Voz de indignación...—Importancia de la guerra para España y para los Estados-Unidos.—Causas de la guerra.—El pueblo español y su gobierno.—Los primeros desaciertos.—Cobardía monumental.—Duelo á primera sangre.—Ellos y nosotros.

AS afrentas y las calumnias, al par que las injusticias y los atropellos, no causan el mismo efecto cuando se hacen á un pueblo ignorante y bárbaro, que cuando se dirigen á una nación ilustrada y noble, que sabe estimar su honra. Por este motivo fué tan grande la indignación que sintió España al verse insultada y provocada al fin por la incalificable agresión de la gran República americana.


Es preciso recordar algunos antecedentes para conocer en toda su extensión la importancia que tenía este conflicto, tanto para España, como para los Estados-Unidos, y por ampliación para las demás naciones á causa de su aspecto internacional y de la lucha de ideas, sentimientos é intereses que representaba.

La mayor parte de este siglo la han empleado los hombres políticos de España en combatirse, ya con obras, ya con palabras, aceptando unos las teorías modernas y las instituciones liberales, y defendiendo otros las tradiciones, la fe y la verdadera libertad del pueblo español; y cuando los primeros, dueños del gobierno por más de sesenta años, sin haber tenido la suerte de engrandecer á la nación con sus trabajos políticos, ni de pacificarla con sus nuevas Constituciones, habían proclamado el presupuesto de la paz para consagrarse á el fomento de los intereses y á la prosperidad de la nación, se encontraron con insurrecciones nuevas, que todas las reformas liberales si no las provocaron, no pudieron evitarlas.

Al gobierno liberal, autor de los mayores daños que venían arruinando á nuestra patria, y heredero de todas las debilidades y corrupciones de sus antepasados, le quedaba el último recurso á que apelar, y cuando nuevamente pretendió el poder, después de lanzar á los cuatro vientos su nuevo programa, lo puso en práctica, repitiendo: la autonomía es la paz.

Y la autonomía concedida á Cuba y á Puerto Rico, fué la chispa que aumentó el fuego de la insurrección y el deseo de la independencia en la isla de Cuba é hizo más difícil la solución del problema, que tenían en sus manos los Estados-Unidos.

Á la altura en que se encontraba la cuestión cubana, apoyada públicamente por nuestros enemigos, el resolverla por medio de un expediente decoroso, salvando los intereses de España, hubiera sido el mayor triunfo para el Gobierno y la más grande victoria que hubiese hecho olvidar todos sus desaciertos y faltas pasadas.

Con el gobierno liberal quedarían salvados los procedimientos liberales, las intenciones de sus más ilustres representantes y hasta el régimen en lo que no tiene de falso y pernicioso; por esta razón entrañaba tanta importancia la guerra para nosotros: así es, que los gobernantes han perdido en ella el poco prestigio que les quedaba; y juntamente con el territorio acabaron de perder el crédito ficticio de sus doctrinas, dejando por el suelo el sistema que ha traído sobre la nación tantas calamidades.