicos y los Emblemáticos. Esta doctrina la he enseñado siempre á mi discípulo en lo predicativo, Fray Gerundio; con estas armas le he armado Cavallero de Púlpito; estos Autores le he recomendado; no hay otros: los demas son buenos para explicar á las viejas el Catechismo de Astete y Servitor.»

10. — «Padre Reverendíssimo, replicó el Colegial, ya he dicho, que soy poco hombre para dar mi voto en punto de sermones, y assí no me meto en calificar si son buenos ó malos los que están bien cargados de geroglýphicos, sýmbolos y emblemas. Solo sé, que el Padre Nicolas Causino previene que se use de ellos con la misma templanza, moderacion y prudencia que de los adagios, fábulas, etc.; porque si no, se convertirá en fastidio su misma amenidad, siendo cierto que los pensamientos mas ingeniosos causan tedio, si se atesta de ellos la oracion: Habent igitur amœnam eruditionem hieroglyphica et symbola, modo prudenter et parce, ut cætera, adhibeantur: quæ enim per se mirabilitatem obtinent, si crebrius inferciantur orationi, fiunt communia et fastidiosos sensus ipsa pulchritudinis satietate obruunt. Tambien debo añadir que, por lo que toca á mí, me cayó muy en gracia la enhorabuena que dió cierto Duque á un Orador, que havia predicado en su presencia un sermon texido de geroglýphicos. «Padre, le dixo, no trueco yo el juego de estampas de Don Quixote, que tengo en mi galería, por todas las pinturas de su sermon.» Esto va en gustos; el mio ronca, siempre que tocan en los sermones á cosa de geroglýphicos. Pero no nos detengamos; porque ya deséo saber qual es la quinta ó sexta fuente de la invencion, que estudió el Padre Fray Gerundio.»

11. — «Testimonia veterum, respondió al punto este; las autoridades y testimonios de los antiguos para confirmar lo que dice el Predicador.» — «Gran fuente y muy precisa! continuó Don Casimiro, especialmente los testimonios y las autoridades de los Santos Padres, ya sobre la inteligencia de la Sagrada Escritura, y ya tambien quando se trata materia de costumbres, sea de virtudes, sea de vicios. Por lo que toca á la exposicion del sagrado texto, he oído decir á varones doctíssimos, que siempre es menester apoyarla con la autoridad de algun Padre ó Expositor clássico y aprobado, siendo cosa insufrible que ningun Predicador se arrogue la autoridad de entender ó interpretar la Escritura á su modo ó segun su capricho. Y aún me acuerdo haver leído, no sé donde, que este fué uno de los errores de Luthero, el qual pretendia que cada qual tenia tanta autoridad para entender y para interpretar la Escritura como San Gerónimo y San Agustin, apoyando este arrogante, soberbio y presuntuoso delirio con aquel texto de San Pablo: unusquisque in suo sensu abundet. En órden á costumbres, ya se dexa conocer el gran peso, que da á lo que se dice qualquiera autoridad y testimonio de los Santos Padres, como tambien si se toca alguna noticia histórica ó philológica, especialmente si es algo singular ó no muy sabida, sirve de adorno y de recomendacion la cita, y aún las palabras del Autor que las refiere.»

12. — «Por algo, dixo Fray Gerundio, me gustan á mí tanto los sermones, que en el cuerpo están bien cargados de latin, y las márgenes apénas se descubren de puro embutidas que están en citas. Solo con ver un sermon impresso en esta conformidad, sin leer ni una palabra de él, estoy firmemente persuadido á que es un sermon doctíssimo y profundíssimo. Al contrario, ahora han dado en usarse y aún en imprimirse ciertos sermones, que en todos ellos apénas se ven quatro ó seis renglones de letra bastardilla, y las márgenes tan lampiñas como cara de capon, que da asco solo el verlas. Qué se puede esperar de unos sermones assí? Yo no he tenido paciencia para leer ni siquiera uno.»

13. — «Pues yo sí, interrumpió Fray Blas; por mis pecados cayó en mis manos, pocos dias ha, uno, y es de honras, que el Licenciado Don Francisco Alexandro de Bocanegra y Xivaja[29] predicó á las de la Señora Reina de Portugal Doña María Anna de Austria, en las exequias que la consagró la ciudad de Almería, y tuve cachaza para leerle de verbo ad verbum; pero sabe Dios quanto me costó. En todas las seis hojas primeras no hay mas latin que las palabras del thema: omnis gloria ejus filiæ Regis ab intus, repetidas dos ó tres veces; en las seis y media restantes solo se citan siete textos de la Escritura, y de dos de ellos no se ponen las palabras; las de los otros cinco que se expressan, componen entre todas seis renglones y medio: hártate, comilon. A los Santos Padres se les dexa descansar, solo se cita una vez á San Francisco de Sales, á San Gregorio y á San Ambrosio. De Expositores no se trate: cumplió con citar á Tirino una vez sola, y del mismo modo cumplió con los Autores profanos, no citando mas que á Séneca una sola vez. Pues, qué diré del assunto? Redúcese á que la Reina amó á Dios y al próximo; y cátate aquí el cuento acabado. Lo demas, parla y mas parla. Y estos sermones se imprimen! Y estos sermones se celebran!»