Era para ellos cuestión de honra y de vida, y la vida y la honra la han perdido deplorablemente.
Para los Estados-Unidos tenía también la guerra una grande importancia.
Desde su emancipación han sido vecinales sus luchas; mas ahora, deseosos de adquirir mayor influencia en el mundo, se propusieron arrebatar á España sus colonias, entrando en desigual batalla con una nación europea, sin consideración á su buena amistad, ni á los títulos legítimos de posesión, ni al derecho internacional.
Los Estados-Unidos querían poner su civilización á la altura de la civilización de Europa en lo tocante al derecho de la fuerza, como el primero de los derechos, según la frase de un célebre estadista: le premier droit le force, y lo han conseguido haciendo sus bárbaras é injustas conquistas con el consentimiento de las primeras potencias del mundo; y así han logrado entrar de lleno en el concierto de la civilización moderna, usando del derecho de la fuerza, contra la fuerza del derecho.
Si por un caso raro de la adversa fortuna hubieran fracasado en sus ambiciosos proyectos, por lo pronto reinaría entre ellos la mayor confusión, y la culta Europa no contaría con el leal concurso de la gran República americana, para las célebres conferencias de la paz en La Haya.
Por la grande preparación que hicieron para la guerra y los medios que emplearon tomando por aliados á los mismos insurrectos, hasta celebrar con ellos convenios oficiales, que por cierto no pensaban cumplir, como el celebrado con Aguinaldo por el consul americano de Singapoore, y después con Dewey, se puede comprender la importancia que daban los Estados-Unidos á la guerra que iban á hacer á España. El gobierno de un pueblo tan grande no llegaría á infamarse ni á recurrir á cierta clase de tratos, sino mediando para él intereses de valor extraordinario.
¿Y cuáles eran estos intereses, que movieron á una nación civilizada á declarar á otra una guerra injusta, inhumana y hasta cruel, por las circunstancias en que la última se hallaba?
El conocimiento de las verdaderas causas de la guerra, nos manifestará la clase de intereses que perseguían los Estados-Unidos.
Es común sentencia de los filósofos, la de que sólo llegan á el conocimiento verdadero de las cosas, los que estudian y conocen bien sus causas.