Las naciones más civilizadas conservan su preponderancia, no abandonando sus tradiciones y apoyándose en la fuerza: tienen del pasado el espíritu nacional, y del presente los adelantos del siglo.

No se censura á Rusia porque siga en el cisma, ni á Turquía por que no haya abolido la falsa leyenda del Alcorán, ni Alemania porque siga el luteranismo, y sus sectas Inglaterra, y á España se le ha hecho por su fe la guerra más despiadada por propios y extraños.

Todos los que han combatido nuestra fe con el pretexto de la libertad y del progreso han sido los primeros enemigos de España, y hoy pueden ver el fruto de su obra nefanda, y la necesidad que tiene nuestra patria de salvarse, cueste lo que cueste.

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RESUMEN Y CONCLUSIÓN

La luz brilla con un esplendor meridiano y todos los objetos se perciben con facilidad: el movimiento que las auras imprimen á las plantas y á las flores, anima de tal suerte la naturaleza, que forma un admirable concierto con el canto de los pájaros y el murmullo de las fuentes: el pintor que ante un paisaje semejante no hiciera un hermoso cuadro de perspectiva, bien puede guardar sus pinceles y borrar de su paleta los variados colores.

Guardaremos nuestra tosca pluma, sin emborronar en adelante más papel, si á juicio de nuestros compatriotas no hemos logrado siquiera imprimir en las páginas de este librito, algo de lo que todos vemos en la atmósfera, en las nubes, y en el cielo que envuelven como un sudario el dolor de España por sus muchas desventuras.

Hemos querido también consignar lo que la misma siente, y lo que desean los españoles, y todo lo que hay, palpita y vive en este gran pueblo español, digno de otra fortuna.

Por esta causa, en las voces de España hemos expresado todo lo que por ella sentimos; y en las reflexiones damos á conocer toda la indignación que abriga nuestro pecho contra sus bárbaros enemigos y los malos españoles que la han puesto en el presente marasmo.

Si los cuadros en que hemos dividido nuestro trabajo no resultan tan interesantes, dolorosos é instructivos como el asunto, es por nuestra falta de habilidad y de suficiencia, que nunca deploramos más que ahora, cuando tan grande es el amor patrio que debemos tener y manifestar.