Estas tres dilatadísimas provincias al tiempo de la conquista poblaban varias naciones: sobre cuyo orígen, y tránsito del antiguo al nuevo mundo despues del diluvio universal, discurren largamente los autores, movidos al parecer de leves conjeturas. Con curiosidad mas agradable podemos registrar aquí el orígen que se atribuyen los indios, sacado de los anales diminutos que usaban para refrescar la memoria de sus antiguedades.

Algunos dicen, que en el principio del mundo, antes del universal diluvio, por la via septentrional vino al Perú un hombre, llamado Hijo del Sol, revestido de poderes tan extraordinarios, que le hacian suprema deidad: númen en los hechos, y hombre en la exterior apariencia. Muchos años gobernó pacíficamente el universo con satisfaccion de sus criaturas, y providencia de soberano que todo lo alcanza. Pero Pachacamac, númen mas antiguo y supremo, por rencorosos sentimientos, pretendió, destronizarle, y vengar sus injurias, destruyendo su poder y crédito. Es verosimil que al Dios contuviese mala causa, y que recelase las iras y venganzas de Pachacamac, mas poderoso que él. Lo cierto es, segun ellos dicen, que no se atrevió á comparecer en su presencia, huyendo cielo y tierra fuera del mundo. Con la fuga irritó mas á Pachacamac, y no pudiendo este desfogar en él la destemplanza de su enojo, convirtió sus iras contra los hombres primitivos, hechuras del fugitivo númen, transformándoles en grillos.

Destruida esta primera raza de hombres, Pachacamac crió otra, tan obsequiosos á su hacedor, que se merecieron toda su complacencia y proteccion, para eternizarlos de generacion en generacion. No es justo, dijo el númen, cuando se acercaba el diluvio, no es justo que mis fieles adoradores perezcan en la inundacion de aguas que amenaza, y que se acabe casta de hombres tan leales, pereciendo los buenos con los malos, y los obedientes con los rebeldes. Por lo cual, cuando las aguas empiecen á cubrir la superficie de la tierra, subid á los montes mas eminentes, y escondidos en cuevas subterraneas, esperad que se temple la ira de Pachacamac.

Los hombres siguieron el consejo de su próvido conservador, y tomando algunos animales para conservar las especies, con las raices y frutas necesarias para el subsidio de la vida humana, treparon los mas altos montes, y escondidos en cuevas, cuyas entradas cerraron con lápidas, esperaron que pasasen las aguas del diluvio. Cuando cesaron estas, abrieron las puertas y tentaron algunos experimentos antes de abandonar sus guaridas, y conociendo que iban desamparando la superficie, salieron á respirar aires mas benignos, agradecidos al benéfico conservador que proveyó á su perpetuidad con su direccion y consejo.

De otro modo mas ridículo, pero bastante sério para aquellos tiempos, cuentan otros autores el orígen de los indios peruanos, tomándolo de las tradiciones de ellos mismos. Contico Viracocha, supremo y antiquísimo numen, criador de cielos y tierra, y de cuanto en ellos hay, crió al hombre en la provincia de Collasuyo, en las inmediaciones de Tiaguanaco. Pero los hombres, ingratos á su hacedor, le hicieron un deservicio digno de que á todos destruyese, volviéndolos á la nada, de donde los habia sacado. Destruidos los primeros por rebeldes, crió los segundos, y para que estos no participasen la ralea de aquellos, los diseñó en piedras con variedad de facciones y lineamientos, segun los partidos á que los destinaba por habitadores, dividiéndolos en otros tantos montones, cuantas eran las provincias que habian de poblar.

Concluida esta operacion preliminar, llamó á sus ministres, ejecutores de los designios que habia concebido, y puestos en su presencia: “Advertid, les dice, estas imagenes que figuraron mis manos, y mirad que unos se llamarán F., y saldrán de tal cueva en tal provincia: otros saldrán de la otra, se llamarán N., y poblarán en tal provincia. Todos los cuales saldrán de las fuentes, rios, cuevas y cerros en los partidos que he señalado, cuando vosotros los llameis de órden y mandamiento mio. Para lo cual conviene que camineis luego, excepto dos, que quedarán en mi compañia, y partiendo al nacimiento del Sol, cada uno de vosotros irá por tal parte, siguiendo el rumbo que le señalo.” Así lo ejecutaron los obedientes ministros, y al imperio de su voz, autorizada con el soberano poder de Contice Viracocha, las cuevas, los rios, las sierras y fuentes, abortaron hombres y mugeres, con los mismos lineamientos y figura que diseñaba el modelo de las piedras. De estos se poblaron las provincias inmediatas, de donde poco á poco con los años se propagaron á las mas remotas.

Por la antiquísima tradicion que corria en su tiempo entre los indios guaraní, referian estos, que dos hermanos con sus familias, de la parte del mar llegaron embarcados á Cabo Frio, y despues al Brasil. Por todas partes buscaron otros hombres que les hiciesen compañia. Pero los montes, las selvas y campañas, solo estan habitadas de fieras, tigres y leones. Con esto se persuadieron ser ellos únicos habitadores del terreno, y resolvieron levantar ciudades para su morada, las primeras, segun ellos decian, de todo el pais.

En tan hermanable sociedad y fructuosa alianza, gozando todos y cada uno el fruto de su útil trabajo, vivieron muchos años, y se aumentó considerablemente el número de familias. Pero de la multitud se originaron los disturbios, las disensiones, las guerras civiles y la division. Todo tuvo principio en dos mugeres casadas con dos hermanos, cabezas de familias numerosas; las cuales riñeron sobre un papagayo locuaz y parlero. De las mugeres pasaron los sentimientos á los maridos, y de estos á las parentelas, y ultimamente á la nacion. Por no consumirse con las armas, se dividieron las familias. Tupí, como mayor, se quedó en el Brasil, con la posesion del terreno que ya ocupaba, y Guaraní, como menor con toda su descendencia se retiró hácia el gran Rio de la Plata, y fijando al sur su morada, vino á ser progenitor de una muy numerosa nacion, la cual con el tiempo se extendió por las márgenes del rio, y lo mas mediterraneo del pais, hasta Chile, Perú y Quito.

No se extinguió la generacion de los guaranís con las aguas del universal diluvio, del cual tenian alguna, aunque confusa noticia: porque Tamanduaré antiquísimo profeta da la nacion, gran privado de Tupa, tuvo anticipada noticia del futuro diluvio, y admonestado del númen, se reparó de las inundaciones con algunas familias en la eminencia de una elevadísima palma, la cual estaba cargada de fruto, y le subministró alimentos hasta que retiradas las aguas, bajó á la tierra con sus compañeros, y multiplicaron tanto, que todo lo llenaron de colonias descendientes de Guaraní. Las demas naciones del todo ignoran su orígen, ó no contiene cosa particular digna de historia.

Antiguamente eran muchas las gentes que ocupaban estas dilatadísimas provincias; tantas á la verdad y tan diversas, hasta en la exterior contestura y peregrina novedad de lineamientos, que seria larga y molesta la relacion de todos. Calehines, Timbues, Mbeguaes, Agaces, Mepenes, Chiloasas, Martidanes, Charruas, Guenoas, Yaros, Colastinés, Caracarás, Querandís, Tapes y otros, llenaban el distrito que hoy llamamos Rio de la Plata.