Los Estados-Unidos no producen más que 900.000 toneladas de azúcar y necesitan 2.000.000 para su consumo. No querían, ya que son tan poderosos, ser por más tiempo tributarios de España por los derechos del azúcar, del tabaco, ni por los del café de Puerto Rico.

Aunque esto es verdad, no debemos admitirlo como causa exclusiva del conflicto. Las causas morales son como los fenómenos meteorológicos, en los cuales entran varios elementos, que se desarrollan y producen funestos resultados cuando en su marcha no hallan obstáculos disolventes.

Si España hubiera podido contrarrestar la acción de los Estados-Unidos, la guerra no estalla.

Pero nos veían cada año más débiles y degenerados, y por esto, ciegos por la ambición y la codicia, se lanzaron como el águila hambrienta sobre el indefenso cordero.

Mucho importa á nuestro propósito y nos será fácil demostrar, que las causas morales de la guerra han sido: nuestra degeneración, la degeneración de los Estados-Unidos y la de Europa; tres degeneraciones que tienen un mismo origen.

Al lector que juzga por lo enunciado más que por la demostración de la verdad, creemos verlo sorprendido ante estas afirmaciones categóricas y generales.

Bien puede asegurarse, dirá, que España se encuentra degenerada; pero decir lo mismo de Europa, y sobre todo, de los Estados-Unidos, si no es un juicio erróneo, tiene mucho de paradógico ó de intención odiosa.

Veamos quien está en lo cierto.

Degenera un hombre, una familia y una nación, cuando se apartan de las leyes y de la conducta que les dieron el ascendiente que tenían, el poder y la prosperidad que gozaban, como se debilitan los organismos vivientes al alimentarse de substancias extrañas.

Á los principios de la libertad y de la independencia, á las leyes del trabajo y de la industria, y á las artes pacíficas é inventos útiles, han debido los norteamericanos su principal crecimiento, el desarrollo de los capitales y la unión legal que disfrutaban viviendo en la abundancia y con las grandes comodidades de una civilización y de un progreso notables, más por lo material que por lo moral y justo.