§. XIV.

GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.

1592-1594.

Por la renuncia de Juan Torres de Vera y Aragon entró á gobernar D. Francisco Zarate, segun el P. Francisco Bautista, que dice haberlo sacado del libro capitular de la Asumpcion, añadiendo que substituyó en su lugar de Teniente General á Juan Caballero Bazan. Aunque la autoridad del P. Bautista es grande por su diligencia y teson en revolver antiguedades del Rio de la Plata, nos parece, siguiendo la autoridad del P. Pedro Lozano, que el que inmediatamente sucedió al Adelantado Juan Torres, fué Hernando Arias de Saavedra, electo por pluralidad de votos, segun la cédula del Sr. Carlos V, otras veces citada, que todavia estaba en vigor. La asignacion de D. Fernando Zarate, y substitucion en Juan Caballero Bazan, no sucedieron hasta el año de 1594, en que recibió cédula, y órden para que con retencion del gobierno de Tucuman, se encargára tambien del Rio de la Plata.

Hernando Arias de Saavedra, pues, el año de 91 ó 92, empuñó el baston. Era hijo de Martin Suarez Toledo, y de Ana Sanabria, hija del Adelantado Juan Sanabria, natural de la Asumpcion, que se gloria de haber dado cuna á uno de los mayores caballeros del Nuevo Mundo. Esclarecido en las artes de la paz y de la guerra, de prendas tan sobresalientes, que los Ministros de la Casa de contratacion de Sevilla colocaron su retrato entre los heroes eminentes que han producido las Indias. Soldado tan valeroso, que capitaneando el ejército español, se presentó el general de los infieles, bárbaro, agigantado, de fornido cuerpo, robustas fuerzas y terrible aspecto, provocando con altiva presuncion á nuestro heroe, para medir las fuerzas, y resolver la campaña con la victoria, ó desgracia de los dos generales. Admitió Hernando Arias el combate, que fué muy reñido á vista de los dos campos, por la destreza de una y otra parte en eludir los golpes del contrario, hasta que Saavedra derribándole en tierra, y segándole la cabeza con la espada, se restituyó glorioso á su campo entre faustas aclamaciones de los suyos.

Visitó la provincia con singular aceptacion, inspirando en los españoles conmiseracion con los indios. Navegando al puerto de Buenos Aires, descubrió en los indios remeros una talega de yerba del Paraguay, que ellos llaman en su idioma Caá; que se empezó á beneficiar durante su gobierno, y aunque por entonces disimuló, saltando en tierra, quemó en pública plaza la talega, diciendo á los indios: “no estrañeis esta demostracion, porque á ella me mueve el grande amor que os profeso, pues oigo, que me dice presagioso el corazon, que esta yerba será la ruina de vuestra nacion.”


§. XV.

GOBIERNO DE D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.