D. Diego de Góngora, del órden de Santiago, natural del Reino de Navarra, y descendiente de los Condes de Benavente, fué el primero que mandó esta provincia en 1620. En el de 1622, á ruegos de algunos caciques del Uruguay, que solicitaban unirse á la Religion Católica, encomendó este negocio á los Jesuitas, demostrando su amor y celo por los naturales. Gobernó hasta el año de 1623, en que falleció, sucediéndole

D. Alonso Perez de Salazar, natural de Santa Fé de Bogotá, que de Oidor de la Real Audiencia de Charcas pasó, por real comision, á establecer las aduanas del Tucuman y Rio de la Plata; y sucediendo la muerte del Gobernador Góngora, se le encargó el mando de esta provincia, interinamente, por el Virey de Lima, Marquez de Guadalcazar: pero al año de su gobierno vino de España el sucesor, y regresándose al Perú fué Presidente de las Audiencias de Quito y Chuquisaca, y en 1624 entró mandando

D. Francisco de Céspedes, natural de Sevilla, y Veinticuatro de ella, quien habiendo venido por la ruta del Janeiro, á tiempo que los Holandeses tomaron la Bahía de Todos-Santos, se embarcó inmediatamente para este destino, con el fin de asegurar esta ciudad de cualquiera invasion que proyectasen aquellos enemigos, convocando al efecto gentes del Paraguay, Corrientes, y Santa Fé. Manifestó igual empeño en la conversion de los naturales, encargando de esta espiritual conquista á los PP. Franciscos, de cuyo feliz éxito fundaron varias iglesias, y entre ellas la de Santo Domingo Soriano, que hasta hoy se conserva. Despues de siete años de gobierno, entró á sucederle en 1632

D. Pedro Estevan de Avila, del órden de Santiago, hermano del Marquez de las Navas, de acreditado valor en las guerras de Flandes, y no menos en la vigilante defensa de este puerto, que apetecian, y rodeaban los Holandeses. No obstante, en el primer año de su gobierno tuvo la fatal pérdida de la ciudad de la Concepcion del Rio Bermejo, muy opulenta, así por su comercio, como por sus apreciables cosechas, tomada por los comarcanos infieles con notable destrozo de sus habitantes: siendo vanas cuantas tentativas se hicieron para su restauracion, pues aun hoy se conserva en poder de los indios Abipones. Despues de seis años de su gobierno fué promovido al de Icatota, donde murió, despues de muchos disturbios con el Virey, Conde de Alva del Liste, y le sucedió en este gobierno

D. Mendo de la Cueva y Benavides, del órden de Santiago, y de la Exma. Casa de los Duques de Albuquerque. Principió á mandar en 1638, despues de haber militado en las guerras de Flandes, haciéndole acreedor sus recomendables servicios á la gracia de Maestre de Campo. Fué su mando cruel azote de los usurpadores infieles, que en aquella época cometian horrendas atrocidades con los españoles en el distrito de Corrientes, hasta dejarla libre de sus invasiones, y despues que sugetó su orgullo construyó el fuerte de Santa Teresa para defensa de Santa Fé, y en 1640 partió para Corregidor de Oruro, por haber venido á sucederle

D. Ventura Mojica, á quien apenas le permitió la muerte mandar cinco meses. Manifestó en tan corto tiempo su discrecion y acierto en la memorable victoria del Mbororé en el Uruguay, en donde murieron 160 portugueses, y muchos Tupies enemigos, sin pérdida considerable de españoles. Sucediéndole su teniente general

D. Pedro de Roxas, que solo gobernó mientras se dió cuenta á la Real Audiencia de Charcas, por cuyo nombramiento entró en su lugar

D. Andres de Sandoval, cuyo gobierno fué tan breve, que recibiéndose en 16 de Julio de 1641 acabó antes de cuatro meses, entrando á sucederle

D. Gerónimo Luis de Cabrera, sobrino del insigne Hernando Arias de Saavedra, natural de Córdoba del Tucuman, y nieto de su desgraciado fundador; que despues de haber manifestado su valor y pericia militar, en diversas campañas de estas provincias, finalizó con la paz la dura guerra con los Calchaquies, hallándose de Comandante General del Tucuman, por cuyo premio se le dió el mando de esta provincia, donde tambien hizo timidar los ánimos de los portugueses, que intentaban abatirle; pero lo hizo ilusorio con sus precauciones, y despues de cinco años de gobierno, murió en el de la provincia del Tucuman, año de 1646, sucediéndole en éste