Selección entre las personas, liquidación de las colonias, moralidad en la administración.

Ya hemos visto como ha cumplido el Sr. Silvela la primera parte, recusándose para que entraran en el Congreso los masones y los traidores de la patria.

La segunda la ha realizado sin dificultad, firmando la venta á Alemania de los tres archipiélagos que nos quedaban en la Occeanía; y la última queda aplazada hasta que el Sr. Villaverde reuna nuevos fondos públicos que puedan ser bien administrados.

Estas son las partes positivas del programa regenerador, que á nadie satisface, ni á los mismos que de él están viviendo políticamente.

Ahora debemos ocuparnos en la parte negativa, que es, sin duda alguna, la más interesante.


Todos los que conocen al Sr. Silvela ó se fijan en sus declaraciones, saben muy bien que tiene dos grandes temores: teme á la reacción y á la dictadura; y como no le falta talento, sus razones tendrá para manifestar estos temores.

Nosotros sólo podemos juzgar de que iría del brazo del mismo Morayta, porque no le tengan por reaccionario; y respecto de la dictadura, como él no puede ejercerla y ella le privaría del poder, por esta causa la teme.

Pero estas son razones extrínsecas, y nosotros vamos en busca de las fundamentales.

Temen todos los políticos liberales la reacción y la dictadura, porque ellas solas pueden regenerar á España, y ellos, si quieren, no pueden.