Aquí, ó no se preveían los peligros, ó no existía el patriotismo suficiente para evitarlos; antes como ahora, no se cuidan los gobernantes y los que aspiran á serlo, más que de las intrigas y de los pugilatos para seguir la obra funestísima de la política de los partidos.

Por el contrario, no considerando moralmente el proceder de nuestros enemigos, es preciso reconocer, que han hecho una barbaridad; pero que la han realizado con admirable astucia y prudencia consumada, según el espíritu del mundo; así es, que antes de la guerra, durante la misma, y después, se ha visto España como el león, cogido en un fuerte lazo, del que no ha podido librarse sino perdiendo hasta su natural fiereza.


Dejando aparte la intervención que la masonería haya tenido en nuestras innumerables desgracias, hay motivos suficientes para atribuir grandes responsabilidades á los gobiernos, á los políticos, á la prensa, á muchos particulares y principalmente al régimen parlamentario.

Á los gobiernos, por sus imprevisiones culpables y notorios desaciertos, y por venir sacrificando la justicia y los intereses de la nación á sus miras personales y al favor de sus amigos y partidarios.

Con frecuencia se venían cometiendo desfalcos é irregularidades en la administración pública y en los servicios del Estado, y no han puesto remedio alguno, ni se ha visto el castigo de los prevaricadores.

Los políticos españoles no han hecho más que parlamentar y enmendarse unos á otros la plana, sin llegar ninguno á escribirla bien: y lo mismo ha hecho la prensa de grande y de pequeña circulación; pues si alguna vez ha clamado contra las inmoralidades y pedido el juicio de residencia para algunos gobernadores de Ultramar, cesaba en sus campañas patrióticas, cuando no le producían beneficios ó veía encumbrados á los personajes que antes consideraba dignos de graves censuras y de penas graves.

Mientras que los particulares gozaban de los favores de la política y del caciquismo, no han visto con malos ojos lo que había de redundar en daño para la nación; y por esto resultan culpables de complicidad en el régimen, que ha originado tantos males y ruínas como se revelan en el estado presente.

Se puede, por lo tanto, asegurar: que en nuestra patria han fracasado todos los gobiernos liberales, los políticos y su política, la prensa callejera y la de los gabinetes, los particulares que defraudan á la Hacienda, queriendo vivir de ella; y ha fracasado también el régimen de la opinión y el sistema parlamentario, productores de tanta corrupción y del abatimiento nacional: aquí ha fracasado todo, menos el espíritu de España.