15. — «Assí supiera yo lo que él sabe, interrumpió á esta sazon Fray Gerundio; cada qual siga su opinion, pero en la mia esse hombre es un monstruo de ingenio. Qué bellos assuntos ofrece en tan pocas lineas, para predicar muchos sermones á la seráphica Madre! No se me olvidarán á mí, quando se presente la ocasion. La luna que pisa el peso de la luna. Qué divinidad! Pues la prueba: nueva en favores, creciente en verdades, llena de luces, menguante de errores. Es un assombro!» — «Por lo ménos, dixo el Beneficiado, están diestramente aplicadas todas las fases de esse planeta: luna nueva, luna creciente, luna llena y luna menguante. Los labradores, los hortelanos y los médicos lunáticos excusan otro calendario, y solo con ver el cartel sabrán quando han de plantar, sembrar, purgar y sangrar.»

16. — «Dígame vuestra Merced lo que quisiere, continuó Fray Gerundio, que yo aquello de el sol que ofusca brillos á los brillos del sol, no tengo con que ponderarlo.» — «Ni yo tampoco, respondió el Beneficiado, si entendiera bien qué es esto de ofuscar brillos al sol. Las nubes no los ofuscan, solo estorban que se comuniquen á nosotros, y lo mismo hacen las paredes, las ventanas, los toldos y los tejados. Si alguna cosa los huviera de ofuscar, serian las manchas que dixo el Padre Christóval Scheinero havia descubierto en el sol con un telescopio de nueva invencion; pero es natural, que el Autor no quisiesse decir que Santa Theresa era pared, tabique, ventana, toldo, tejado ni mancha. Como quiera, ello suena bien, y soy de la opinion de Usted, mi Padre Fray Gerundio.»

17. — «Y qué me dirá Usted, prosiguió Fray Gerundio, de aquello de fanal del Carmelo, farol del mundo? No es un prodigio?» — «Claro está, respondió el Beneficiado, que fanal y farol hacen un eco que encanta; porque, aunque fanal es una cosa y farol es otra, aquí no nos hemos de gobernar por lo que las cosas son, sino por lo que suenan.» — «Sobre todo, añadió Fray Gerundio, lo que no se me olvidará
para aprovecharme de ello en tiempo y en sazon, es el bello pensamiento de la estrella de la alba, y la alba de la estrella.» — «Téngolo por muy conceptuoso, dixo el Beneficiado, pues ahí da á entender que debe haver alguna estrella ordenada in sacris, que se reviste el alba para exercitar su órden, y, en fin, el lucero del alba no puede estar explicado con mayor émphasis ni hermosura.» — «El concepto predicable que mas me agrada, prosiguió Fray Gerundio, es decir que Santa Theresa fué el Agustin de las mugeres y la angélica Doctora de los hombres.» — «Esso está dicho con gran chiste, respondió el Beneficiado; porque á las mugeres las dió su hombre, y á los hombres los dió su muger; y, si alguno dixere que hacer á la Santa por una parte Agustin y por otra angélica Doctora, es hacerla Doctora hermaphrodita, merece desprecio por la bufonada. Qué cosa mas comun el dia de hoy que llamarse un hombre Agustin-María? Pues, por qué no se podrá llamar una muger Agustin-Thomasa ó Thomasa-Agustin? La terminacion en -a es impertinente para el sexo, porque Juno fué muger, y se acaba en -o; y Caracalla fué hombre, y se termina en -a

18. — «Con Usted me entierren, dixo Fray Gerundio, que se hace cargo de las cosas; pero no repara vuestra Merced en aquellos cinco assuntos para cinco sermones, que se podrán predicar delante del mismo Papa: Theóloga mýstica, phýsica seráphica, natural rhetórica, espiritual médica, crítica cherúbica?» — «Dígole á Usted, Padre Predicador mayor, respondió el Beneficiado, que respecto de essos cinco assuntos esdrujulados, las cinco piedras de la honda de David, que predicó en Roma el Padre Vieyra en cinco domínicas de Quaresma, para derribar al Philistéo de la culpa, fueron cinco guijarros incultos y de los mas vastos. Essas son cinco piedras preciosas, dignas de engastarse en la corona de hierro de los Longobardos, que dicen se conserva en Aquisgran y pesa algunas arrobas. Lo que extraño es, que el Autor dexasse quexosas á otras facultades, quando con igual razon pudiera dexarlas favorecidas. Pues, quien le quitaba añadir que Santa Theresa havia sido Astrónoma extática, Geógrapha célica, Mathemática týpica, Poetisa métrica, etc.?» — «Es que no cabria en el cartel,» respondió Fray Gerundio. — «Seria por esso, continuó el Beneficiado; pero era fácil el remedio con haverle dispuesto en papel de marca.»

