Yerba de vibora llaman á cierta planta que nace en Tarija, y en el distrito del Paraguay; su virtud y calidades antidotales la hacen acreedora al nombre con que es conocida; solo se levanta del suelo una tercia. Las hojas que la visten y las flores que la hermosean son parecidas al mercurial masculino. Nace por lo comun entre piedras y cascajal, pero busca siempre lugares frescos. Es su virtud prodigiosa contra las picaduras de viboras. Media onza de sus ramas majadas con la semilla, cocidas en el vino, y puestas sobre la picadura, en menos de hora alivia al paciente, y libran de todo peligro: ¡tanta es su eficacia y su virtud operativa!

De igual aptitud contra las mordeduras de animales ponzoñosos es la yerba que llaman en Tucuman Colmillo de vibora, á la cual otros nombran Soliman de la tierra.

Del huron se ha aprendido ser específico magistral contra los animales ponzoñosos. Cuando este animalito cria sus tiernos huroncillos á los cuales con porfia persigue la vibora, y se vé precisado á defenderlos de enemigo tan temible, entra á la pelea, y por mas diligencia que pone en hurtar el cuerpo á la vibora, no siempre consigue lo que pretende, y en lugar de vencer á su antagonista, queda herido y se siente tocado de su veneno. Deja luego el lugar de la palestra, vá en busca de dicha yerba, la masca y se revuelca en ella, y torna con presteza al lugar del combate, seguro al parecer de la victoria contra su enemigo.

De tan buen maestro se ha aprendido y practicado con efecto saludable el uso de esta yerba contra las mordeduras de las viboras y otras sabandijas ponzoñosas: en solas veinte y cuatro horas se cierran las llagas con sus hojas majadas y aplicadas sobre la picadura; y para embarazar que el veneno cunda y se apodere, basta aplicar un humor resinoso que destila. No solo en estas plantas nos previno el Autor de la naturaleza remedios contra los venenos, sino en otras muchas confeccionó su providencia antídotos eficaces para que á donde abunda la malicia de tanto animal ponzoñoso, sobreabunde la gracia de su liberalidad con los muchos preservativos que preparó su sabiduría.


§. III.

DE LOS RIOS Y LAGUNAS.

Estas y otras muchas plantas, raices y árboles son propias de estos paises, y no halla el entendimiento humano dificultad en concebir semejantes producciones, en un terreno tan dilatado, sujeto á diversos climas, de temperamentos encontrados, fecundado con tanta copia y abundancia de aguas como las que riegan estas provincias. Tucuman desde la Cruz Alta hasta Santiago es mas escasa de aguas, y sus rios apenas exceden la esfera de arroyuelos; pero lo mas meridional de esta provincia, Paraguay y Rio de la Plata, son mas fecundas en aguas y son bañadas de continuos y caudalosos rios.

Paraná es uno de los mayores y mas célebres del Mundo Nuevo. Su orígen incógnito, y á muchas leguas de Corrientes que verosimilmente no ha registrado aun la humana curiosidad, ha dado ocasion para confundir su nacimiento con el del magnífico Rio de las Amazonas. Opinion muy válida hasta nuestros dias, y autorizada por los indios brasileños: pero despues del descubrimiento del Padre Samuel Friz, misionero jesuita, sin escrúpulo podemos persuadirnos que el lago Lauricocha, entre Guanuco y Lima, agota el tesoro de sus aguas en el Marañon, y no le sobran raudales para otro rio.

Lo mas verosimil es, segun las noticias que comunican los portugueses, y al parecer mas conforme á razones de buenas conjeturas, que tiene su nacimiento en una alta y dilatada cordillera, que se extiende desde oriente á poniente en medio del Brasil, y se termina por occidente en el rio de la Madera. Es esta cordillera rico depósito de aguas, y madre fecunda de muchos rios que toman diversos rumbos: los que siguen la carrera hácia el norte enriquecen el Marañon, parte de los que tiran al sud caen al Paraguay, y parte dan nacimiento á nuestro Paraná. Sobre esta relacion, que estriba en la fé portuguesa, se puede establecer el orígen de este gran rio entre los 12° y 13° grados de altura, casi paralelo con el Paraguay.