HISTORIA DEL PARAGUAY.
La historia del Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman es obra verdaderamente difícil, superior á estudio ordinario, y poco menos que insuperable á toda humana diligencia. Los tiempos juiciosamente críticos en que vivimos; la falta de escrituras en gentes que usaban por anales la tradicion de los mayores, en cuyos lábios, al pasar de unos á otros, se vestian los sucesos con nuevo trage, cortado y cosido al gusto del analista; el descuido en archivar los monumentos primitivos, que hace respetables la antiguedad; la poca fidelidad de algunos historiadores, y relaciones, unas que salieron á luz sin mérito para ello, otras que se conservan manuscritas; la falta de sinceridad con que los primeros conquistadores refirieron sus proezas, haciendo escala para el ascenso con falsa ponderacion de sus méritos, y abatimiento de sus émulos; la distancia de mas de dos siglos, que han corrido despues de la conquista, y finalmente lo vidrioso de algunos sucesos, dificultan esta obra, que algunos emprendieron y que aun desea el orbe literario.
Lo cierto es que no le faltan méritos para que los estudiosos se entretengan con su lectura. La cualidad de ella y su asunto tienen toda la especiosidad y atractivo que busca la curiosidad en las historias de Indias:—novedades que deleitan, prodigios naturales que admiran, conquistas que entretienen, tiranias y levantamientos que asombran.
§. I.
DIVISION DEL TERRITORIO.
Paraguay, provincia de la América Meridional, en tiempos antiguos hacia un cuerpo con el Rio de la Plata, y era gobernada en lo civil por una misma cabeza, y por otra en lo eclesiástico, cuya jurisdiccion se extendia, cuanto al terreno, casi sin límites ni linderos que la ciñiesen. Desde la embocadura del Rio de la Plata, en 36 grados de latitud austral, se dilataba hasta el nacimiento del Paraguay en trece grados, señoreando á oriente y poniente multitud de gentes, parte sugetas voluntariamente, parte á fuerza de armas.
Por la costa dominaba desde el cabo de Santa Maria hasta mas allá de la Cananea, que corta la Cordillera áspera, por donde corre para restituir al mar copiosos raudales, en altura de poco mas de 25 grados. Por el norte se avecinaba á los confines del Perú, en cuyos cantones estableció una colonia en el pais de los Travasicosis, que llamamos Chiquitos, sobre las márgenes de un arroyo tributario del Guapay. Al occidente podia dilatarse, tirando hácia las cabezadas del Pilcomayo y Bermejo, hasta los distritos rayanos del Perú. Por el sur desde el Cabo Blanco prolongaba sus términos hasta el Estrecho, dominando con los títulos de derecho, y no con efectiva conquista, la provincia magallánica, ó de los Patagones hasta los contornos de Chile. Tanta extension de linderos le conciliaron justamente el título de Gigante de las provincias de Indias. Por lo menos daba fundamentos para persuadirnos que era un cuerpo desmedido, animado de alma pequeña, cuyos influjos no alcanzaban á las extremidades.