§. IV.
GOBIERNO DE D. JUAN DE OYOLAS.
1537-1539.
Al siguiente año, segun se puede congeturar, murió Juan Oyolas su substituto. Era Oyolas caballero principal, buen cristiano, buen soldado, y buen capitan. Vino al Rio de la Plata con título de Alguacil Mayor, y superintendencia en los negocios del Adelantado. Enviado de este levantó el año de 1535 el fuerte de Corpus Christi sobre el Paraná, y prosiguió el descubrimiento de Gaboto, pacificando unas naciones con agrado, y castigando los Mepenes y Agaces que hicieron resistencia. Lambaré, é Yanduazubí, señores del terreno, en cuyos cantones se levantó despues la Asumpcion, se opusieron valerosamente, confiados en ciertas estacadas que dificultaban la entrada en sus poblaciones.
Juan de Oyolas no solo guerrero, sino humano, é inclinado á conmiseracion, les ofreció la paz, y ventajosos partidos en la amistad del español, y vasallage del Católico Monarca. Pero ellos no dieron otra respuesta que una descarga inutil de flechas. Entonces Oyolas ordenó á los suyos que usáran las bocas de fuego para obligar á estos infieles á dar la paz, que no admitieron de grado. A los primeros tiros, se retiraron al fuerte de Lambaré, donde cercados instaron por las capitulaciones, las cuales otorgó Oyolas con tanta satisfaccion de los suplicantes, que estos admiraron la valentía de los españoles en vencerlos, y la clemencia de Oyolas en perdonarles.
Quedaron Lambaré é Yanduazubí con los suyos, tan prendados del capitan de los españoles, que en adelante ministraban abundantemente los viveres, y ofrecian su milicia para las facciones militares; reparándose en los semblantes una alegria placentera, que manifestaba lisonjearse con la compañia de sus aliados. Ofreciose castigar á los Agaces, y se juntaron hasta ocho mil, protestando los Guaranís, que venian á defender sus confederados. Llevaban siempre la delantera con paso tan acelerado que el pequeño ejército español, no podia avanzar tanto en las marchas, sucediendo frecuentémente, que se tocaba á hacer alto, porque la gente de Oyolas se fatigaba en el alcance. Descubierto el enemigo, Lambaré é Yanduazubí se arrojaron tan resueltamente sobre los Agaces, que á casi todos mataron, sordos á los gritos de Oyolas, que voceaba inutilmente, inspirándoles clemencia con los enemigos.
Desembarazada la comarca, Juan de Oyolas dió principio á la construccion del fuerte, y lo consagró á la triunfante Asumpcion de Nuestra Señora: ó porque se empezó á 15 de Agosto de 1536, ó por particular inclinacion de Oyolas á misterio tan sacrosanto. A esta ruda fortaleza podemos llamar ciudad incoada de la Asumpcion, cuyo principio atribuyen algunos al capitan Juan de Salazar, y su perfeccion al Gobernador Domingo de Irala. Está situada, segun el Padre José Quiroga, en 25 grados y ocho minutos de latitud, y 319 grados y 41 minutos de longitud, sobre la márgen oriental del Paraguay.
Construido el fuerte, continuó Oyolas su descubrimiento rio arriba, y saltó en un puerto que denominó Candelaria, en la rivera occidental del Paraguay, al abrigo de la sierra Cuneyeguá. Aquí comunicó con los Payaguás, señores del rio, nacion fementida y disimulada, que oculta la mayor alevosía que urde con el superior beneficio que alcanza. De estos indios tomó lengua Oyolas del rumbo que debia seguir para el Perú, fin de su jornada.
A 12 de Febrero de 1537, continuó el viage, dejando en guardia de los bergantines á Domingo Martinez de Irala, con obligacion de esperarle seis meses: término tan perentorio para la espera, que ni antes de cumplirlo, podia retirarse, ni cumplido tendria obligacion de aguardarle. Juan de Oyolas no proporcionó el tiempo con jornada tan dilatada, y se demoró mas de seis meses; en los cuales fielmente le esperó Irala, y absuelto de la obligacion, bajó al fuerte de la Asumpcion á rescatar víveres, y rescatados se restituyó á la Candelaria, para esperar á Oyolas, ó conseguir noticia de su paradero. Hizo esquisitas diligencias con los Payaguás, preguntando y ofreciendo prémios á los que le participáran noticias de su gefe.