Eclipsó D. Luis Quiñones de Osorio al visitador Alfaro, adelantando sus proyectos, é insistiendo con teson en la puntual observancia de las reales ordenanzas. Resistiéronse los encomenderos pero la Provincia tucumana conoció, que á la sombra de un gobierno justo, ingénuo y recto no prevalece el desórden, ni el poderoso avasalla con impunidad los fueros del inocente desvalido.
Años antes el Gobernador Alonso de Rivera y el Obispo Trejo habian informado al Consejo sobre la necesidad de erigir el seminario que ordena el Tridentino para el servicio de las catedrales, el cual era en Santiago necesario por la falta de ministros hábiles en las funciones eclesiásticas. A este fin llegó cédula del Sr. D. Felipe III, en que aprobaba la ereccion, ordenando se encomendase á la Compañia el régimen y gobierno de los seminaristas.
La misma idea de fundar seminario se habia concebido en Córdoba. Tratóse luego de poner las manos á la obra y disponer cómoda habitacion para los convictoristas, y religiosos á cuya direccion habia de entrar el nuevo seminario. Seis mil pesos exhibió el ilustrísimo Señor Trejo para comprar las casas de Juan de Burgos, uno de los primeros conquistadores, capaces de admitir buen número de seminaristas. Luego que en Córdoba corrió la voz del seminario que pretendía fundar el ilustrísimo Obispo, se alegraron notablemente los ciudadanos, conociendo que la mas noble parte de su felicidad les habia de venir de la enseñanza en buenas letras y virtudes cristianas de sus hijos, deseando con impaciencia el dia en que se habia de dar principio á la fundacion.
Este habia de ser el de los Príncipes de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, del año de 1613, en que el Obispo pontificó, bendijo las becas, y se las vistió de su mano á catorce colegiales, hijos de la primer nobleza y distincion, descendientes de los primeros conquistadores. No fué de mucha duracion este seminario, pero en los pocos años su consistencia llenó la esperanza de la provincia con frutos bien sazonados.
SERIE
De los Señores Gobernadores del Paraguay, desde D. Pedro de Mendoza, hasta D. Fulgencio Yedros, segun consta de los libros capitulares que se conservan en el archivo de la Asumpcion; por el P. Bautista.
DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.
1512-1534.