Mas memorable que el Yupacaray es la laguna Mamioré, sita al poniente del rio Paraguay, en diez y ocho grados algo mas abajo de la canal de Chiane que se abre al oriente, y los cerros del mismo nombre que la cercan por el poniente. Tiene quince leguas de circunferencia, y descarga en el Paraguay con boca espaciosa. Los modernos exploradores no la registraron, y así no podemos con recientes averiguaciones confirmar nuestro sentir. Pero por carta de este siglo del Padre Juan Bautista Jandra, misionero de Chiquitos que estuvo en ella, consta, que tiene flujo y reflujo. Su nacimiento no es de rio, aunque en tiempo de lluvias recibe las vertientes de los cerros de Chiane, y las aguas que se desbordan de los anegadizos de Xarayes: pero ni estas vertientes, ni aunque su orígen fuera de rio, pudiera causar la regularidad del flujo y reflujo.
Un desengaño completo sobre la laguna de Xarayes se ha conseguido con la expedicion que se hizo el año de 1753, rio Paraguay arriba. Algunos le daban cien leguas, de norte á sur, y diez de oriente á poniente; otros mas liberales en alargar que en dar con medida, la extendian cien leguas á todos vientos. Pero en la realidad, ese espacioso giron de tierra que media entre la sierra de Chiane, Morro Escarpado y rio de Cuyabá, casi desde los diez y seis hasta los diez y ocho grados, no es otra cosa, que un terreno bajo que se inunda en tiempo de aguas, con las vertientes de la sierra de Cuyabá, y con el derramamiento del Paraguay en tiempo de crecientes.
Sin duda que los que delinearon en los mapas laguna de tanta extension, registraron el terreno en tiempo de crecientes, pues de sus relaciones consta que atravesaron en barcos todo el espacio que en los modernos mapas se denomina con el título de anegadizos. Proposicion que hace creible lo que se refiere en un diario de los reales exploradores; que las señales de la inundacion en tiempo de aguas, suben mas de dos varas, y así todos dijeron verdad. Es laguna muy dilatada en tiempo que las vertientes se derraman sobre el país de los Xarayes; y son anegadizos con lagunones de tres, cuatro y seis leguas, cuando, cesando las avenidas, el Paraguay contiene las aguas en los términos de sus riberas.
§. IV.
DE LOS PECES.
De los rios y lagunas que tanto utilizan á los vivientes, pasemos á los peces que en ellas viven, se alimentan y multiplican con prodigiosa fecundidad. Desde el mayor al menor todos encuentran morada para albergarse, y cebo que los alimente á diligencias de aquella soberana providencia, que sustenta á todos los vivientes, haciendo que los unos sirvan de auxilio á los otros, para conservacion y servicio del hombre. Esto es mas claro en estas provincias. La ingénita desidia de los naturales, tan sugetos á la ociosidad, y tan poco aplicados á la útil labor de los campos, por naturaleza fecundísimos, necesita una dispensa inagotable en los rios y lagunas, cuyas riberas habitan y elijen por el interes de la pesca.
El mayor de todos es sin duda la ballena, que talvez desde los mares del sud se entra por la espaciosa boca del Rio de la Plata: y algunos hasta Santa Fé. En mayor abundancia se cojen lobos marinos, animal anfibio, que parte habita la tierra, y parte se abisma en las aguas. En la costa del mar hácia el Estrecho, y en la isla que llaman de los Lobos, se encuentran muchos en manadas de ciento, doscientos y trescientos. Hay unos rojos y blanquesinos, que en la opinion vulgar de estas partes, son tenidos por hembras: otros obscuros pardos, que se reputan por machos. Division que no me atrevo á asegurar, porque talvez la que se hace entre los sexos, puede ser que solo demarque las especies.
La cabeza no corresponde al cuerpo, y es mas pequeña que lo que piden las justas reglas de proporcion. Tienen dos aletas, las cuales hácia la extremidad rematan en cinco como dedos, y estos en uñas de materia cartilaginosa, de las que se sirven dentro del agua para nadar, y cuando saltan en tierra para caminar, usan de ellas por medio de dos resortes y articulaciones; uno en el mismo nacimiento junto al omoplato, y otro en el arranque de los dedos. Otros dos juegos y articulaciones tiene la cola, de la cual usan para caminar por tierra sin arrastrar el cuerpo. Como la naturaleza la destinó para suplemento de los pies y sustentar su pesada mole, proveyó que fuese mas gruesa que lo que requiere la proporcion.
Con el auxilio de las alas y cola, cuando salen de su elemento, caminan por tierra con alguna pesadez, pero no tanto que les impida trepar por altos y escarpados peñascos. Son muy juguetones, y como alcanzan grandes fuerzas, por divertimiento ó por enojo se tiran en alto los unos á los otros, y cuando se sienten heridos acometen con furia y braveza.