19. — «El pensamiento que yo prefiero á todos, añadió Fray Gerundio, y el que no se me escapará para el primer sermon que se me ofrezca predicar á la gloriosa Santa, es aquel que comprende tres puntos admirables: grande en el poder, mayor en el penar, máxima en el amor.» — «Ellas son tres verdades, dixo el Beneficiado, bien probadas en la vida de la seráphica Madre, y no hay duda que la graduacion de grande, mayor, máxima, está segun arte; y la terminacion en -er, -ar, -or es de exquisito gusto. Lástima fué no añadiesse que la Santa havia sido óptima en escrivir, sabia de oriente á sur, y quedaban comprendidas todas las terminaciones de -ar, -er, -ir, -or, -ur

20. — «Y le parece á vuestra Merced, interrumpió Fray Gerundio, que no es digno de la mayor admiracion el último elogio con que acaba, diciendo que Santa Theresa era y havia sido por su virtud, por su nobleza, por su prudencia, por su patria, hechizo de la Europa, Señora de ambos mundos, Abogada de España, Consejera de Castilla?» — «Oh, mi Padre Fray Gerundio!» respondió el Beneficiado. «Essa es una cabeza de obra (perdóneme nuestra lengua, que se me ha puesto en la cabeza explicarme assí). Esse es un golpe; qué digo golpe? es un porrazo que descubre los sesos al assombro. Por algo le reservó el Autor para lo último, que es donde se ha de dar el mayor chispazo. Tiene, tiene mas alma de la que parece á primera vista. Es uno de aquellos elogios que llaman de correspondencia; porque á los quatro primeros substantivos han de corresponder por su órden los quatro segundos adjetivos, casándolos y pareándolos segun su numeracion. Yo me explicaré, si acierto.»

21. «Pidieron informe á cierto bellacuelo de no sé qué Rector, (porque no dice la leyenda si era de Universidad ó de Colegio,) y él le dió en este dístico, que pienso ha de ser de Juan Owen:

Est bonus et fortasse pius, sed rector ineptus:

Vult, meditatur, agit, plurima, pauca, nihil.

Ahora note vuestra Merced aquí la correspondencia ó el casamiento de los tres verbos con los tres acusativos: vult plurima, meditatur pauca, agit nihil. Pues, á este modo el ingeniosíssimo Autor del cedulon dixo que Santa Theresa de Jesus era, por su virtud, hechizo de la Europa; por su nobleza, Señora de dos mundos; por su prudencia, Abogada de España; y por su patria, Consejera de Castilla. Es verdad que, despues de haverla supuesto Señora de dos mundos, baxó mucho la puntería, primero en hacerla Abogada, y despues Consejera. Pero, qué tirador hay tan diestro que lo acierte todo y que alguna vez no baxe un poco los puntos? En todo caso, todos aquellos y todas aquellas que tuvieren la dicha de haver nacido en la nobilíssima Ciudad de Avila, donde nació Santa Theresa, deben dar gracias al Autor del cartel por haverlos descubierto un honorífico privilegio, de que verosímilmente ninguno de ellos ni de ellas tenia noticia. Sepan que son por su patria Consejeros ó Consejeras de Castilla. Y assí, desde aquí adelante no se ha de llamar Avila de los Cavalleros, sino Avila de los Consejeros y de las Consejeras. De las ilustres familias de los Zepedas y Ahumadas, que dieron á luz á esta gran Santa, no hay que hablar. Su privilegio ó su gloria es mucho mayor, pues precisamente por su nobleza son Señoras de ambos mundos.»