En su compañia vinieron algunos caballeros de distincion, D. Lorenzo Suarez de Figueroa de la casa de Feria, gobernador despues de Santa Cruz de la Sierra; Tristan de Tejeda, célebre por la entrada al Marañon en compañia de Juan Salinas, y mucho mas por la entrada al descubrimiento del Dorado, Barbacoas v Amazonas: Gerónimo Bustamante, que habia ocupado puestos honoríficos en el Perú, de quien son ramos los Arballos de esta provincia, con otros nobles caballeros distinguidos por sus méritos y servicios en utilidad de la monarquia.
El nuevo Gobernador se aplicó con desvelo al establecimiento de las ciudades que necesitaban reparo; y puso la mira en el territorio de los Comechingones, cuna destinada de generacion en generacion, hasta el dia de hoy, para sus legítimos descendientes. Antes de cumplido el año, puso en egecucion su idea, sacando de Talavera, San Miguel y Santiago cien soldados, y con ellos sin memorable suceso llegó á un sitio que se llamaba Quisquizacat, al sur del río Zuquia, conocido al presente con el nombre de Pucará, al oriente de la sierra, y en él planteó la nueva poblacion, en seis de Julio de 1573, y la llamó Córdoba la Llana, y á la provincia denominó la Nueva Andalucía.
La ciudad está en bajo, goza temperamento saludable y hermoso cielo. Destemplan su benignidad los sures y nortes que la combaten, alterando tanto la atmósfera, que de una hora para otra se observan las dos estaciones de invierno y verano. Cércanla por la banda del poniente altas serranias, que enlazan por el sud y norte con las cordilleras chilena y peruana.
Despues de levantado un fuerte para presidiar la nueva ciudad, pasó al descubrimiento del Rio de la Plata, y tuvo el encuentro con Garay que referimos en parte: pretendiendo inútilmente adjudicar á su distrito el asiento de Gaboto y Corinda, que al presente se dice Coronda, con las islas del Paraná y tierras adyacentes. Tomó la vuelta por el camino de la sierra, habitacion de los Comechingones: los sugetó, y estableció poblaciones en Talamochita, hoy Calamochita, Charavá, Izacate y Quilloamirá. Segun algunos, en la sierra y valles intermedios llegó el padron á sesenta mil: de los cuales algunas parcialidades se destinaron para las obras públicas de edificios, acequias y beneficios de huertas, que antiguamente hermoseaban la llanura del valle, jardin entonces delicioso, y en nuestros tiempos tristísimo erial.
Fomentando la ciudad de Córdoba, se hallaba Cabrera con pensamientos de reedificar la de Nieva en el valle de Xibixibe, cuando le vino sucesor en Gonzalo Abreu Figueroa, caballero sevillano electo gobernador el año de 1570. No sabemos la causa de su demora, pero sí que llegó prevenido contra su glorioso antecesor, y desde luego trató de prenderle. Variamente se discurre sobre el orígen de los disgustos de Abreu con Cabrera: intervienen en este punto las confusiones históricas que ordinariamente exageran las cuestiones odiosas. Los fautores de Abreu echan la culpa á Cabrera: los protectores de este liquidan con mejores fundamentos sus procederes. Mas á mí ver el orígen de las prevenciones de Abreu está claro, y es como se sigue.
Dos reales Oidores de la Audiencia de Chuquisaca, ministros que debieran ser de fidelidad á su monarca, maquinaban deservicios á la corona. Era la egecucion de sus ideas dificil, y necesitaba el poderoso brazo de Cabrera para allanar las dificultades, y la sombra de su autoridad para cobijarse. Tentaron con mensageros y cartas su fidelidad, y como Cabrera era fidelísimo al Rey, les afeó sus intentos con tal entereza y constancia, que no solo quedaron persuadidos que jamas consentiría con ellos, sino recelosos que descubriria sus pensamientos, y no pudiendo hacerle cómplice en la egecucion, le temieron por sabedor de sus consejos.
Con estos temores y sobresaltos se hallaban cuando Gonzalo Abreu atravesó por Chuquisaca para Tucuman. Trataron de ganarle la voluntad, y ganada, le inspiraron tales especies contra Cabrera que resolvió anonadarle. Entró Abreu en Chuquisaca, ejemplar de rectitud y prudencia, y salió monstruo de tiranía y crueldades. Nadie diría que este caballero era el que Felipe II proveyó al gobierno de Tucuman. Entró en la provincia con aparatos de guerra, publicando que estaba alzada por el mal gobierno de Cabrera, y que al bien público convenía quitar de delante aquel traidor al rey y perturbador de la provincia. Es increíble la presteza con que aceleró Abreu las marchas para sorprender inopinadamente á Cabrera en Córdoba. Se hizo dueño de los caminos, y adelantó corredores para cortar el paso á los mensageros. Avanzó él mismo tanto en las jornadas y con tanto secreto, que entonces supo Cabrera la venida de Abreu cuando le vió en Córdoba, y se halló en prisiones. Al tercer dia lo despachó preso á Santiago, y substanciado maliciosamente la causa, fué muerto por traidor, mejor diré, por traidores al rey. Unos dicen que le mandó dar garrote en un poste de su cama, otros que le hizo degollar: pues de cualquiera manera que haya sucedido, su muerte fué sentida en la provincia, especialmente en Córdoba que siempre le miró como padre y fundador, y se honra con la nobleza de su prosapia que se conserva en sus descendientes.
No se sabe con que fundamento D. Fernando Pizarro y Orellana, en su tomo de Varones Ilustres del Nuevo Mundo, descubrió causa que justificára la muerte de D. Gerónimo Cabrera. Pero á este autor hace atropellar con la verdad el empeño de purgar á Gonzalo Pizarro de la nota de traidor: defendiendo la inocencia de este con la traicion que acumula á aquel, cuya fidelidad testifican antiguos instrumentos y escritores. El libro de la fundacion de Córdoba del año de 1574 habla honorificamente de su fundador, en un informe que hace al Sr. Felipe II sobre los méritos, fidelidad y servicios de D. Gerónimo Luis de Cabrera.
El P. Juan Pastor, diligentísimo en averiguar antiguedades, informándose verbalmente de testigos fidedignos, descubrió mucha malignidad en Abreu, y constante fidelidad en Cabrera. Y lo que es mas, el Sr. Felipe II, registradas las originales cartas de loa oidores, que presentó D.ª Luisa Mariel de los Rios, su nobilísima consorte, declaró la inocencia de D. Gerónimo, castigando con merecida pena á los Oidores.
No se estrelló solamente Abreu con su antecesor Cabrera, se malquistó tambien con los principales, tratándoles con desaire y modales poco dignos de sus méritos y servicios. A muchos puso á cuestion de tormento, con tanto rigor y tiranía, que antes querian morir que experimentar su impía crueldad. Dió en acompañarse con díscolos, sugetos de ningunas obligaciones, hombres sin Dios ni conciencia, que solo son á propósito para conmover los humores de la república. En manos de estos puso el gobierno de la provincia; y como ellos eran perdidos, le perdieron á él y á Tucuman, que se vió en angustias de muerte.