—Exactamente. Sesenta y un mil pesos, mal contados. ¿Recursos extraordinarios?
—Cero.
—¡Hombre, tanto como eso!...
—Los treinta mil duros en pagarés de la casa Peje y Compañía, de Málaga, que quebró la semana pasada. Ofrecen el uno y medio á sus acreedores; pagarán el pico, librando bien... y saque usted la cuenta.
—Ese golpe nos mata.
—Ese golpe... y otros como él, no diré que no.
—¡De modo que estoy arruinado?
—Por las trazas...
—¡Que tengo que llamar á mis acreedores?
—No habrá más remedio.