El cual se revistió de pontifical, y abiertas las puertas, al encontrarse con los sacrílegos, les pregunta amigablemente: ¿A quien buscais? cois? Si yo soy, aquí me teneis. El buen Pastor imitó á Jesus, y ellos abusaron de su mansedumbre, consumando el sacrilégio. Los unos le acometen con insolencia; los otros ponen las manos en él con impío atrevimiento: quien derriba al suelo la mitra, quien le despoja del báculo, y despedaza las sagradas vestiduras. El alcalde lo pone en duras prisiones, y embarcado en una balsa, tratado con sumo rigor, lo acompaña hasta el puerto de Buenos Aires, á donde llegarian entrado ya el año de 1586.

Aquí fué donde Dios dió un sensible testimonio de su justicia, derramando instantaneamente sobre los sacrílegos agresores el vaso de ira y venganza que atesoró tanta iniquidad. El alcalde murió repentinamente: parte de los cómplices experimentaron el rigor de la divina justicia, y parte el castigo de la humana. En pocos dias se vió el inocente Obispo libre de acusadores, admirando todos aquel egemplar de serena tranquilidad que no inquietaron las olas de tantas calumnias, desacatos y atrevimientos. Al mismo tiempo fué elevado al obispado de Mechoacan en la Nueva España, el cual gobernó seis años con mayor aceptacion que el del Paraguay: y aunque no le faltaron contradicciones, consiguió reformar en partes las costumbres depravadas del pueblo. Murió tan pobre como habia vivido, y si religioso no tuvo para costear los gastos de la consagracion, le faltó siendo Obispo para los del entierro.

Mientras el alcalde de la Asumpcion entendía en la prision del Obispo, el teniente de la provincia, Alonso de Vera y Aragon, se hallaba en lo interior del Chaco acalorando la fundacion de una ciudad sobre el Bermejo. El nombre Chaco en diversos tiempos ha tenido varias acepciones con mayor y menor latitud de significado. Los indios que habitaban entre el Pilcomayo y el Bermejo, llamaban Chacu al congreso y junta de vicuñas y guanacos que, levantados de los cazadores y desfilados hácia el centro, concurrian en el sitio destinado para la caza. De los animales trasladaron los españoles el nombre al pais, alterando la última letra, y llamándolo Chaco, con significado tan limitado que solo se extendia á la península que hacen el Pilcomayo y el Bermejo. Con el tiempo se amplió el significado, aplicándolo á una dilatadísima provincia que corre entre el Salado y Paraná, desde la jurisdiccion de Santa Fé, y abarcando los Llanos de Manso, se dilata por la costa occidental del Paraguay, ocupando por muchas leguas al norte y poniente los paises intermedios.

Habitaban el Chaco diversas naciones, varias en ritos, costumbres y exterior contextura de rostro y facciones: cuyo catálogo omito por no fastidiar al lector con nombres peregrinos. Al presente solo es mi asunto referir como el teniente Alonso de Vera y Aragon fundó la ciudad de la Concepcion del Bermejo en lo interior del Chaco. Habia corrido el pais el año de 1583 en seguimiento de los Guaycurús y Nacoguaques, que daban muestras de alzamiento con las hostilidades que ejecutaban en los contornos de la Asumpcion. Prendóse entonces del contorno y deseó fundar ciudad para contener el furor de los chaquenses.

Viéndose ahora con el gobernalle de la Provincia por nombramiento de Su tio el Adelantado, puso en obra lo que tenia prometido. Escogió ciento y treinta y cinco soldados, y saliendo á correr la campaña, le hicieron poderosa resistencia los Guaycurús, los Nacoguaques, los Mogosnas, los Frentones y los Abipones: pero acosados de la caballería, se retiraron cediendo el paso á los españoles; los cuales llevaron sus armas al pais de los Matarás, y en sitio ameno y de pingue meollo situaron la ciudad de la Concepcion, á distancia de algunas leguas del Bermejo, mas abajo de la laguna que llaman de las Perlas.


§. XIII.

GOBIERNO DE D. JUAN TORRES DE VERA Y ARAGON.

1587-1591.

Al segundo año de su fundacion llegó á la provincia el adelantado Juan Torres de Vera y Aragon, á quien demoraron en Chuquisaca dependencias domésticas. Al siguiente año, señaló ochenta soldados á cargo de Alonso de Vera, el Tupí, otro sobrino suyo, para principiar una ciudad en la costa oriental del Paraná; y lo egecutó con leve oposicion de los infieles que señoreaban el terreno, poniendo los fundamentos de la ciudad en altura de 27 grados y 42 minutos, y 318 grados y 57 minutos de longitud, segun las observaciones del Padre José Quiroga. El sitio es delicioso, casi sobre la junta del Paraná y Paraguay, donde incorporados estos dos rios, corren por una madre, sin confusion de aguas, ofreciendo á la vista espectáculo agradable en una linea divisoria que no da lugar por algunas millas á mezclarse los puros cristales del Paraná con las turbulentas aguas del Paraguay.