Los indios por obsequiar á los huespedes, ofrecieron las piezas por cuentas de vidrio y otros generos baladís, sucediendo á veces que recibidas las bugerias, se retiraban huyendo, porque el español no se arrepintiera de lo que daba en precio de lo que recibia.
No era esta plata propia del terreno: pero como ni los indios podian explicarse, ni los españoles averiguar su orígen, se fué la aprension á lo que era natural, juzgando que en la vecindad habia criaderos de metal tan estimable, del cual rescataron porcion bastante para hacer un donativo al emperador Carlos V. Antonio Herrera dice que esta es la primera plata que de Indias pasó á España: lo cual no es creible, describiendo en su Decada II, al año de 1519, el donativo que Hernán Cortes envió, compuesto del agregado de piezas de oro, plata y perlas, que Motezuma presentó al conquistador de la Nueva España.
Persuadido pues Gaboto de que el pais era fecundo en minerales, denominó al Paraguay Rio de la Plata: nombrado brillante, que equivocó en los autores la inadvertencia, y adulteró la falta de noticias. No negaré que el tiempo que trastorna la substancia y denominacion de las cosas, del Paraguay trasladó al Paraná-guazú el nombre del Rio de la Plata, con el cual es conocido despues de recibir el Uruguay hasta descargar en el Océano con mole inmensa de aguas. No se sabe si Gaboto adquirió noticia de como y cuando esta plata que rescató de los Guaranís, y que denominó al Paraguay, vino á sus manos. Pero si lo supo, y ocultó la noticia, los tiempos venideros lo manifestaron.
Alejo Garcia, de nacimiento portugues, penetró por la via del Brasil al territorio de los Guaranís, acompañado con número crecido de Tupís, pretendiendo adelantar por aquella via las conquistas lusitanas hasta el Perú. En su compañia tomó dos mil Guaranís, guerreros escogidos, y certeros en la direccion de las flechas. Llegaron á los confines paruanos, verosimilmente en las inmediaciones de los Chichas, á los cuales el capitan portugues venció con el auxilio de los Tupís y Guaranís, y los despojó de tejidos curiosos, vajilla, vasos y coronas de plata, en que sobre la materia era estimable la labor de invencion peruana. Parte del despojo fué botin de los Guaranís, y parte de Alejo Garcia y sus compañeros: pera aun esta parte pasó á los Guaranís, que los mataron alevosamente despues que volvieron sobre sus pasos.
Esta es la plata que Gaboto rescató de los Guaranís, deteniéndose con lenta ociosidad mientras unos iban cargados de abalorios, y venian otros con planchas para cambiarlas. En el rescate se le pasó el año de 1526 y parte del siguiente, poco vigilante en promover la conquista. Entretanto llegó Diego Garcia, á quien tocaba el gobierno: reconvino á Gaboto con modales urbanos, exhibiendo los despachos en que se le confiria la capitanía del rio de Solís por nombramiento del Emperador. Gaboto que esperaba enriquecer con nuevos rescates, y pensaba descubrir ricas minas de plata, resolvió atropellar la justicia de Diego Garcia, alzándose con el gobierno.
Efectivamente prevaleció el veneciano; y Garcia, que no tenia esperanza de vencer á Gaboto, se sometió á su mando con tanto rendimiento que en adelante ni su nombre suena, ni se oye en las historias. Como Gaboto estaba mal asegurado de su intrusion, determinó obtener con mejor título la capitanía del Rio de la Plata, despachando á la corte dos agentes, Hernando Calderon, y Roque Barlogue, con encargo de promover sus pretensiones. Dióle prolija relacion, que contenia las aventuras del viage: los motivos que precisaron á desistir de la jornáda de Malucas: los descubrimientos hechos, y las naciones que dieron la paz, sin omitir menudencia conducente al fin pretendido. Llevaban tambien un donativo de plata para el Emperador, y algunos indios que pasaban á dar la obediencia en nombre de sus naciones.
Los agentes de Gaboto fueron admitidos ron soberana dignacion, conferenciando largamente con ellos el César, é inquiríendo varias curiosidades concernientes á diferentes materias. Concurrieron al agrado del recebimiento los Guaranís, embajadores caracterízados con fisonomía peregrina, y modales índicas que llamaban la atencion del Monarca; informándose largamente sobre sus génios, ritos y costumbres. Mas que todo admiró su grande entendimiento el artificio de los tejidos, y delicadeza de labor, maniobra de artificio superior á lo que prometia la torpeza de sus manos.
Todo lo cual inclinó el Emperador á favorecer á Gaboto, y enviarle socorro de gente para la prosecucion de la conquista. Pero como la monarquia se hallaba embarazada con la alianza de Inglaterra y Francia, y el año de 29 gravísimos negocios sacaron de España para Italia al César, este proyecto no llegó por entonces á ejecucion.