Copaiba es árbol grueso, alto, frondoso, que se cria en los montes cercanos al rio Monday. Destila el célebre bálsamo Copaiba, apreciado en la medicina para heridas penetrantes y peligrosas. Al tiempo que este árbol empieza á desabrocharse en flores, y cuajar en frutos, se le dá un barreno, y por él franquea pródigamente este precioso licor: solo en quince dias sin afan, sin gastos ni cuidados, destila una buena azumbre, la Sangre del dragon, que denominan con nombre espantable para realzar el precio de un puro jugo de árbol. Los Guaranís le llaman Caberá, y se cria muy alto y muy grueso á orillas de los rios y arroyuelos: sus flores al principio blanquecinas, se tornan azules, y cuando estan para marchitarse se vuelven purpúreas. Su fruto es un cartucho, que encierra la semilla envuelta en una pelucita, semejante y delicada como el algodon. En la Provincia del Tucuman se llama Tipa: su tronco es mas grueso y derecho: en lo demas se asemeja al Caberá de los Guaranís: pero uno y otro en los meses de Julio y Agosto, sajado el tronco, destila por la incision copia de humor, llamado Sangre de drago, y con mayor suavidad, y mas propiamente jugo del Caberá.

El Copal es árbol alto, de madera blanca, sólida y buena para edificios, y se halla en nuestras misiones de Guaranís: sus hojas lisas y delgadas, repartidas de seis en seis por rama, cerradas y abiertas, gozan el privilegio de girar al sol. Los naturales le nombran Anguí, y por la admirable eficacia de su bálsamo, le llaman Ibirapayé, que quiere decir árbol de hechiceros. Las buenas cualidades del bálsamo le hacen acreedor á nombre mas honorífico, y lo podemos denominar mas propiamente árbol milagroso, por los prodigios que obra en las curaciones, efectos de su natural virtud.

La comun opinion le denomina bálsamo del Brasil, y sin duda en la substancia, es el mismo, pero mejorado en el color por ser mas rubio, y en la fragancia por ser mas trascendiente. De esta especie hay masculino y femenino, y se conoce en que el uno lleva fruto, y el otro se queda infecundo: pero ambos á competencia destilan el bálsamo, rico depósito de calidades salutíferas para varias enfermedades. Otro copal hay negro, menos grueso y menos alto, que destila el perfecto menjuí, y un bálsamo fragante y útil para varios usos en la medicina.

Aroma es árbol pequeño y de menuda hoja: críase en la provincia del Tucuman, sin cultivo, ni riego, y el que fuera ornamento de los jardines europeos, concedió la naturaleza en grande abundancia á las campañas y faldas de la sierra en Tucuman. Sus ramos tiende con agradable proporcion de mayor á menor, formando una copa vistosa. A trechos por las ramas tiene repartidas fuertes y agudas espinas, con que repara los insultos de los que se atreven á tocar sus flores.

Estas son á manera de estrellas, formadas de hilos delgados como el cabello, que arrancan orbicularmente de un boton interior que ocupa el centro. El color es naranjado, algo obscuro al principio, y despues mas claro. El olor y suavidad que exhalan las aromas, y con que perfuman los caminos y habitaciones cuando el viento es favorable, conductor de sus delicados efluvios, no tiene igual ni comparacion.

Si hubiera de proseguir, uno á uno, la narracion de todos los árboles, con dificultad podria concluir la historia. Hallándose los principales de Castilla, que aunque extraños y peregrinos, los ha prohijado como propios el terreno. Montes enteros se encuentran en diversas partes de duraznos, naranjos, limones, que lleva la tierra sin cultivo, y ofrece liberalmente á quien alarga la mano para recogerlos. El árbol de Isica y del incienso, el salsafrás, el arrayan de varias especies, y el sándalo colorado, que los indios llaman Yuquiripey, el molle de Castilla y el natural del país, abundan en muchas partes.

Hállase tambien el alto y grueso Paraparay, árbol crucífero, porque sus ramas arrancan de dos en dos, con tal oposicion, que forman una continuada série de cruces. El frondoso Yapacariy de apreciable sombra, pero de poca consistencia, y de duracion muy limitada, por estar dispuesto á la polilla roedora. El Mamon, codiciado por su fruta, que es del tamaño y figura de un pequeño melon, buena para conservas, y fresca contra los ardores del veneno. El Yataibá, que los brasileños llaman Animé, célebre por su goma cristalina, de olor el mas grato, que despide siempre de su seno. El Tutumá, cuyo fruto vario en la figura, es á manera de calabazos, pero tan grandes que admiten dos azumbres.

El sudorífero Yzapy, que en los meses de mayor calor destila de las hojas un rocio suave y copioso, hasta despedirlo gota á gota, y humedecer el suelo. El grueso y corpulento Timboy, de que hacen los indios sus canoas y piraguas. El Ibiraticay, durísimo suplemento del hierro, de que los naturales labran sus asadores y arados. El Ibirapetay de que labran las flechas, y que aumenta el dolor de la herida con el escozor. El palo blanco, tan pesado, que dicen algunos que gravita mas que el plomo; con otros muchos que ofrecen la utilidad de frutas silvestres y de colores para los tintes:—que sirven de ornamento á la campaña, y entretienen la vista con peregrina novedad.

Antes de apartarnos de los árboles, no desmerecen particular relacion las cañas: hay unas que llaman bravas, por su extrema amargura; otras dulces en que se saca la miel y azucar, pero no tan blanca y sólida como la de Curopá, por falta de beneficio. Hay cañas muy corpulentas, que partidas por medio sirven para la techumbre. La mas memorable es otra especie de ellas muy altas, y mas gruesas que el muslo de un hombre, en cuyos cañutos se crian guzanos mantecosos—gustoso alimento para los naturales.

Entre las plantas, que son muchas y de varias especies, la piña es la mas arrogante, y su fruto el mas delicioso. D. Antonio Ulloa, en su Viage Americano, la describe con diligente exactitud, y le haríamos agravio en alterar la pureza de su estilo.