Bien se ve que, á la formación de dichas colonias, presidió el espíritu de lucro y el de la fanática herejía del puritanismo.

En su creciente desarrollo, después de siglo y medio, se vieron detenidas por las colonias francesas del valle de Misisipí; las combatieron con las armas y se apoderaron de ellas.

Como Inglaterra había ayudado á sus colonias en la guerra contra las de Francia, para resarcirse de los gastos hechos, votó en 1764 la ley del papel sellado, que introducía restricciones en el comercio con las colonias. La de Virginia se negó á pagar un impuesto que no había aprobado. Y desde entonces, secundada por las demás colonias, empezó la lucha con la Metrópoli, ésta por cobrar y las otras por no pagar.

En vano Inglaterra transformó el impuesto poniéndolo sobre el te, el papel, el cristal y otras mercancías, que importaban sus colonias; éstas no quisieron admitir los barcos en sus puertos, ó arrojaban al mar las cajas de te y los demás artículos.

Con este motivo la guerra de la emancipación se declaró formalmente en 1775 con el combate de Lexington, la batalla de Barken-hille y el asedio de Quebec, que tuvieron que levantar los americanos por la muerte de Montgomery.

Entonces Tomás Payne, con su folleto titulado El Buen sentido, reanimó el espíritu de las colonias para sostener la lucha que, con el auxilio de los franceses mandados por Lafayet, les dió la emancipación completa en 1783.

Washington fué el alma principal en los combates y después en la organización federal de las colonias emancipadas, á las que dotó de una Constitución prudente y sólida, que le ha dado más fama que sus victorias y por la cual hace más de un siglo se rigen los Estados-Unidos.

La historia propia de éstos, podemos decir que empieza con la emancipación de las trece colonias inglesas, que se erigieron en otros tantos Estados, á los cuales se han unido ó anexionado después otros treinta, que con los anteriores forman al presente la gran República.

Muchas de estas agregaciones no se han hecho sin violencia y sin notoria injusticia.

Con la guerra de 1813 se extendieron por las posesiones inglesas del Oriente; y si España les cedió la Luisiana, le fué arrebatada gran parte de la Florida, cuando el año 1810 invadieron los americanos las ciudades de San Marcos y Pansacola, quedándose después con toda la península por el tratado de 1819, que los hizo dueños por el Mediodía hasta el mar de las Antillas.