Coadyuvó su pretension la temprana muerte de Juan Sanabria, caballero rico, natural de Medellin, el cual sentó el año de 1547 con el Emperador Carlos V. varias capitulaciones, si le conferia la capítania y baston de la provincia del Rio de la Plata. Muerto el padre se le dió á su hijo Diego Sanabria el título de Adelantado el año de 1549, pero ocupado en liquidar dependencias del padre difunto, no vino á tomar posesion del empleo, viéndose precisado á despachar los navíos á cargo del capitan Juan de Salazar, antiguo conquistador. La armada zarpó de San Lucar á principios de 1552, y llegó con felicidad á la isla de Santa Catalina, y puerto de Pato, en cuya ensenada naufragó el navío del capitan Becerra, cayendo su gente en mano de indios feroces, de cuyo poder los libró el venerable Padre Leonardo Nuñez, varon apostólico de la Compañia de Jesus, en la provincia del Brasil.
La gente de los otros navios, abanderizada en civiles discordias, parte siguió al capitan Salazar á San Vicente, donde confederados con los Portugueses estuvieron casi dos años: pero no esperando de su trato progresos considerables, vinieron por tierra á la Asumpcion, y condujeron el primer ganado vacuno que pastó las dehesas del Paraguay, y despues multiplicó interminablemente. Otros siguieron al capitan Hernando Trejo, y fundaron una colonia entre la isla de Santa Catalina y la Cananea, sobre el desaguadero del rio de San Francisco. La colonia fué de brevísima duracion y consistencia, pero le hizo célebre el nacimiento del ilustrísimo Trejo, honra despues de la religion seráfica, y meritísimo Obispo de Tucuman. Al año se recogió toda la gente con su ínclito fundador á la Asumpcion, cabeza de la Provincia. Vióse en poco tiempo el Gobernador Irala con un número de vecinos: Nuflo Chaves recogió la gente que tenia Centeno para traer al rio de la Plata; y Juan Salazar y Hernando Trejo se vinieron con la que condujo la armada del Adelantado Diego Sanabria. Por otra parte Estevan Vergara, procurador suyo en la Corte, promovió la causa del tio, y le consiguió la confirmacion en el gobierno. Mientras esta llegaba, el capitan Juan Romero, de su órden, fundó una colonia sobre el rio de San Juan, tributario del rio de la Plata en la derecera de Buenos Aires, sobre la márgen opuesta. Solo contó de duracion cuatro meses. Mayor subsistencia tuvo la villa de Ontiveros que fundó el capitan Garcia Rodriguez de Vergara el año de 1554, sobre la márgen oriental del Paraná, á corta distancia de su célebre salto en Canindeyú, perteneciente á Guayra.
Efectuada esta fundacion, llegó á Irala la confirmacion en el Gobierno en la Armada de Martin Urue, y recibió varias cédulas concernientes á varios puntos. En una de ellas le permitía la Cesarea Magestad repartir encomiendas de indios, y repartió veinte y seis mil capaces de tomar armas. En otra le ordenaba arreglar el derecho municipal con acuerdo de hombres capaces y expertos: y lo dispuso con tanta cordura y prudencia, que muchos años se gobernó el Paraguay, en lo político y militar, por su arreglamiento. Abrió escuelas para instruccion y enseñanza de la juventud, señalando maestros para cultivar las plantas delicadas, dóciles en los primeros años á recibir buenos documentos, y fructificar á su tiempo.
Todo conspiraba al aumento y felicidad de la provincia del Rio de la Plata: y para que ninguna cosa que conduce al establecimiento de una república cristiana se deseára, llegó en la Armada de Urue el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, prelado de carácter tan superior, que la religion seráfica con nombre de Pedro, y la de predicadores con el de Tomas, se lo apropian en las obras de sus coronistas. Años antes el Ilmo. Fr. Juan de Barrios, religioso observante del seráfico Padre San Francisco, á 10 de Enero de 1548, habia erigido en Aranda de Duero, el obispado del Rio de la Plata con cinco dignidades, Dean, Arcediano, Chantre, Magistral y Tesorero: pero estando en Sevilla para embarcarse, le llamó Dios á la gloria.
A la sombra de sus dos cabezas, eclesiástica y secular, se prometia la Provincia toda felicidad: pero minoró esta considerablemente la temprana muerte de Irala, que sucedió verosimilmente el año de 1556. Entendia actualmente en los ejercicios de piadoso y cristiano Gobernador, á impulso de su devocion. Al monte habia salido á buscar madera para levantar una capilla á Nuestra Señora, patrona de la ciudad. Trabajaba personalmente, y acaloraba los oficiales con su presencia, palabras y ejemplo. Del afan y ejercicio se le encendió una maligna fiebre, que obrando ejecutivamente, al séptimo dia privó la Provincia de su gobernador, á la Asumpcion de su padre, y á la milicia de su experto capitan. El llanto fué universal, dando muestras de sentimiento aun sus émulos, que no negaban las buenas dotes de Irala, superior á todos en el talento de gobierno. Los deslices de los primeros años borraron sus operaciones un los últimos períodos de su vida.
§. VIII.
GOBIERNO DE D. GONZALO DE MENDOZA.
1556-1557.
Poco antes de su muerte nombró para el gobierno á Gonzalo Mendoza, sujeto pacato y de buenas cualidades: la mas sobresaliente fué fomentar las disposiciones de su antecesor, el cual habia despachado á Rui Diaz Melgarejo y Nuflo Chaves, para plantear dos ciudades, una en Guayra, y otra en el territorio de Xarayes. Melgarejo subió hasta la embocadura del Pequirí, y levantó una poblacion que llamó Ciudad Real, al oriente del Paraná, bajo del trópico de Capricornio, á tres leguas de la villa de Ontiveros, cuyos moradores trasladó á la nueva ciudad.