Así interpretados, en su más lato sentido, esos fenómenos de simulación—cuya finalidad en la lucha por la vida es siempre la misma,—son numerosos y complejos; sin embargo, es posible unificarlos, encarándolos desde el punto de vista de su rol biológico, pues todos desempeñan una función útil en la lucha por la vida[3].

II.—SUS GRUPOS FUNDAMENTALES

Antes de ocuparnos detenidamente de esos fenómenos, debemos señalar que examinando las investigaciones de los naturalistas, pueden fijarse varias modalidades bien definidas; ello permite intentar una ordenación general, agrupándolos en categorías bien diferenciadas por su valor psicológico, y caracterizadas por modalidades fundamentales diversas.

1.º. En algunos casos se encuentra una simple homogeneidad de color entre el animal y el medio en que vive; homogeneidad que lo disimula más o menos completamente. Es involuntaria y resulta de la selección de los mejor adaptados al ambiente: homocromía involuntaria, de origen selectivo.

2.º. Otras veces esa homogeneidad de color, entre el animal y su medio, es buscada y completamente voluntaria, resultando de la emigración activa del animal a un medio homocromo, donde pasa desapercibido, siéndole más fácil la lucha por la vida: homocromía involuntaria, con fines protectivos.

3.º. Los animales tienen el color y la forma de otros que gozan de alguna ventaja en la lucha por la vida, beneficiándose de esa semejanza que los protege como a la especie simulada, favoreciéndolos en la selección natural: mimetismo involuntario, de origen selectivo.

4.º. Los animales simulan activamente los caracteres externos de otras especies u objetos, ya mediante procedimientos fisiológicos aun poco conocidos, ya cubriéndose con cuerpos extraños para disimularse: mimetismo voluntario, con fines protectivos.

Esta agrupación en cuatro categorías nos parece más cómoda que las divisiones que hacen algunos autores; y es la única que nos interesa, por cuanto ella separa los casos en que el mimetismo es un resultado de la selección, de los otros en que el animal lo realiza voluntariamente. Aunque imperfecta, pues algunos fenómenos no pueden ubicarse con precisión en una u otra categoría, permitirá exponer los hechos con relativa claridad, y fijar su importancia psicológica, lo cual, hasta ahora, ha preocupado poco a los naturalistas. Consideramos esencial la diferenciación de los tipos fundamentales en grupos selectivos y voluntarios; más adelante se verá su importancia para el desarrollo de nuestra interpretación general de la simulación.

III.—HOMOCROMÍA: PERMANENTE, VARIABLE Y VOLUNTARIA