Voz de indignación por las provocaciones, calumnias é injurias de los Estados-Unidos, que fingiéndole amistad y respeto á su soberanía en las colonias, se han manifestado después sus mayores enemigos.
Voz de dolor por la guerra injusta que le declararon cuando se estaba desangrando en medio de las insurrecciones parricidas por ellos alentadas; y de mayor dolor por las imprevisiones y torpezas de su Gobierno en defenderla de sus pérfidos enemigos.
Voz de desolación por las inmensas pérdidas que ha sufrido en su honra, en el sacrificio de sus hijos, en sus bienes y en su territorio.
Voz de aflicción por la ingratitud y los crímenes de tantos españoles que han sido desleales y por la falta de energía y de abnegación en sus gobernantes.
Voz de queja por el abandono en que la han dejado las naciones civilizadas y por los auxilios prestados á sus enemigos.
Voz de justicia contra todos los que contribuyeron á su abatimiento moral y á su material ruína.
Voz de esperanza por la que abriga en el amor de sus buenos hijos, deseosos de su regeneración.
Voz de temores por la falta de patriotismo que ve en muchos de sus ciudadanos que, ó no sienten sus tribulaciones, ó sacrifican todos los intereses nacionales para continuar gozando de las ventajas del poder, ó de una falsa libertad.........
¿Quién no oye en medio del silencio que han producido los desastres y las ruínas de la última guerra, estas voces de nuestra afligida patria?
No basta, empero, oirlas: es ahora un deber sagrado de todos los españoles el estudiar estas palabras, tan sentidas como elocuentes, tan dolorosas como llenas de grandes enseñanzas para lo porvenir.