UN APRENSIVO

Puede ser de Rioseco, lo mismo que de Palencia ó de Zamarramala. No es viejo, ni tampoco joven, ni rubio ni moreno, ni alto ni bajo, ni rico ni pobre. Trajo baúl de cuero peludo y sombrerera de cartón. Hospedóse como pudo, y al día siguiente fué á entregar la carta de crédito que traía, á su orden, contra una casa mercantil de la plaza.

—¿Los señores de Tal y Cual y Compañía?

—Servidores de usted.

—Tenga usted la bondad de enterarse de esta esquelita.

—Cúbrase usted y siéntese.

—Muchas gracias.

—¿Quiere usted recibir ahora la cantidad que los señores Morcajo y Compañía nos mandan poner á su disposición?

—No, señor: iré tomando á cuenta lo que necesite, si á ustedes les parece.

—Como usted guste. Y ¿cómo están aquellos señores?