La provincia del Paraguay la ocupaban los Mbayás, los Guaycurús, los Payaguás, los Ibirayarás y principalmente los Guaranís, divididos en varias ramas, con alguna diversidad de lenguage y modales que los diferenciaba en los accidentes. Tucuman señoreaba los Juries, los Diaguitas, los Tonocotes, les Lules, los Calchaquies, los Humaguacas, los Tobas, los Abipones, los Mocobís, los Sanabirones y Comechingones. Un largo catálogo de otras naciones se encuentra en impresos y manuscritos que son de poca consideracion para la historia, y solo se distinguen por algunas propiedades poco memorables.
§. III.
DE LOS GIGANTES Y PIGMEOS.
Sin embargo ocurren algunas cosas dignas de particular relacion. Los gigantes, torres formidables de carne, que en solo el nombre llevan el espanto y asombro de las gentes, provocan ante todas cosas nuestra atencion. No se hallan al presente, pero antiguos vestigios, que de tiempo en tiempo se descubren sobre el Carcarañal y otras partes, evidencian que los huvo en tiempo pasado.
Algunos, convencidos con las reliquías de estos monstruos de la humana naturaleza, no se atreven á negar claramente la verdad, pero retraen su existencia al tiempo ante diluviano.
Yo no me empeñaré en probar que los hubo antes del diluvio, pero es muy verosimil que despues de él poblasen el Carcarañal, y que en sus inmediaciones y barrancas tuviesen el lugar de su sepultura.
Lo cierto es que de este sitio se sacan muchos vestigios de craneos, muelas y canillas, que desentierran las avenidas, y se descubren fortuitamente. Hácia el año de 1740 ví una muela grande como un puño casi del todo petrificada, conforme en la exterior contestura á las muelas humanas, y solo diferente en la magnitud y corpulencia. El año de 1755 D. Ventura Chavarria mostró en el colegio seminario de Nuestra Señora de Monserrate una canilla dividida en dos partes, tan gruesa y larga, que segun reglas de buena proporcion, á la estatura del cuerpo correspondian ocho varas! Como este caballero es curioso y amigos de novedades, ofreció buen prémio al que le desenterrase las reliquias de aquel cuerpo agigantado. Puede ser que el estipendio aliente para este y otros descubrimientos, que proporcionarian al orbe literario novedades para amenizar sus tareas.
Por el lado opuesto se ofrecen los pigmeos, diminutivos de la naturaleza, que aspiran á ser hombres y nunca salen de embriones. El autor de la Argentina manuscrita los coloca en los confines de los Xarayes, y los hace moradores de cuevas subterraneas. Otros los internan al corazon del gran Chaco; y esta persuasion, muy valida en otro tiempo, aviva una carta del Padre Juan Fecha, escrita en Miraflores en 11 de Mayo de 1757. En ella dice que los Chiriguanos sacaron un pigmeo muy chico: no quisieron decir en que parte del Chaco habitaban; pero añaden que solo de noche salen á buscar que comer, temiendo que si de dia desamparáran sus cuevas, serian acometidos de los pájaros grandes! Despues de toda esta autoridad, dudo mucho de la existencia de los pigmeos. El Chaco está muy trasegado de los españoles y misioneros jesuitas. Desde el tiempo de la conquista se han cruzado sus rios, montes y senos: se han formado prolijos catálogos de las naciones y parcialidades que lo habitan, y era natural que en tantas entradas algun pigmeo se hubiese descubierto, y que esta noticia, como memorable, se añadiese por apéndice al catálogo de las naciones chaquenses.
Nada de esto se encuentra archivado, y así se puede tener por inverosimil la existencia de los enanos, que se fingen escondidos en cuevas subterraneas para que no los hallemos, y solo se les permite salir en la obscuridad de la noche para que no los veamos. No convence el testimonio del Padre Juan Fecha: no habla como testigo ocular, y refiere amigablemente á un corresponsal suyo lo que dijeron los Chiriguanos, gente infiel, y nacida para urdir engaños: tan acostumbrada á la mentira, que mienten y desmienten en pocas palabras por el interes de cualquiera cosa. Lo cierto es que, siendo tan interesados, hubieran traido al pueblo el pigmeo, para que los curiosos pagasen su vista con algun donecillo.