—Palabra de honor...

—Si no temiera ser indiscreta...

—Si tú me prometieras no reirte de mí...

—Te prometo estar más seria que un doctor en estrados.

—Pues bien: me preocupaba la de Rocaverde.

—¡Ésa te preocupaba?

—Precisamente ella, no.

—¿Sus públicos alardes con el banquero?

—Tampoco.

—¿Con el general?...