En el mismo orden de ideas encuéntranse Hoffding, Pérez, Malapert, Queyrat y otros psicólogos que estudiaron los caracteres humanos. Paulhan enuncia este concepto más explícitamente. Fouillée, aunque tiende a separar de la psicología propiamente dicha el estudio de los caracteres, le asigna proporciones y objetivos semejantes. Todos los autores concuerdan en la necesidad de estudios sintéticos de la personalidad humana, determinando y clasificando sus diversas formas según la relativa preponderancia de alguno de los elementos psicológicos en la conducta del individuo, actuando sobre su personalidad.
Los métodos aplicables al estudio del carácter son cuatro. El empírico, propio de todos los tiempos y accesible a todos los observadores; el razonante fué propio de los filósofos, reducidos a especulaciones abstractas acerca del proceso íntimo de los hechos estudiados; el fisiológico, cimentado sobre las doctrinas relativas al "temperamento" individual, cuya consecuencia fué detener a muchos autores en la investigación de las bases orgánicas del carácter y de sus manifestaciones; el psicológico, creado por Stuart Mill, que lleva a estudiar el carácter en sus manifestaciones psicológicas sintéticas, y que podríamos llamar el procedimiento clínico.
Ribot sólo señala dos métodos: el fisiológico y el psicológico. Malapert indica los tres últimos. Sin embargo, conviene señalar que el empírico, por ellos omitido, fué en toda época el más generalizado y fecundo, fundándose en la simple observación directa; las más geniales manifestaciones del arte, que alcanzan la sanción de la clasicidad, son estudios empíricos del carácter humano. Los tipos creados de Shakespeare a Ibsen, de Cervantes a Zola, de Calderón a Dostojewsky, serán eternos modelos psicológicos de caracteres humanos, empíricamente observados; los mejores trabajos debidos al método científico podrán equiparar, mas no superar, a un tipo de Macbeth o Stockmann, Sancho o Saccard, Segismundo o Raskolnikoff.
El procedimiento empírico no subordina sus resultados al rigor de su método, sino a la perspicacia del escritor; se funda en una aptitud psicológica personal. El razonante reduce mucha parte de su labor a especulaciones estériles, sólo utilizables cuando corresponden a la observación empírica. El fisiológico tiende a estudiar las bases orgánicas del carácter, antes que sus manifestaciones mismas. El psicológico conduce al estudio directo del carácter, al estudio clínico de sus expresiones psicológicas; es el método por excelencia, dada la imposibilidad de experimentar la formación y las evoluciones del carácter. Fuerza es convenir con Malapert en que "el método conveniente para el estudio de los caracteres es, si así puede decirse, el método clínico, constituido esencialmente por la observación, la comparación y una inducción prudente." (Le caractère).
II.—LOS ELEMENTOS DEL CARÁCTER Y SU COMBINACIÓN EN LA PERSONALIDAD
¿Cuáles son los elementos constitutivos del carácter humano? ¿Se equivalen por su importancia, por la orientación que cada uno imprime al conjunto de la personalidad, a la conducta?
Antes de exponer nuestro criterio sobre este punto, creemos útil examinar el que no adoptaremos. Imposible sería el análisis crítico de los autores que estudiaron el problema de la constitución del carácter humano; reduciremos nuestro comentario a los autores modernos, más o menos científicos, previa una cita de Platón, recordada por Fouillée: "Cada uno de nosotros está compuesto de una hidra, de un león y de un hombre: la hidra de cien cabezas, es la pasión; el león es la voluntad; el hombre es la inteligencia. Se puede agregar que nuestra modalidad moral cambia cada vez que uno cualquiera de esos tres elementos adquiere un predominio sensible".
Esta imagen contiene ya, en su expresión puramente literaria, la antigua concepción psicológica fundada en las tres "facultades", con el mismo sello intelectualista que la caracterizó durante siglos en esta fórmula: "El hombre es la inteligencia".
El estudio de los fenómenos psicológicos ha entrado ya a otra nueva concepción, que mira la estesia y la kinesia como formas evolutivas superiores de las funciones biológicas fundamentales: la sensibilidad y el movimiento; concepto cuya síntesis clarísima ha dado Sergi en algunos de sus libros recientes. ("La Psiche nei fenomeni della vita", y "L'origine dei fenomeni psichici"). Sobre bases análogas ha fundado Ribot su teoría y clasificación de los caracteres humanos.
Las condiciones necesarias y suficientes para constituir un carácter, dice Ribot, son dos: la unidad y la estabilidad. La unidad consiste en una manera de actuar y reaccionar siempre homogénea y constante; la estabilidad es la unidad continuada en el tiempo. Esas premisas le llevan a excluir de los caracteres a la masa de los amorfos y los instables. Sobre esa base, agrega: "La vida psíquica, considerada en su más lata generalidad, puede reducirse a dos grandes manifestaciones fundamentales; sentir y actuar; tenemos, pues, dos grandes divisiones: los sensitivos y los activos".