Solo se pueden llamar bárbaros, ásperos y defectuosos por la falta de educacion de los indios, criados sin estudio, sin cultivo, ni facundia: pero esos mismos idiomas en los labios de un elocuente y copioso de razones, son elegantes, son expresivos, son melodiosos. La lengua castellana es sin duda dulce, abundante y persuasiva; pero en la boca de un inculto labrador, áspero de génio, y de tosco entendimiento, se viste de sus propiedades, ó se viste de moda, segun el génio del que le habla.

Esto nos pareció notar en las naciones americanas que habitan el Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman. Lo mas particular se tocará á su tiempo y en su propio lugar. Por ahora nos llaman estas dilatadísimas provincias á examinar su suelo y sus producciones.


SEGUNDA PARTE.


§. I.

ASPECTO GENERAL DEL PAIS.

La historia natural del Paraguay, rio de la Plata y Tucuman, que abraza nuestra descripcion, ofrece á la vista y pone delante de los ojos un tesoro de bellas noticias, que pueden enriquecer el museo de los sábios, y entretener con peregrinas novedades la curiosidad mas insaciable. Verdad es que el Supremo Hacedor no depositó en el seno de estas provincias ricas minas de oro, plata, diamantes y esmeraldas, cebo de la humana codicia: por lo menos su providencia no ha dispuesto hasta el tiempo presente que se descubran estos apreciables metales, escondiéndose al parecer de las investigaciones de los hombres mas diligentes.

Pero, aunque el Soberano Autor no se mostró tan liberal en este punto como en otras provincias que nos rodean, atendiendo cuidadoso á su hermosura, con una muy agradable perspectiva y variedad admirable de peregrinos objetos, casi enteramente los ciñó de altísimas serranías y cordilleras, que empezando en la villa de San Jorge, en la capitanía de Porto Seguro, se prolongan, á vista siempre del mar brasílico, hasta la embocadura del reino de la Plata. Aquí, cansada la naturaleza con la produccion de peñascos tan disformes, toma huelgo hasta la opuesta ribera, desde adonde vuelve otra vez á levantarse un cordon y cadena de serranías, que atraviesa el reino de Chile y Perú, y con casi dos mil leguas de extension se alarga hasta la gobernacion de Santa Marta.

Del tronco principal de estas cordilleras, arrancan algunos ramos que se internan en diferentes partes á Tucuman y Paraguay: tales verdaderamente, y de altura tan eminente, que los Alpes y Pirineos no pueden justamente disputarles la elevacion. Se cree, con bastante fundamento, que en algunas partes estos ramos de cordillera están penetrados de ricos metales; pero si en esta parte no corresponde la realidad á la aprension, por lo menos es cierto que sus senos son un rico depósito de las aguas que franquean sin esquives, repartiéndolas con bastante equidad en arroyuelos y rios que fecundan las riberas, y se derraman por las campañas para alivio y refrigerio de los mortales.