D. Manuel de Velazco, del órden de Santiago, que habiendo egercido el empleo de General de galeones, al llegar con ellos á Vigo, les prendió fuego en la Ria, porque no fuesen presa de la armada inglesa; escapando á tierra en un batel con grande riesgo de su vida. Empezó su gobierno en 1708; pero se le imputaron tales excesos, que teniendo de ellos noticias el Supremo Consejo, despachó por Juez de pesquisa al Señor D. Juan José de Motilua, ministro de aquel tribunal, quien entrando secretamente en esta ciudad por Marzo de 1712, prendió aquella noche á dicho Gobernador, le secuestró sus bienes, y substanciándole su causa, lo remitió preso á España, donde se le dió el correspondiente castigo. Por su deposición entró á gobernar
D. Alonso de Arce y Soria, Coronel de los reales ejércitos, que venia destinado á este empleo en los mismos navios en que pasó el Sr. Motilua, y á quien la muerte apenas permitió gobernase seis meses escasos. Despues de varias disputas que intervinieron sobre el mando, se nombró interinamente por el Virey de Lima al Coronel
D. Baltazar Garcia Ros, que restituyó á los Portugueses por órden de S. M. la Colonia del Sacramento, y habiendo promovido la guerra defensiva de los Guaranís contra los bárbaros Charruas, Yaros y Bohanes, que infestaban los caminos con atroces insultos, les obligó á pedir la paz. Fué nombrado para sucederle
El Marques de Salinas, Gentilhombre de Cámara de S. M.; pero nunca tomó posesion, por habersele conferido el corregimiento del Cuzco, y plaza de Contador de cuentas en Lima, y en su lugar se eligió á
D. Bruno de Zavala, natural de la Villa de Durango, en el señorio de Vizcaya, Caballero del órden de Calatrava, y de acreditado valor en las campañas de Flandes, bombardeo de Namur, sitio de Gibraltar, ataque de San Mateo, toma de Villareal y sitio de Lerida, donde la pérdida de un brazo fué la mas noble egecutoria de su valor. Fué hecho prisionero en la batalla de Zaragoza, é igualmente lo fué en la plaza de Alcántara. En prémio de sus distinguidos méritos se le confirió el grado de Mariscal de Campo y este gobierno, del que tomó posesion en 11 de Julio de 1717; en cuyo tiempo desalojó á los Franceses, que al mando de Mr. Estevan Moreau se habian establecido en las inmediaciones del Cabo de Santa Maria á 8 leguas de Castillos, uniéndose con los infieles. Lo mismo practicó con los Portugueses que intentaron poblarse en Montevideo, de cuyas resultas fundó por órden de S. M. aquella ciudad con el nombre de San Felipe y Santiago, dando principio en 1726 con algunas familias que vinieron de las islas Canarias, construyendo el fuerte con los indios Guaraníes, y con los mismos perfeccionó el de esta plaza. Fué muy amante de la tropa, cuidando de que tuviesen corrientes sus sueldos. Celó con grande empeño el comercio ilícito, con cuyos decomisos enriqueció al erario. Finalmente satisfecho S. M. de la conducta de este gran Ministro, se sirvió promoverle, siendo ya Teniente General, á la Presidencia de Chile, donde hallándose próximo á caminar, fué comisionado por el Virey de Lima para ir á sugetar la rebelde provincia del Paraguay, donde entró armado, á pesar de la resistencia de su Cabildo, y sin temer la secreta conjuracion que se habia fraguado contra su vida. Su succesor fué
D. Miguel de Salcedo, del Orden de Santiago, y Brigadier de los reales ejércitos, que se recibió en 23 de Marzo de 1734. Concluido su gobierno, pasó á España, sucediéndole
D. Domingo Ortiz de Rosas, del Orden de Santiago, y Mariscal de Campo de los reales ejércitos. Tomó posesión en 21 de Junio de 1742, y cesó en el de 1745, que pasó á Presidente de Chile, en donde continuando sus servicios le dió Su Magestad el título de Conde de Poblaciones. Tuvo por sucesor en este gobierno á
D. José de Andonaegui, Teniente General de los reales ejércitos. En su tiempo vino de España el Marquez de Valdelirios con los comisarios necesarios para el establecimiento de la línea divisoria con la corona de Portugal, en virtud del tratado de límites, celebrado el año de 1750, de cuyas operaciones resultó haberse rebelado siete pueblos Guaranis de la parte oriental del rio Uruguay: por cuyo motivo fué necesario pasase á contenerlos el Sr. Andonaegui en el de 1755, con un ejército de 1500 hombres, auxiliado de otro portugues de mil, al mando del Virey del Janeiro, Conde de Bobadela. Los rebeldes esperaron ambos ejércitos en las lomas de Caybaté, donde fueron derrotados, con pérdida de 2500 hombres: con cuyo feliz éxito se allanó el paso hasta los expresados pueblos, acuartelándose las tropas portuguesas en el de Santo Angel, y las españolas en el de San Juan, en donde permaneció el Sr. Andonaegui, hasta que vino á relevarlo
D. Pedro de Ceballos, Caballero del órden de San Genaro, Comendador de Sagra y Senet en la de Santiago, Gentilhombre de Cámara de Su Magestad con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos. Empezó á servir el año de 1739 de Capitan en el regimiento de Caballeria de Ordenes: á poco tiempo fué ascendido á Coronel del de infanteria de Aragon, manifestando desde luego tan señaladamente su espíritu, y prendas en las guerras de Italia, que mereció la confianza de sus generales, y se adquirió el amor y respeto de la tropa, haciendo ya desde entonces memorable su nombre aun entre los enemigos. Tomó posesion de este gobierno en 1756, donde acreditó mas su ardor militar con motivo de la expedicion de Misiones, toma de la Colonia del Sacramento, Rio Grande de San Pedro, Fuertes de Santa Teresa, Santa Tecla y San Miguel; y finalmente, en la premeditada sorpresa por el orgulloso capitan ingles Mannamara, que con un navío y dos fragatas pretendió el dia 6 de Enero de 1763 recuperar la expresada plaza de la Colonia: quien despues de dos horas y media de un vivo y continuado fuego, pagó su temerario arrojo, incendiándose el navío nombrado el Lord Elive, quedando con esta accion mas gloriosas las armas españolas, debiéndose esta victoria al acierto, valor y talento del Sr. Ceballos. Por último, despues de otros recomendables servicios, entregó el mando de estas Provincias á
D. Francisco de Paula Bucareli y Ursua, Caballero comendador de Almendralejo en la Orden de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos. Tomó posesion en 15 de Agosto de 1766, egecutándose en su tiempo el estrañamiento de los Jesuitas. Cesó en el de 1770, que dejó el gobierno á