Vamos, pues, nosotros á exponer las causas de la guerra hispano-americana y así podremos dar razón de sus lamentables resultados.

Á juzgar por los efectos, han debido concurrir motivos poderosos para que se realizaran sucesos tan notables.

Pero juzgando por lo que á nuestra consideración se ha presentado, vemos que no existían esos casus belli, que de ordinario promueven las guerras entre las naciones.

España nada había pedido, ni nada había negado á los Estados-Unidos, y éstos la trataban como nación amiga hasta la víspera de intimarle la evacuación de Cuba.

¿Dónde se encontraban las causas jurídicas de la guerra? En ninguna parte, porque no existían.

Mas como el hecho horroroso se ha verificado, hay que referirlo á otras causas, que son las causas morales.

Los sentimientos humanitarios y de amor á la justicia, á la libertad y á la independencia de los pueblos, que luchan por ser libres, alegados por los yanquis para declararse primero á favor de los cubanos é intervenir después para librarlos del dominio de España, se han visto que no eran más que pretextos y no móviles verdaderos.

Los Estados-Unidos amaban á Cuba, no á los cubanos. En ese deseo de poseer la isla, que dejamos consignado en el párrafo de la venta de Cuba, es en donde tenemos que reconocer la causa principal de la pasada guerra, por parte de los norteamericanos.

En la historia de las guerras hechas por los anglosajones, se conocen unas con el nombre de guerras del te y del algodón; á las que hay que añadir ahora la del azúcar.

Tenemos informes y datos suficientes para hacer esta afirmación.